I Break Horses – Chiaroscuro

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Muchos vieron en Hearts de I Break Horses una buena toma de contacto que noqueaba en un par de momentos pero que en su conjunto no resultaba tan redondo como los anticipos podían hacer pensar. A nosotros sí que nos convenció, a pesar de que resultaba evidente cierta descompensación entre los diferentes cortes. Por suerte o por desgracia en este Chiaroscuro el equilibrio es mayor, lo que aporta solidez al conjunto, pero en detrimento no encontramos temas verdaderamente sobresalientes como Winter beats y Hearts (el primero, rozaba un nivel de emotividad musical difícil de superar). Los adelantos no presagiaban un disco a la altura de su predecesor, pero finalmente, dentro de un contexto, cobran mayor entidad y presencia. Y es que como bien sabía Radiohead durante la época Kid A, los singles pueden llegar a desvirtuar el álbum, incluso aunque este no llegue a la categoría de conceptual.

Por otra parte las referencias shoegaze o new wave quedan en sun segundo plano y se centran en su faceta synth pop, tanto que por ejemplo incluso el estribillo del grower Denial es un notable compendio de arreglos electrónicos y sintetizadores. En You burn, apertura del disco, ya se puede atisbar la importancia de la producción sintética, incluso empleada de manera complementaria para no restar brillo a una Maria que recuerda a Alisson Goldfrapp en el plano interpretativo (la melodía tampoco anda muy lejos), aunque por desgracia se trata del momento de mayor protagonismo vocal de ella. También se dejan llevar por el big beat opresivo en Faith, para dejar paso a la luz que ilumina Ascension, gracias a sus envolventes y juguetones sintetizadores, a pesar de que la mayoría de cortes destilen más oscuridad que claridad (en referencia al título).

Incluso temas algo anodinos como Berceuse, DisclosureMedicine brush (al que le sobran tres minutos) son rescatados gracias a, por ejemplo, un teclado bien enlazado cuando parecía todo perdido. Un recurso en teoría algo facilón y gratuito que en la práctica conforma un entramado sonoro tan estimulante que resulta complicado ponerle pegas. Porque el dúo sueco nunca ha destacado por el peso melódico de su obra, centrándose primordialmente en el aspecto sonoro, aunque en el disco haya algún exponente que despunte (Weigh true words especialmente).

Entonces, ¿se queda en un álbum de forma? Depende de lo que se considere forma. Las letras, al igual que se debut, se difuminan entre capas y capas de sonido, por lo que la música es la gran valedora, generando sensaciones y ambientes que también pueden sugerir un contenido más o menos complejo aunque mucho más sutil, claro. Canciones ambiguas para algunos, quizás frías para otros, pero sugerentes al fin y al cabo. Y aunque en el segundo párrafo se les haya etiquetado como synth pop, el ingrediente pop resulta algo anecdótico, pero a su vez sin el cual su obra quedaría algo coja. Quizás deberían echar toda la carne al asador en algún sentido, o puede que no tengan el suficiente bagaje o talento para conseguirlo. Y a pesar de todo siguen llamando poderosamente la atención. Luces y sombras, como ellos mismos rezan.

Puntuación: 7

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