Molómetro: Taylor Swift vs. Charli XCX

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¿Y qué tienen que ver estos dos personajes? Aparte de su papel como popstars, ambas han evolucionado considerablemente desde sus orígenes y estos días andan ocupadas adelantando sus próximos discos. Y más razones que se expondrán a continuación. Pero vayamos por partes.

Taylor Swift sufrió una transformación en Red, su disco en 2012, tirándose en plancha a la piscina del pop más radiable y pegadizo. Para 1989, a la venta la semana que viene, la ex chica country se reafirma en abandonar el género que la vio nacer e incluso dar un paso más allá del pop en estado puro. Para su primer single, Shake it off, la chica optaba por la moda r’n’b de corte clásico que tanto está dando de sí durante este 2014 (Bang, bang o Problem así lo atestiguan). Lo que ha sorprendido han sido dos temas que ha presentado estos días, en principio ninguno de ellos anunciado como single.

Por una parte esta Welcome to New York, un tema inofensivo pero que llama la atención por un sonido que vira hacia el electro-pop de la new wave ochentera y que en este aspecto podría acompañar a cualquier canción de todas aquellas bandas consideradas alternativas que tengan figuras musicales como OMD en un altar. Sin embargo el plato fuerte es Out in the woods, que obviando su carácter épico digno de himno, a pesar de que melódicamente no sea la repanocha (líricamente no está mal, porque Taylor no tiene malas letras en su condición de estrella del pop), sorprende al más escéptico. Y es que la producción recuerda a CHVRCHES cuando uno disfruta de esos coros sintetizados, ciertos arreglos electrónicos y teclados o las bases enlatadas. Hasta la estrofa no desentonaría en la voz de Lauren (algunos quizás también verán parecido con las últimas Tegan & Sara).

Luego tenemos a Charli XCX, que se merece estar donde está, pero no por los motivos que la han llevado hasta ahí, sino por su trabajo previo, que en realidad no ha tenido demasiado que ver con su éxito masivo, salvo excepciones (I like it en tal caso). Su primer trabajo True Romance era una excelente colección de joyas electro-pop que nos hizo mantener la esperanza de la existencia de discos pop petardos sin relleno (o casi). Y más cuando Robyn no vuelve en condiciones. Sin embargo a finales del año pasado publicó Superlove, un single que perdía la sofisticación y modernidad de su sonido y que finalmente no estará en Sucker, su segundo esfuerzo discográfico. Pero no fue un lapsus, todo estaba premeditado.

Boom clap volvía a ese sonido oscuro que rememoraba sus comienzos, pero llegaba el estribillo y prefería encaramarse al pop más facilón, lo que se ha traducido en un gran éxito en medio mundo (y la canción tiene su aquel, ojo). Con Break the rules y London queen tirando de punk pop que bien podría emparentarla con la Avril Lavigne de Girlfriend (bueno, y Taylor tiene sus ramalazos Lavigne también: ¿es la canadiense un modelo a seguir?), parece que la antigua Charli ha pasado a mejor vida. Todo ello a falta de escuchar el disco en su totalidad y en el caso de que los singles no transmitiesen la esencia de este, lo que parece poco probable.

La verdad es que Taylor siempre ha resultado una chica bastante anodina, ideal para presentar a tus padres, pero una valeriana con patas si intentamos hacer algo con ella más allá de tomar café aguado en un Starbucks. Y a día de hoy mantiene un poco esa actitud, todo sea dicho, pero en el terreno musical ha experimentado un cambio más o menos progresivo, que refleja en una imagen cosmopolita de chica pijipster que vive en un bonito loft y que siempre va ideal de la muerte, abandonando aquella imagen del pasado como hija de granjero que vive en un pueblecito de Texas.

En realidad eso es lo de menos, lo que importa es que, obviando que a algunos les parezca que ha traicionado sus raíces, está siendo ella la que ha puesto la primera piedra en lo que podría acabar como un gran giro dentro del pop comercial. Y manda huevos que haya tenido que ser una chica que nunca destacó por la sofisticación y modernidad de su propuesta la que lo haya propiciado. Incluso aunque el resto de  singles del álbum se mantuviesen en la onda de Shake it off, ya habría aportado más que la mayoría. Porque el pop es muy amplio, y los peces gordos de las grandes discográficas se empeñan en que el status quo no se rompa. Y hay vida más allá: se puede evolucionar manteniendo la esencia, como bien ha demostrado ella (que sigue gimoteando por sus ex novios en la mitad de sus canciones).

Y ahí está Charli, que tenía (y seguro que todavía tiene) el potencial para ayudar a cambiar las reglas del juego y ha preferido la fama al riesgo, por mucho que en sus entrevistas cuente milongas sobre dejarse llevar por su lado más punk en esta nueva etapa. Se nota que es amiga de Marina y que comparte su afán por obtener la fama al cualquier precio. Puede que recapacite como ha hecho esta con Froot y en un futuro, si consolida su papel en el panorama pop internacional, aproveche tal condición para hacer lo que le le salga de la pepita. Por ahora no molas tanto, tía. A pesar de todo para irme de fiesta me quedo a todas luces con Charli, evidentemente.

Molómetro en sus inicios:

  • Charli XCX: 9
  • Taylor Swift: 3

Molómetro a día de hoy:

  • Charli XCX: 6
  • Taylor Swift: 6

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