Boreals y John Gray en Delta Club, Madrid

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Que somos fans de Boreals no es nada nuevo. Pero el que suscribe nunca les había disfrutado en concierto y ya tenía ganas de comprobar si su modesta grandeza también se transmitía sobre un escenario. Era de suponer que al tratarse de una banda “pequeña” y debido a la hora de comienzo (diez y media pasadas), el directo no iba a durar demasiado si luego había otro artista y a las 12 de la noche deben de acabar por ley. Efectivamente, algo más de media hora, pero muy bien aprovechada. De nuevo el tópico de corto pero intenso se vuelve a cumplir. Los tres chicos aparecieron en escena, sorprendiendo por su aspecto aniñado. La juventud gusta, pero la apariencia adolescente puede provocar desconfianza, una idea tan anticuada como absurda que si por casualidad hizo acto de presencia los chicos la borraron de un plumazo.

A la guitarra, teclado y programaciones, repasaron su primer disco Antípodas, pero por suerte también tuvieron en cuenta Grecia EP, y como sucedió con el tiempo de concierto, al trío también se le acabó quedando pequeña la sala (ahí es cuando me maldigo de no verles en Primavera Sound). Su expansivo sonido deudor de grandes como Mogwai, pero en una onda algo más electrónica, y de carácter emocional en la mayoría de cortes, se multiplicó respecto a su material de estudio, demostrando que son animales de directo. Temas ya de por sí enormes como Puertos (las nubes de abren) o incluso más intimistas como No te metas las manos en los bolsillos ganaron en esplendor sonoro. Un sonido excelente ayudó a que cerrásemos los ojos, y no precisamente por aburrimiento. mientras la música no cesaba de fluir; y es que a veces el entorno resulta demasiado mundano para cierto tipo de recital. Esperamos que no suponga su última visita a la capital (confesaron que se trataba de su debut aquí), porque 35 minutos dejaron con ganas de más.

Aunque realmente lo que me interesaba era Boreals, después tocaba el turno de John Gray, por lo que había que echarles un oído. Se trata de un dúo madrileño (voz y programaciones y batería) que se dedican a mezclar electrónica y r’n’b en una combinación que al menos en esta ocasión sonaba mejor en estudio que en directo. A diferencia de los chicos de Irregular Label, la calidad del sonido no estaba a la altura, por lo que el vocalista tuvo que quejarse al técnico de sonido. Después el tema mejoró, pero él seguía erre que erre con el problema, por lo que tanta queja acabó lastrando el directo. Resulta totalmente comprensible no sentirse del todo cómodo cuando algo no sale como uno quería, pero al final hay que tirar hacia delante o el problema se engrandece. The show must go on, vamos. Al menos se apreciaba que les importa lo que hacen, y así su entrega a nivel musical también resultó digna de mención, aunque el resultado distase algo de lo esperado. En otra ocasión quizás.

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