Apostando en Poker-Music Festivals

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En España se celebran muchos festivales, de los cuales una buena parte han adquirido reputación internacional como excelentes ejemplos de eventos al que acuden gente de todo el mundo. Sónar y Primavera Sound en Barcelona, FIB en Valencia o BBK Live en Bilbao son solo la punta del iceberg que demuestran nuestro amor por la música en directo y de calidad.

Los grandes festivales ayudan a promocionar a los artistas que participan en ellos, pero su escala como eventos masivos puede desaprovechar la posibilidad de interactuar con estos artistas de manera más cercano. Se podría rebajar el tamaño de estos, pero tiene consecuencias como una asistencia más limitada o pérdida de interés, especialmente si grandes nombres no forman parte del cartel. Por suerte hay una tendencia en boga en la cual festivales más pequeños se han convertido en propuestas más atractivas con la inclusión de actividades extramusicales. Este complemento busca atraer a un público, que aunque limitado, resulta más variado, y esto es lo que sucede en los Poker Music Festivals.

El Electric Daisy Carnival y del rapero Jay-Z Made In America son ejemplos ejemplos de alto nivel de este tipo de festivales de música y poker, pero la gran mayoría de ellos se celebran como iniciativas locales en lugares donde no solo se utilizan para promocionar artistas en directo, sino también para ayudar a organizaciones benéficas y fundaciones. Estos “híbridos” resultan bastante populares en Estados Unidos, pero cada vez más promotoras de todo el mundo se están dando cuenta de los beneficios de organizar eventos de esta índole.

¿Cómo funciona?

Un festival poker-musical es simplemente una celebración musical con un extra. Además de la presencia de artistas nacionales o internacionales, las competiciones de poker también se incluyen como parte del programa. El objetivo es atraer a más cantidad de público, con competiciones relajadas y partidas casuales. Un evento de poker ya sería suficiente reclamo por sí mismo, por lo que su inclusión simplemente añade más atractivos para que el festival tenga más éxito.

A artistas de menos popularidad que quieren llegar a un público mayor se les da la oportunidad de tocar a modo de showcase en un recinto más reducido, que permite un contacto más cercano entre ambos. Esto resulta algo imposible de conseguir en eventos masivos, donde uno se conforma con disfrutar de sus artistas favoritos a distancias considerables o incluso a través de pantallas, moviéndose entre masas de gente.

Otro de los aspectos positivos de los festivales de poker y música es que si no hay nada que interese de lo que se cuece sobre los escenarios, siempre puedes ir a jugar unas partiditas y ya de paso ganar un poco de dinero. Así la espera será del todo fructífera.

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