10 temas que demuestran que el pop comercial de los primeros 2000 era más moderno que el de hoy

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Hay ocasiones donde uno se pone una canción “antigua” y piensa que suena casi igual de fresca que antaño. Después le toca el turno a otra más actual y no se percibe esa sensación de atemporalidad, sino que sabes a la legua que en seis meses va a sonar desfasada o incluso ya lo está. Y si además las comparas, apaga y vámonos. La modernidad es un concepto ambiguo, e incluso caduco a veces (lo que hoy suena moderno mañana ya no), pero suele haber bastante consenso a la hora de percibirla (otra cosa es que se coincida en el hecho de que sea de mejor o de peor calidad).

El pop comercial en general siempre buscó esa meta, unas veces con más éxito que otras, pero por desgracia día de hoy no lo tiene tan en cuenta. Pero sí hubo unos años, en la primera mitad de la década pasada, cuando muchos temas brillaban en este aspecto. Ante un modelo desgastado se intentó tomar un nuevo camino, hasta que llegaron dos elementos que desbarataron casi por completo este intento de renovación.

Por una parte tenemos el revival, lo que en otros tiempos no tan lejanos casi ni existía, y a través del cual se intenta traer al presente y actualizar un tipo de sonido en principio de corte vintage (el rollito soul de All that bass, Bang bang, Problem, etc, por ejemplo), por lo que en este caso ni se pretende resultar moderno. Por otra parte se ansía la eficacia por encima de cualquier aspecto (ahí está el típico subidón en el dance pop), pero no se tiene en cuenta si aporta algo novedoso o sofisticado, e incluir electrónica no es siempre sinónimo de moderno.

Hay excepciones como Beyoncé en ciertos pasajes de su último disco, o buena parte de las producciones de Diplo, pero en general el ámbito mainstream no arriesga como antes. Es verdad que en numerosas ocasiones se limitaban a uno o dos singles y los álbumes eran otro cantar, pero ya suponía bastante más de lo que se espera hoy en día (algunas incluso van para atrás y otras no se atreven a lanzar lo más rompedor como single). Y es evidente que esta cualidad no es lo más importante a la hora de perpetrar una buena canción, porque puede salir un zurullo de proporciones épicas por muy rabiosamente moderna que suene, pero debería estar más presente. Y aquí hay 10 ejemplos donde la modernidad era su bandera.

MadonnaMusic (Music, 2000)

La modernidad hecha disco, pero sobre todo canción. Mirwais era un genio, y la Ciccone tuvo un ojo bárbaro, en  una oda a la música popular que gozaba de una producción que, y es raro en el ámbito mainstream, se ganaba al oyente (normalmente triunfa más una melodía pegadiza). ¿Y qué hizo Madonna luego? Contratar a productores supuestamente de moda cuando en realidad ya estaban desgastados y desechar cualquier capacidad para la sorpresa. Lo último fue un entretenimiento tan efímero como MDNA. A ver que nos espera en el nuevo disco (pros y contras, eso seguro).

*N SyncPop (Celebrity, 2001)

El quinteto quiso desligarse de la escuela de Max Martin (productor que suele sonar desfasado a los 5 minutos de lanzar cualquier tema), e incluir producciones y estructuras melódicas vanguardistas para una boy band, al menos en este tema (el resto del disco era otro rollo por lo general), en un ejercicio adrenalínico casi imposible de bailar. Por suerte lo último de Justin tiene mucho de modernidad (obviado Mirrors), y su anterior álbum también, situándole por encima de cualquier competidor. El problema viene a la hora de compararla con cualquier canción de las boy bands de hoy en día .

Britney SpearsToxic (In the Zone, 2003)

Hay varios ejemplos en este disco que podrían encajar (Breathe on me o The answer), después de que al igual que su ex dijese “hasta luego” a Martin. Incluso en Britney ya relucía algún tema en este sentido (I’m slave for you, pero ya hablaremos de Pharrell luego). No obstante es evidente que este se erige como su mejor hit, producido por Bloodshy & Avant (se les echa de menos). Los cambios de ritmos, la disparatada mezcla de arreglos, esa estridencia vocal, etc., una maravilla. En los siguientes discos había ramalazos de modernidad (Blackout sobre todo), pero en su Britney Jean la enterró en favor de will.i.am.

