New Wave ochentera: ¿quién ha soportado mejor el paso de los años?

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A colación del nuevo disco de Erasure, el otro día surgió en mi cabeza la siguiente duda: ¿qué nombres míticos de la tan celebrada new wave se mantenían a flote? Tomando la última década de los más importantes representantes de la faceta comercial del género, 100% británica y que sigan en activo, comencé a tejer una pequeña lista imaginaria y saqué ciertas conclusiones, entre ellas la más llamativa: el tiempo no perdona. Sin embargo siempre hay atisbos de luz entre cierta decadencia general. Echaréis de menos varios nombres, pero resultaría un trabajo de chinos reunirlos a casi todos, porque se podían contar por centenares, y algunos como Talk Talk, Cabaret Voltaire o Yazoo pasaron a mejor vida salvo alguna que otra esporádica reunión. En definitiva son todos los que están, pero no todos los que son.

Depeche Mode

Los reyes del mambo. Aunque lleven veinte años sin un disco que pueda mirar a los ojos a sus grandes clásicos, siguen llenando estadios y manteniendo un buen puñado de fans que morirían por ellos. En los últimos diez años han parido tres álbumes, el último Delta Machine en 2013, ninguno malo, y Playing the Angel como el representante más notable. Y por si fuera poco Dave Gahan sigue teniendo sex-appeal. Nadie espera a estas alturas un Music for the Masses o un Violator, y con lo que hay nos damos con un canto en los dientes.

Duran Duran

Le Bon y su troupe siguen la mar de activos. En la última década han lanzado un par de discos normaluchos (Red Carpet Massacre en modo desesperación solicitando los servicios de Timbaland) y otro excelente, All You Need Is Know, que suponía su mejor largo desde The Wedding Album. Las giras tampoco han cesado, aunque por España no se han dejado caer por desgracia. Hasta recuperaron una cualidad tan marca de la casa como usar a modelos en sus clips en el genial tema y vídeo de Girl panic!. A ver si mantienen la buena racha.

OMD

Tras la vuelta en 2006 de la formación original la banda realizó una gira donde demostraron que a pesar de ojeras y arrugas varías, seguían en buena forma (muchos recuerdan sus espectaculares conciertos en Summercase 2007). Y aunque parecía que el regreso se iba a quedar solo sobre el escenario, en 2010 el estudio reclamó su presencia y nació History of Modern, bastante apañado. Pero no sería hasta el año pasado con el genial English Electric cuando tocaron la modernidad desde los ochenta. Posiblemente el mejor último disco de esta lista.

Gary Numan

El único representante de los doce nombres que trabaja en solitario, lo que posiblemente sea la razón de que nunca haya tenido un parón considerable (la ausencia de trifulcas es lo que tiene). Él sigue publicando discos y saliendo de gira, y en tiempos recientes cuenta en su haber con bastante discos, no todos de estudio, algunas rarezas, pero cantidad y variedad de material al fin de al cabo. Su más reciente obra, Splinter, tampoco es que llamase encarecidamente la atención, pero se trataba de un trabajo sólido y de calidad.

The Human League

Su Credo no satisfajo a todos, y en mi caso me resultó insufrible; ni los singles se salvaban de la quema. ¿10 años sin nuevo material para eso? Casi mejor una gira a secas que empañar todavía más su discografía, que tras Dare ya tuvo sus más pero sobre todo sus menos. Sin embargo soy débil, porque meses después me reconcilié ligeramente con ellos gracias a su directo en Circo Price en 2011: divertidísimo y nonstop de clásicos. Así se vuelve, y no intentando resucitar en el estudio una magia que evidentemente se esfumó.

New Order

A pesar de no ser una maravilla, el único disco oficial de la banda en los últimos diez años, Waiting for Siren’s Call, tenía un pase, e incluso Lost Sirens, que incluía caras b del mismo, también hacía su función. Sin embargo el verdadero drama durante este tiempo ha venido de la mano de las idas y venidas de antiguos miembros, declaraciones envenenadas entre Hook y Summer, directos que no hay por dónde cogerlos o recopilatorios sin sentido. Su pasado es a su vez su gran losa y su salvación.

Erasure

The Violet Flame es su reciente último disco, que a pesar de que esa portada imposible augure lo peor, resulta divertido y hasta entrañable, posiblemente su mejor trabajo en años, porque la verdad es que han mantenido un buen ritmo de lanzamientos. No obstante, aunque se trate de una de las bandas más blandas de la corriente, a día de hoy sus obras pecan de mayor intrascendencia si cabe, tan disfrutables como olvidables. Y eso de arrimarse al dance suena un tanto desesperado. Al menos sus melodías siguen manteniendo su impronta.

Echo and the Bunnymen

Tuve la suerte de verles en directo este verano en Jazzaldia y la verdad es que desprenden todavía cierto bravío de su pasado. Además su reciente Meteorites mantiene el tipo, siendo uno de los tres discos publicados durante la última década. Así que bien, por actividad que no sea. Y a diferencia de muchos ejemplos de la lista, no contaron con un éxito tan masivo, por lo que la caída, al menos en cuestión de popularidad, no ha resultado tan alarmante.

Simple Minds

Otro caso de buen ritmo y buenos resultados. Buenos, pero no suficientes, ya que su última gira, que esta vez sí que recaló en España, estaba basada en sus cuatro primeros discos. Saben lo que los fans quieren, sí señor. No llenan el Calderón como en los ochenta, pero su proactividad les otorga cierta valía que no ganará nuevos adeptos, pero mantiene bien agarrados a los de toda la vida. Porque aunque sigas prefiriendo sus antiguos temas, está bien saber que tu grupo fetiche no vive solo de las rentas. Debajo su nuevo tema, estrenado hace unos días.

Ultravox

En 2012 salió a la luz su primer disco en casi veinte años, Brilliant, pero como sucede en diversos casos de esta lista, la mayoría de mortales ni se enteraron. Y tampoco se perdieron demasiado ya que su nombre no era un fiel reflejo de su calidad (aunque tampoco supuso un desastre). Los ochenta quedan muy lejos, pero si además no vuelves a la actualidad de cuando en cuando corres el peligro de que a pocos les importe cuando finalmente te hayas decidido. Al menos no han parado de girar a pesar de que hayan obviado España.

Visage

Este es un caso bastante extremo. Su último disco data de 1984 y sin comerlo ni beberlo en pleno 2013 publicaron un destacado Hearts and Knives. Destacado pero no tanto como para llamar la atención de la mayoría, por lo que pasó con más pena que gloria. Y es que tres décadas no son moco de pavo, y su éxito nunca resultó tan contundente como para que este comeback estuviese en boca de muchos. Al menos nosotros, y no es por echarnos flores, nos hicimos eco de él.

Tears for Fears

Hace justo diez años publicaron su último largo, Everybody Loves a Happy Ending, que sin noquear sí que demostró que no cayeron en la decadencia más absoluta. Eso sí, tampoco se puede elogiar su constancia. Giras sí que han hecho, una vez más sin tener en cuenta nuestro país, pero quizás nos lo merecemos. Por ahora se desconoce si en algún momento volverán al estudio (obviando las versiones que se han marcado de Animal Collective, Arcade Fire y Hot Chip), pero casi mejor verles en dirrecto, al igual que a otros coetáneos. Para qué engañaros.

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