5 razones para amar a James Vincent McMorrow, próximo éxito en España gracias a un anuncio

James-Vincent-McMorrow

Hoy se ha estrenado el anuncio de la Lotería de Navidad, que cada año se convierte en un imprescindible, a veces por razones que ni sus creadores esperaban (o querían). Ahí está el pasaje del terror del año pasado con Monserrat Caballé, Raphael y demás nombres de la canción española. Este 2014 han preferido una sencilla pero emotiva historia que además cuenta con una banda sonora de lujo. Glacier de James Vincent McMorrow es la mejor manera de allanar el terreno para el valle de lágrimas que es el giro final del anuncio. ¿Y qué suele suceder con la música en publicidad, sobre todo cuando el spot es de esta magnitud? Que la canción empieza a escalar posiciones entre las más vendidas. Casi seguro que sucederá, así que esperad a ver a la choni de vuestro trabajo soltándo una lagrimilla cuando la escuche en su iPhone rosa. Hace menos de un mes estuvo en España de nuevo, y quién sabe si vuelve a deleitarnos con su simpatía y buen hacer con esta excusa. Algo realmente bueno saldría de todo esto. Ah, y además esta semana ha salido a la venta la reedición de su último disco.

Su música es el acompañamiento perfecto 

El spot ha demostrado que el calaje emocional de su música sienta muy bien a escenas donde los sentimientos están a flor de piel. Hace unos días me reafirmé al ver la recomendable serie Please Like Me, donde su versión de High love de Steve Winwood protagonizaba un momento de lo más lacrimógeno (no hay vídeo en YouTube, sino lo pondría). Pelos de punta. Al fin y al cabo es música que da en la diana de nuestro corazoncito, sin artificios, sencilla, honesta y directa, potenciando la imagen y sin quitarle protagonismo.

Su directo es canela fina

Hace unos años actuó en South Pop Isla Cristina, festival al que suelo acudir, y recuerdo que me lo perdí Dios sabe por qué (estaría en proceso de alcoholización posiblemente). Después no paré de escuchar críticas tremendas acerca de su directo, además de un nivel de aplausos y ovaciones que se oían desde la distancia. Este 2014 le vi por primera vez en Jazzaldia y quedé rendido a sus pies. Voz, sensibilidad y exquisito repertorio en uno de los mejores conciertos a los que he asistido este año.

Tiene un encanto arrebatador

No es que sea guapísimo, simplemente tiene unas facciones adorables, pero sobre todo es su manera de ser y expresarse la que se gana ese adjetivo. Hace gala de un carisma cercano, de andar por casa, de vecino de al lado. Vamos, lo que a la hora de la verdad nos gusta a la mayoría (el carisma de diva divierte durante solo un rato). Y, basándome en lo que charla con el público en directo, debe de tener una conversación realmente interesante (que por cierto, habla a toda velocidad, con acentaco irlandés, y aun así se le entiende de lujo).

No le importan las comparaciones con Bon Iver

Aunque Justin Vernon y su proyecto sean mucho más populares, y más de uno podrá pensar que el irlandés le plagia de manera descarada, hay que decir que la diferencia entre el primer trabajo de ambos es de unos cuantos meses, y el boom de Bon Iver no fue instantáneo, por lo que de copiar nada. Por ello James sigue a su rollo, sin tener demasiado en cuenta lo que digan, porque el folk pop de falsete y tono melodramático no es terreno exclusivo de Vernon.

Su último disco es todo un grower

Apareció a principios de año, y he ido posponiendo su reseña hasta el día de hoy, y no por mediocre, para nada, como comprobaréis a continuación, pero ya sabemos que a veces se le acumulan a uno los discos y no da a basto. Por ello, tomando las excusas de la reedición y el anuncio, Post-Tropical merece esta reseña y posiblemente un hueco entre lo mejor del año. Llevo disfrutando de él desde hace varios meses y aunque no se trata de un disco complejo, sí que requiere un tiempo para amarlo en su total plenitud, y esos son los más satisfactorios. Y no penséis que el gran tema es Glacier, porque aunque está al nivel, hay ejemplos muy por encima.

Cavalier y Gold deberían estar en las listas de 2014, pero el resto de temas que lo componen también son una oda a la sensibilidad musical de un artista que sabe tocarnos la fibra sin renunciar a su dignidad (sin recursos facilones, vamos). Además va un poco más allá del folk pop para adentrarse en terrenos más cercanos al art pop, con detalles de r’n’b e indie electrónica (lo que por cierto se potencia en los nuevos temas de la edición deluxe, muy notables además). Los nuevos matices en la producción, más elaborada y variada, no difumina su impecable presencia vocal, que sigue llevándose casi todo el protagonismo. Y las nuevas versiones y remezclas de algunos temas del original redondean un trabajo emocionante que cala como pocos. Y en directo todavía más.

Puntuación: 7,8

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