Kylie MinogueCan’t get you out of my head (Fever, 2001)

En 2000 ya volvió a la vida con Light Years, pero todavía faltaba ese gran hit que la encumbrase de nuevo a lo más alto. Y además un hit que sonase a rabiosa actualidad, e incluso un poco más allá. Como con Music un año antes, todos nos quedamos loquísimos ante tal nivel de sencillez (y eficacia) lírica y melódica sustentada sobre una base sonora venida del futuro, como la Neutrex. Y además va luego la tía y lo mashapea con Blue Monday: la hecatombe del moderneo musical. Y Slow tampoco sobraría en la lista. Lo de ahora, pues correcto, pero muy del montón (y Fever tampoco era un exceso en este aspecto, salvo este tema y Come into my world).

Holly VallanceDown boy (Footprints, 2002)

Para muchos el State of Mind de la casi retirada australiana fue un álbum adelantado a su tiempo (al menos en su primera mitad, luego ya menos). Sin embargo la gente la conoció por Kiss kiss, y para muchos todo resultaba demasiado avant-garde para darle si quiera una escucha (empleando el término en el ámbito comercial, ojo). Pero ya en el debut demostró que podía arriesgar con este tema down-tempo, sensual y oscuro sobre pararle los pies a un tío salidorro que lo único que quiere es mojar el churro.

KelisMilkshake (Tasty, 2003)

A la ex de Nas le gusta variar de género y en Food ha tirado por el mencionado revival soulero, pero quién sabe con qué nos sorprende próximamente. En realidad esta canción está más relacionada con Pharrell, que aunque a día de hoy mantiene la esencia de antaño, no se puede negar que por aquellos tiempos resultaba mucho más rompedor. Este tema es el mejor ejemplo de ello, una locura a nivel compositivo y sonoro que además fue el mayor éxito de Kelis. Por algo sería. ¿Ahora él se arriesgaría a producir algo así? Va a ser que no (“because I’m happyyyyy!”).

Missy ElliotGet your freak on (Miss E… So Addictive, 2001)

Podía ser este tema o muchos otros de la casi desaparecida rapera, porque cuando se ponía up-tempo junto a su amigo Timbaland no había quien les tosiese encima. La mujerona era toda una bomba de relojería a lo hora de rapear y tirar de ritmos esquizofrénicos y estridentes que dejaban k.o. Ahora tenemos a Iggy Azalea y Nicki Minaj como sucesoras, que “meh” (eso sí, es verdad que en Pink Friday cuando quería podía ponerse bastante drástica), y Azealia es una digna sustituta, pero no deja con el culo torcido. Y Timbo también era un nombre puntero durante estos años, como bien se demuestra en el siguiente tema.

AaliyahTry again (Aaliyah, 2001)

La difunta cantante era más de r’n’b de estilo clasicote, hasta que Timbaland le pilló por banda y confeccionó este suculento hit que dejó constancia, por si no quedaba claro gracias a su trabajo junto a Missy, que era el puto amo. Hasta 2006 no paró de demostrarlo, pero a partir del bombástico binomio Justin/Nelly tuvo sus más (pocos) y sus menos (bastantes más). El caso es que de nuevo el tema utilizaba arreglos exclusivos del grandote mezclados con sonidos más clásicos, en un compendio sonoro que ya querrían muchos a día de hoy.

Gwen Stefani What you’re waiting for (Love Angel Music Baby, 2004)

Hollaback girl fue el gran bombazo, pero el disco lo abrió con este cafeínico tema que a muchos enervaba y a otros retorcía en la pista de baile, con una letra que se salía de lo convencional (“qué mas da si dicen que eres un trepa”). Una producción sutil pero sofisticada a cargo de Nelle Hooper que no se extendía a la mayoría del disco, por lo que este sobresalía entre el resto de temas (el conjunto a pesar de todo era muy bueno). Y lo que por ahora conocemos de su comeback no está a la altura (y su anterior disco tampoco lo estuvo).

SugababesFreak like me (Angels with Dirty Faces, 2002)

Durante estos años los hits se amontonaban para el cambiante trío, pero tampoco es que ninguno fuese el epítome de la modernidad. Salvo este. Recuperando el sonido de Are your friends electric de Gary Numan, que ya en 1979 representaba el jodido futuro, Richard X le pasó unos cuantos filtros, añadió arreglos electrónicos más contemporáneos y unas bases más potentes para convertir un tema r’n’b noventero de manual (la original era de Adina Howard) en un trallazo de tomo y lomo. Injusticia que no esté al menos en su top 5 de temas más recordados.

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