Especial reseñas: electrónica nacional

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Tras el éxito el año pasado de los especiales sobre electrónica nacional, este año repetimos con álbumes que han vuelto a demostrar que podemos mirar a la cara a otros países donde la tradición electrónica está más asentada. Unos más pop, otros más instrumentales, surfeando entre diferentes subgéneros, pero todos ellos otorgando protagonismo al elemento sintético. Una delicia.

Acuario – Cassette para los Niños

Leo Mateos es miembro de Nudozurdo, pero también tiene tiempo para parir un proyecto tan interesante como Acuario. A pesar de haberse guiado por su pasión por los sonidos electrónicos analógicos que tanto chiflan a muchos (donde se incluye un servidor), el pop sigue siendo el lazo de unión con su banda madre, desde una perspectiva algo distinta, claro está. Porque el hecho de cambiar guitarras por sintetizadores no solo se traduce en el sonido, sino en la manera de componer. Ahí está el riff de teclado que acompañaba al estribillo de Naves Dormidas, tema por el que conocimos el proyecto. Y las letras en general se despegan de la cotidianidad para embarcarse en parajes más fantasiosos, a veces más en la manera de contar que lo que se lee entre líneas. Pero hay excepciones, y por ello quizás se conecte más fácilmente con la new wave de Desconocida en un tren y la “thecuriana” (¡toma ya!) Teclas, que resultan más cercanas, también en cuestión de sonido.

Son magníficas canciones, que se postularán como las favoritas para los que busquen algo más pop-rock, pero la faceta que cruza pop y electrónica es la que manda, y si es lo tuyo disfrutarás como un enano. Y es que cuando intenta asentarse en la electrónica más pura, como en las instrumentales Mourir ‘a Madrid y Bárbara Bit, se queda a medio gas, sin la misma entereza que en los temas ya mentados o en otros ejemplos de trabajo bien hecho como Fantasmas o en la sombría Supermutaciones. Sin embargo tampoco suponen un gran bajón y están bien distribuidas en el tracklist, por lo que la sensación general es muy positiva. Eso sí, quizás no se acerque a lo que sería un Cassette para los Niños, pero sí que resulta ideal para un público talludito conocedor de la electrónica pop primigenia.

Puntuación: 7,5

HUIAS – Popular

De HUIAS siempre hemos hablado bien y bastante, pero no ha sido hasta el lanzamiento de POPULAR, su primer largo, cuando podemos quitarnos el sombrero ante un trabajo donde el mimo y la dedicación es evidente desde que escuchamos el primer single hace ya un tiempo. Dealer era una sombría pieza que ahora marca el tono del álbum, aunque en lo que se refiere a estilos varía dependiendo del segmento. A uno le pueden venir imágenes sonoras de Purity Ring, Sohn, Phantogram o Lykke Li a lo largo de su escucha, pero nunca llegan a asentarse, aparecen solo a modo de flash, por lo que no esperéis un pastiche sin ton ni son. El dúo tiene su propia voz.

Wooden moon, que ya conocíamos, abre el disco entre sensual y sórdida, que luego deriva en el misterio de la mentada Dealer, y por la misma línea circulan las cuatro cuatro que les siguen, ninguna a la altura de las dos primeras, pero con chispas de grandeza (destaca la guitarra y bases r’n’b de Barrio, que, aunque suene a coña, recuerdan a Unbreak my heart y otros hits del género de los noventa). A partir del séptimo corte la pista de baile se ilumina, sin bolas de espejos, luces de colores y nada que se le parezca, por supuesto, solo con sutiles luces blancas que se intentan abrir paso entre la oscuridad. Massimo Club baila por momentos, tímida, Ambiente morreo (maravilloso título) resulta bastante constante a través de su minimal house, pero de manera apagada, hasta el gran final a cargo de Oasis global dance, muy techno y con ramalazos bakalas sofisticados (sí, es posible). De la calma al movimiento, pero siempre mostrándose como un conjunto intrigante y introspectivo, sólido y equilibrado.

Puntuación: 7,8

Los Pilotos – El Regreso de Logan

Tras un debut hace tres años que podía haberse quedado en anécdota (ya sabemos lo efímeros que resultan a veces los proyectos paralelos), Banin y Floren de Los Planetas reafirman a Los Pilotos. Y vaya que si lo hacen, con un disco titulado El Regreso de Logan que supera de largo a su predecesor, y que cuenta con la colaboración de The Suicide of Western Culture (con los que comparten muchos elementos sonoros) y miembros de Reina Republicana, Guadalupe Plata y Lüger. Por ello, a pesar del carácter claramente electrónico del álbum, nunca se desligan de su faceta más pop-rock: teclados digitales y analógicos viven en armonía con baterías y guitarras.

Estamos ante un trabajo que se destapa luminoso desde el minuto uno, con la pizpireta Paisaje sumergido abriendo la veda y siguiendo con los coloridos sintetizadores y arreglos de Longitud de onda 585mm, que además se acompaña por unos coros que irradian júbilo y algarabía. Esperando a Logan y laViento divino no cortan el rollo (esta última con samples vocales de videojuegos de lucha uno contra uno de los noventa). La travesía galáctica de Robotniks (otra referencia videojueguil) mantiene el clima de optimismo, pero esta vez elevan el tono y nos invitan a un baile espacial. Pero para cerrar rompen el tono general y despachan un post-rock sintetizado estilo Mowgai de su último disco en Para su tranquilidad y la de los suyos, echando el telón con una ambientación etérea. Toda una aventura sonora que merece ser, ya no escuchada, sino vivida.

Puntuación: 8,2

Dotore – Variaciones

La presencia electrónica en la nueva etapa de Dotore se ha multiplicado, pero no han perdido la esencia pop que les vio nacer. Balinesa fue un excelente single presentado en 2013 del que no tenía esperanzas de que se tradujese en un disco que siguiese por aquellos derroteros. Me equivoque, porque lo bueno lleva su tiempo, y por fin han publicado Variaciones, ese esperado disco (¿o EP?) que, lo confirmo, sigue la estela de aquel adelanto. Los teclados y ambientaciones vaporosas en clave balear de este, incluido en el disco primer corte, nos suben a un avión rumbo a un destino tropical donde perdernos entre arena blanca y palmeras. Y el viaje continúa.

Piel blanca podría recordar a nivel lírico a Delafé, por la descripción de aquellos elementos que podrían protagonizar la mejor escapada de nuestra vida, pero por suerte el “cómo” dista bastante, entre voces vaporosas, sutiles guitarras y teclados flotantes. Sol nuevo no maravilla, pero sirve para mantener la fantasía hasta la aparición de la preciosa Océano, en la que es fácil sumergirse entre sus envolventes y expansivos sintetizadores. Más relajada y dream pop se muestra El filo de los días tranquilos, emocionante en su regocijo sonoro. Un aire a bossa-nova adorna Primavera en una sección final más minimalista y que termina en Deprisa, que comienza melancólica guiada por un bonito piano para transmutarse en un tema que adula a Beach Boys a modo de pop acústico, como la banda sonora del final del verano. Porque esta será la banda sonora de tu próximo verano, tenlo por seguro.

Puntuación: 7,9

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