ceo – WONDERLAND

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Todo en Eric Berglund es contraste. Se puede apreciar en su propio nombre artístico, ceo, escrito en minúscula, que queda empequeñecido respecto al título del álbum, WONDERLAND, y los de las nueve canciones, todos en mayúsculas. Parece una tontería, pero refleja el carácter del sueco, que desde los tiempos de los grandes The Tough Alliance casi siempre ha generado una llamativa dualidad enfrentada entre música por un lado y letras y actitud por el otro (famosos eran sus directos donde portaban bates de béisbol). Quizás en su debut como ceo la abandonaba en parte, pero en su segundo largo en solitario la ha recuperado con creces.

La portada también lo refleja: parece ambientada en un mundo de fantasía lleno de color, pero la expresión de Eric suscita ambigüedad (¿un orgasmo?), además de la perturbadora vibración de su cuerpo. Podríamos estar hasta ante un rito tan precioso a nivel estético como siniestro en su contenido, quién sabe. Ya en la lírica de WHOREHOUSE, primer single y tema de apertura, quedaba patente el círculo vicioso (nunca mejor dicho) del protagonista, pero la música, tan “happyflower” y haciendo gala de un estribillo descaradamente pop, choca con la temática, lo que aporta al tema nuevos matices y significados. Eso sin contar las voces pitufinas, de lo más burlonas, y las de los niños, que potencian el toque sórdido, por lo que incluso también hay contraste en el propio sonido. El siguiente corte es una maravilla ideal para correr por el campo un día soleado, hasta que caes en la cuenta de que se titula HARAKIRI (miedo da lo que pueda decir la escasa letra, que no hay quien la entienda).

MIRAGE, otra joya pop, abre con un teclado tenebroso y voces infantiles una vez más para entregarse a un amor descompensado, que enlaza a la perfección con los sintetizadores ochenteros de IN A BUBBLE ON A STREAM, un interludio que no desmerece respecto a cortes más extensos. Lo mismo sucede en el caso de jUjU, único que contiene letras en minúscula en su título (¿que habrá detrás de ello?), que empieza bucólica para terminar en sollozos y gritos de una mujer aparentemente desesperada. El tema homónimo podría tratarse de un viaje por el mundo Disney hasta arriba de psicotrópicos con Patrick Wolf de acompañante (esas cuerdas), en un desfase sonoro de más de seis minutos que se antoja difícil de superar (algunos ya la han colocado en su top 10 de 2014). ULTRAKAOS resume a la perfección y de manera más patente la aparente anarquía sonora plasmada en todo el álbum, unas veces más locas a nivel melódico, y otras más pop, como en OMG, que además cierra la función de manera sosegada y sin tantos excesos.

ceo convierte elementos inofensivos en una pesadilla que, para qué negarlo, atrae irremediablemente, y que aunque en otras artes como el cine esté más a la orden del día, en el terreno musical resulta más novedosa y estimulante. Pero en realidad también encontramos belleza real y palpable más allá de lo inquietante, por lo que se podría considerar que el mundo creado por el sueco cuenta con diferentes capas que podemos tener más o menos en cuenta dependiendo de nuestra disposición o apetencias. Ah, y no hay que dejar de mentar la producción, tan compleja y rica en matices que parece de otro mundo. Para que luego acusen a los suecos de intrascendentes salvo que te llames The Knife.

Puntuación: 8,5

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