Beyoncé en Palau Sant Jordi, Barcelona

BeyoncéBeyoncé no es una diva pop al uso: la quiere prácticamente todo el mundo, y pocos son los que se atreven a cuestionar el lugar de la Queen Bey en el olimpo de las poperas en un momento en que no está nada claro que quien ostenta el reinado lo pueda seguir haciendo por mucho más tiempo. Dicho esto, era de esperar el llenazo absoluto de la señora Carter ayer en el Palau Sant Jordi, aunque (minipunto para Doctor Music) sin agobios, ni siquiera en pista.

Lista hasta para escoger telonero, Beyoncé le permitió a Monsieur Adi crear atmósfera, pero sin pasarse, que “aquí la estrella soy yo”. Música para pasar el rato, pero seamos sinceros, íbamos a lo que íbamos y no nos quedaríamos contentos hasta que Yoncé hiciera acto de presencia.

Quince minutos tardó en salir, pero qué le vamos a hacer si ella lo vale. La ovación del público enloquecido fue la mejor bienvenida, el Mrs. Carter Show había empezado.

Sorprende un poco el manifiesto feminista en el que la Carter denuncia la presión a la que las mujeres se ven sometidas en una sociedad que las obliga a casarse. Sorprende que la cantante de Run the World (Girls) haya incluido un discurso así en una gira que lleva como nombre su apellido de casada, pero cierto es que Beyoncé es independiente “social, política y económicamente”, como el discurso aseguraba que debían ser todas las mujeres.

Reivindicaciones aparte, en el apartado musical, la ex Destiny’s Child sobresalió, y no es para menos dada su prodigiosa voz. Aunque le debemos dar las gracias también a su banda de acompañamiento, las Sugar Mamas (sí, todas mujeres). No faltaron en el show clásicos como Baby Boy o Crazy In Love (por cierto, locura total), aunque en versiones un poco cortas para nuestro gusto. De hecho, casi todas las canciones fueron más cortas que en los álbumes, lo que nos dejó a muchos con ganas de más.

Aunque la puesta en escena fue más relativamente sobria, dándole más importancia al baile, Beyoncé no fue nada austera al vestir, como se espera de cualquier reina: vestido Tom Ford, lentejuelas y varias combinaciones que quitaban el aliento. Sí, Beyoncé está buena y lo sabe, y además mueve el culo como nadie, que se lo pregunten al diván que montó (literalmente) en Partition.

¿Os he hablado del público? Sí, ese que se volvió loco con Drunk In Love, el nuevo clásico de la de Houston, que dio un importante repaso a su último álbum homónimo. Faltaron, pues, canciones, pero tampoco podemos exigirle que las interprete todas, aunque más nos gustaría.

Sí interpretó, sin embargo, I Will Always Love You de Dolly Parton (aunque popularizada por Whitney Houston) y Halo, canción que hizo emocionar a un servidor. También desempolvó Irreplaceable, con una parte acústica en castellano (un afortunado guiño al público), y dedicó Happy Birthday a todos los que cumplieron años ayer. Beyoncé piensa en todo.

Baile, moda, feminismo y muy buena música. ¿Qué más se puede pedir en un concierto de la popstar más grande del panorama musical actual?

Foto: Beyoncé (Facebook)

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