10 razones por las que Lorde mola

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Lorde lo está petando, no sabemos por cuanto tiempo, pero merece una mención en la página ahora que el año llega a su fin (y ya de paso hacer una breve reseña de su debut). Porque la chiquilla es mucho más que un simple (y grandioso) hit.

Su mayor baluarte es su música

Si eres una pop star debes estar buena, hacer el mamarracho o comportarte como una guarra, pero Lorde se sale del tiesto. Tampoco es que no se le pueda mirar a la cara (algunos dicen que tiene una belleza particular), pero no va a aparecer en la lista de las más guapas de 2013, ni se va a poner un vestido volador y tampoco va a tirarse a Terry Richarson después de una sesión de fotos picante.

Tiene una presencia singular 

Relacionada con la anterior, aparte de su talento, su manera de hablar y expresividad corporal le otorgan un aire que algunos catalogarían como “raro”, en el contexto del panorama mainstream, claro, acostumbrado a todo sonrisas y respuestas estilo “cool!” o “amazing!” . Y qué maravilla los bailes tan ortopédicos que se marca en sus actuaciones. Michael Stipe y Thom Yorke deben de estar orgullosos.

El disco está a la altura

Royals es un temazo como la copa del pino, pero por suerte no ha dejado el resto del disco en manos de la mediocridad más absoluta, como es el pan de cada día en el mundo pop. Quizás porque ni ella misma ni nadie de su equipo en ningún momento se tomaron su carrera como una simple y efectiva estratagema mercantilista. En Pure Heroine podemos encontrar auténticas joyas de la talla de Tennis court, Team, Glory and hole o Buzzcut season, que siguen la estela crítica del single (hablar de amor no es lo suyo; como declaró, es demasiado joven para ello), haciendo gala en general de cierto tono burlesco y letras afiladas. La mayoría de las 10 canciones que lo componen se ven además aderezadas con un refinado diseño de sonido r’n’b, entre tradicional y moderno, algunas veces más minimalista, otras menos, pero nunca peca de sobreproducción o cae en lo chabacano (sin aportar nada nuevo bajo el sol, eso sí). Y a pesar de la presencia de algún corte de relleno, tampoco desentona demasiado en un conjunto carismático y realmente cautivador. Porque Lorde no parece flor de un día, a menos a nivel artístico (comercialmente ya se verá).

Puntuación: 7,7

Su discurso

A ver, no descubre la penicilina, pero cuando escribió el disco (todos los temas junto a Joel Little) tenía 16 años. Habría que ver con esa edad a quién le importaba algo más allá de hacer botellón (bueno, y con 26). La chica deslumbra gracias a su sentido crítico, que siempre reivindicamos desde esta página, cosa que para un adulto puede resultar evidente (puede), pero para alguien tan joven no. Es probable que conforme pasen los años vaya afinando su discurso, pero también cabe la opción de que acabe tan vendida que se convierta en una sombra de sí misma. Lo que también dependerá de su éxito y de cómo lo afronte. Pero por ahora chapó.

Regaló Royals

Hace ya varios meses apareció su actual hit mundial en mi reproductor sin saber cómo ni por qué. Lo empecé a escuchar y vi potencial, y cuando busqué en internet quién era la chica recordé que había regalado el tema, pero que me lo había descargado como tantos otros que ofrecen de manera gratuita material de discos inminentes: a lo loco y a veces si centrarme demasiado en el artista (oh señor, he pecado). En muchas ocasiones regalan canciones de menor presencia que la que claramente se trata de la gran baza del álbum. Ella lo hizo, empezó a lo grande, y esto podría suponer un problema si el disco no contase con otros temas casi a su altura. Por suerte los tiene.

Que los talifanes la odien

En un mundo de talifanes absurdos y dañinos que no entienden que alguien pueda poner en duda ciertos aspectos de su diva favorita, llega una chica menor de edad y pone a caldo coherentemente la manera de vender su feminidad las por algunos llamadas prostitutas del pop. Quizás se tome demasiado en serio su actitud feminista, pero una voz discordante dentro de esta liga nunca está demás; y si además provoca que estos talifanes la ataquen con argumentos tan pueriles como que lleva demasiado poco tiempo en el showbusiness como para criticar nada, o que incluso es fea, entonces se merece un aplauso por poner todavía más en evidencia a estos mamelucos.

Las versiones también se le dan bien

Posiblemente su incursión en la banda sonora de la segunda entrega de Los Juegos del Hambre se deba a una decisión de última hora, ya que su éxito llegó a finales de verano y el disco estaría casi cerrado por aquellas fechas. Pero los productores querrían aprovechar la coyuntura e incluir un tema de la neozelandesa, pero el tiempo apremiaba y qué mejor que una versión del clásico de Tears for Fears Everybody wants to rule the world. Pues sería una elección basada en premisas 100% comerciales, pero menudo resultado. Un giro oscuro y tenso que Lorde, junto a una acertada instrumentación, borda en esta reinterpretación.

Gusta a todos

Su música y actitud tiene la cualidad de gustar a todo tipo de público dentro de un rango más o menos joven (¿de 15 a 35 por ejemplo?), sean chonis, indies, emos, góticos, skaters o vete tú a saber qué. Normalmente el canon de pop star provoca rechazo en ciertos sectores, pero Lorde ha conseguido posicionarse entre todos. Bravo.

Gran directo

Los directos suponen el talón de Aquiles de muchas estrellas, tanto masculinas como femeninas, que se tienen que acompañar de miles de bailarines y una gran puesta en escena para compensar la falta de tablas o de voz (la Perry ni con clases intensivas resuelve esos berridos). Pero la chiquilla se sube al escenario y ella es la auténtica protagonista, y en cada nueva actuación se va creciendo (quizás de primeras se mostraba algo más tímida), como bien ha demostrado en esta última.

Su valía más allá del one-hit wonder

Todavía se desconoce si Royals será un one-hit wonder porque a día de hoy sigue liderando las listas de medio mundo, aunque ya ha presentado el vídeo de la también enorme Team. ¿Habrá recogida de testigo? Tenemos ejemplos recientes en la línea de Gotye, Robin Thicke o Carly Rae Jepsen donde desde un principio se veía la legua que no pasarían de su solo éxito, pero en el caso de la neozelandesa pinta muy bien. Hay demasiado magro para echarlo todo a perder a la mínima de cambio. Pero aunque así fuese, ha demostrado que cumple los requisitos para triunfar y no morir artísticamente en dos telediarios. Así que aunque nunca más vuelva a coronar el Billboard Top 100, habrá que seguirle la pista.

Su buen gusto musical (actualización)

Otro motivo más para quererla: su lista de las 10 mejores canciones de 2013 revelada hoy en una radio australiana. Quizás destile un poco de postureo (no va a incluir una canción de Katy Perry, obviamente), es lo que tiene la edad, pero nadie puede poner en duda que su cultura musical tiene miga. Al final va a ser que 10 razones se quedaron cortas.

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