Grouper – Ruins

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Con 33 años, Liz Harris acaba de publicar Ruins, trabajo en el que escuchamos una Grouper bastante distinta a la que estábamos acostumbrados. Esto podría caer en tópico, pero sonar diferente sin perder su quintaesencia es una proeza teniendo en cuenta que éste es su noveno trabajo en solitario publicado (sin tener en cuenta colaboraciones con otros artistas sonoros entre las que se encuentran Xiu Xiu y Roy Montgomery).

Ruins fue grabado en 2011 durante una residencia en Portugal, inspirándose por un pueblo abandonado que Harris contemplaba cuando paseaba por la playa.  A diferencia de sus anteriores trabajos que se caracterizaron por usar  la guitarra como instrumento principal e indagar en sus cualidades hipnóticas a partir del feedback y del drone, Liz Harris ha apostado esta vez por el piano como instrumento protagonista sobre el que va tejiendo una meditación melódica. Cabe destacar que las canciones fueron directamente registradas en una grabadora y es por ello que durante la escucha podemos deleitarnos con un fondo lleno de sonidos fracturados y crepitantes propios de una grabación en cassette, a lo que se le añaden ciertos sonidos ambientales como el croar de unas ranas (y si no me creéis prestad atención cuando escuchéis Lighthouse).

Tradicionalmente en su carrera como Grouper, Liz Harris empieza casi siempre desde un estado alterado de conciencia, preferentemente desde una depresión o desde el insomnio o el hipersomnio asociados. Sus letras giran en torno a los restos de la devastación emocional, y en Ruins Harris intenta navegar a través de su biografía, con énfasis en su visión borrosa, en la noche y la pérdida; ella salta a través del tiempo y de su propia memoria, poniendo el pasado y el futuro lado a lado para que proyecten sombras el uno sobre el otro. El resultado de todo ello, unido a su frágil voz, es una música con una sensibilidad desbordante que retrata la desolación de un pasado muerto que ha colapsado temporalmente con el momento presente y vuelve a revivir en el recuerdo.  Sin embargo,  los recuerdos que Harris explora son para nosotros los que esas ruinas portuguesas fueron para ella: misterios descontextualizados que se intentan explicar a través de una meditación en soledad.

El poeta luso Fernando Pessoa dijo “Mi pasado es todo lo que pude ser”,  W. G Sebald dijo “Me parece que todos los momentos de nuestras vidas ocupan el mismo espacio, como si los acontecimientos futuros ya existían y sólo estaban esperando para nosotros encontrar nuestro camino para ellos” y Harris en Ruins transmite algo de esta extrañeza, la forma en que los estados de sueño y las ruinas nos remiten hacia el pasado y nos hacen temer el futuro.  Tal vez el misterio más profundo para Harris y para cualquiera de nosotros es el de nuestras propias vidas, lentamente erosionadas por el tiempo que se nos escapa, hasta que un día abandonamos temporalmente el papel de protagonista, nos observamos como espectadores y contemplamos la ruina de nosotros mismos, de nuestra propia existencia.

Puntuación: 8

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