Las 10 joyas musicales francesas mejor guardadas (I)

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De repente descubres que tu vecino es más interesante de lo que pensabas, y que no solo se levanta por la mañana cuando lo espías por la ventana. Francia siempre nos ha gustado y han sabido vender su french touch y su chanson de toda la vida. Hay tópicos de los que rehuimos y que mejor no se cumplan, pero en este caso el cliché francés de la elegancia y el savoir faire por suerte se cumple y con creces. Os presentamos la primera parte de este especial con 5 proyectos venidos de nuestro vecino de arriba que escapa a los consabidos Justice, Mr. Oizo, Cassius, Dominique A, etc., que se refugian en los sintetizadores y en la vasta cultura musical francesa para crear auténticas delicatessen. Productos 100% franceses, identificable por sus maneras elegantes de presentar los temas, sus voces tan varoniles y ese acento que nos hace estremecer de placer, además de un toque kitsch que en ellos resulta irresistible. Y la mayoría de estética minimalista que hace pensar en una escena synthpop particular heredera de la indietrónica y la new wave.

Kumisolo

Primer ¡zas! del presente decálogo: y es que Kumisolo no es francesa, es japonesa pero afincada en París desde hace 13 años, desde que descubrió una película de Godard. Maravillada por la “nouvelle vague” francesa, no dudó en coger las maletas y presentarse en la capital y ponerse manos a la obra con su música. Con ella descubrimos lo bien que combinan la inocencia japonesa y ese toque de chica feliz y tontita con lo naíf francés. Temas que cuentan una receta de cocina comoFondue au chocolat y el vídeo que acompaña Transport en commun, una oda al transporte público, al día a día y a la bicicleta. Pizzicato Five se encuentra con La Casa Azul.

Odezenne

Cómo no los franceses son los más apropiados para hablar de sexo. Pueden decir polla y coño sin que nadie de los presentes se escandalice. Heredero de Je t’aime, moi non plus, Odezenne presenta Je veux te baiser (Quiero follarte) con letras explicitas y poéticas a partes iguales. El grupo proveniente de Paris y Burdeos hacen normalmente discos de hip-hop, pero en este caso se han atrevido con el synth pop con bastante éxito. El tema en cuestión está incluido en su último EP Rien y es un homenaje a Angelo Badalamenti y Twin Peaks, y además, sí, te entran ganas de follar al escucharlo.

Ricky Hollywood

Ricky también procede de París y contribuye a la escena synth pop ultraminimalista, que no oscura, sino más pop y hedonista que sorprenden por la frescura y el detallismo en su producción. Sus temas se acercan también a la pista de baile pero sin imitar la producción que se nos vende desde los medios musicales alternativos de masas, mientras que su parte más lenta es una sensual mezcla de Sebatien Tellier y Air, así que todo queda en casa.

Cold Colors

Procedentes de Burdeos, el grupo apuesta por los sonidos oscuros, minimalistas y de corte planeador y repetitivo. Melodías elaboradas que evocan un futuro nostálgico, la soledad, la vida nocturna y las sombras. Cold Colors apuesta por los sonidos analógicos de alta calidad, entre una mezcla de new wave (las bases son más pop) y la cold wave y voces provenientes de su misterioso mundo que pronto te atrapa, cómo no, en francés.

Flavien Berger

Con Flavien Berger la cosa ya se pone dura y de nuevo presenta estética minimalista que adquiere tintes conceptuales. Hermano de Ricky Hollywood, parece que se lo toma más en ‘serio’ y crea temas de más de 14 minutos como el clip de más abajo Océan Rouge. Un auténtico viaje psicodélico, poético y sintético a modo de cortometraje-videoclip experimental.

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