Especial reseñas: electrónica nacional (II)

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Este año volvimos a embarcarnos en un especial para ensalzar el producto patrio en lo que se refiere a electrónica. Pues bien, tras una primera parte, al final nos hemos animado a perpetrar una segunda cuando no queda nada para que publiquemos las listas del año (entre esta semana y la que viene). Porque a estas obras hay que darles la oportunidad de entrar en liza.

Wide Alive – A Late Escape

No lo voy a negar, cuando vi la portada de A Late Escape pensé: mal asunto. No es que sea un horror, pero es que parece más propia de un banco de canciones que de un lanzamiento oficial. Y es que nos guste o no, lo visual sigue jugando un papel demasiado importante en la música, que debería sostenerse por sí misma (que se lo digan a Kanye West). Por suerte al ponerme este EP de debut de Wide Alive , proyecto por cierto del finlandés afincado en Sevilla Tero Heikkinen, las alarmas dejaron de sonar y pude disfrutar de una obra breve pero ciertamente satisfactoria.

Como se alude en el título, la sensación de escapismo invade buena parte del minutado, especialmente en Singularity y Little Sleep, que se decantan por el ambient, indietronica o el glitch. Para The resistance escoge una vía más épica, casi de corte cinematográfico, pero que no llega a cuajar del todo, quizás porque no resulta tan épica como pretende, aunque la inesperada y sorprendente sección drum and bass evita el desgaste. Para cerrar está la voz de Frank Berjim (que no voy a ir como si supiese quién es) en While we are alive, un número de folk electrónico que no escasea en emoción, pero en un contexto sonoro y de tono más bien comedido, casi sobrio. Así con todo se nota que no estamos ante una obra definitiva, y se intuye que próximamente crecerá como artista. Y aquí estaremos atentos.

Puntuación: 6,5

Fernando Lagreca – Control

Tras un notable disco de remezclas publicado hace unos meses, Fernando Lagreca no quiere quedarse mirando las musarañas y sigue publicando nuevo material para deleite de sus fans (que deberían ser más, por cierto, que se lo merece). Ahora estamos a un nuevo disco de estudio titulado Control, donde el catalán explora diferentes ámbitos de la música electrónica de los últimos años. Sin embargo hay sentido y cohesión en este inspirado collage sonoro, más en la forma de utilizar los elementos que en la propia naturaleza de los mismos, al menos en buena medida.

Por ello los sintetizadores de calado ochentero, en la onda de la banda sonora de Drive, se llevan buena parte del protagonismo del álbum, pero en cada corte se emplean de manera diferente y se añaden elementos que otorgan a cada uno nuevos aires. Está el synth pop de LovedX podría ser un tema casi instrumental de Visage, Yes tiene bastante de minimal house refinado, algo de balearic y chillwave en Quiet lake, electro house con un toque atmosférico en Run o el toque new age estilo Vangelis de Djurgarden. Y por cierto, salvo ciertos pasajes, se trata de un disco bastante nocturno a pesar de la luminosa portada y su jocosa temática. Sea como fuere, uno de los discos nacionales de electrónica de referencia de 2014.

Puntuación: 7,7

Brunetto – Sheroine

Irregular Label sigue detrás de destacados discos de electrónica nacional (el año pasado tuvieron excelentes trabajos de Boreals, Lasers, TSOWC), pero quizás este 2014 no haya tanto renombre en los lanzamientos. Ni Fernando Lagreca ni Brunetto tienen el supuesto caché de los anteriores, al menos de cara a los medios, lo que no quiere decir que estos siempre destaquen (destaquemos) por su infalibilidad. Y es que el último esfuerzo discográfico del segundo encandilará a los amantes de la electrónica vista desde diversos enfoques, con chispazos espaciales, pero siempre manteniendo elementos que mantienen los temas entre la oscuridad infinita y lo terrenal.

Resulta curiosa en Sheroine por ejemplo la mezcla de teclados de corte galáctico y versos hip hop en War games, que puede chocar de primeras, pero que luego te hará preguntarte por qué no se empotran ambas facetas más a menudo. Cuando se pone negroide es cuando más acierta, como también sucede en la apocalíptica Citizen zombie, o en la ligeramente también nu-metal Sheroine, y cuando más pincha quizás sea en los momentos estilo Depeche Mode (Kidult y Kuklinsky), aunque otros temas electro-pop como Cinnamon, en este caso más experimentales, sí tienen mucha miga. En su conjunto se trata de un álbum bastante sólido, imperfecto, sí, pero en el que se nota mucho mimo, y eso es más de lo que muchos pueden decir.

Puntuación: 7

Sau Poler – Paradoxes of Progress

El baile elegante es lo que le va a Sau Poler. Ya lo comprobamos hace justo un año en su EP de debut, pero ahora lo afianza en este Paradoxes of Progress (EPs, pero bien serviditos, álbumes dirán algunos), que mantiene, sino afianza, su presencia con matrícula en la escuela creada por John Talabot en nuestro país, que no inventó la pólvora, pero al que hay que reconocer su importante labor. Por ello todo fluye sobre raíles tech house aunque de cuando en cuando se cuelen ráfagas de future garage al más puro estilo Burial (Metal invasion) o de minimal techno (Illusion of time).

En general se trata de un disco gris, monocromo, que no monótono. La teoría del color y la música de Kandinsky se convertiría en este caso en una escala de grises, aunque mantendría las formas geométricas, las aristas afiladas, que limitan los espacios y generan cierta sensación de control e hieratismo, que desemboca en frustración y desazón. A raíz del título se puede perfilar un presente/futuro que genera tantas posibilidades sociales y de relación, pero tan cuadriculadas, que se acaban anulando por si mismas. Hay latigazos de humanización (los gemidos de Illusion of time), pero acaban condicionados por el contexto. Ey, pero si todo esto te parece demasiado sesudo, también te puedes dedicar solo a bailar y a disfrutar. Y tan pancho.

Puntuación: 8

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