Cuando el ansia mató a la ilusión

bjork

Ya sabemos lo que decía Karina, que cualquier tiempo pasado nos parece mejor. Conforme te haces mayor es complicado no caer en este cliché que se asocia más a una actitud carca que a una realidad más o menos objetiva. El mundo cambia, y muchas veces el ser humano peca de no querer salir de su zona de confort y no adaptarse a ello. Sin embargo a veces suceden ciertos acontecimientos que te obligan a agarrarte a esta actitud, porque además hay argumentos muy evidentes. Y por una vez estás en lo cierto. La tecnología es un elemento que siempre ha formado parte de la vida del ser humano de diferentes maneras y a diferentes niveles, y aunque se suele asociar con el progreso, siempre se hace desde un punto de vista claramente incompleto y superficial. Ni todo es la última venida de Jesucristo, ni todo es ponzoña, pero hoy he de admitir que me centro en la ponzoña, y no me apetece alabar lo positivo, porque estoy algo cabreado.

Como la mayoría ya sabréis, Vulnicura, último disco de Björk, fue filtrado este fin de semana cuando todavía quedaban dos meses para su lanzamiento. Te filtran tu disco una o dos semanas antes y dices, “joder, qué putada, pero bueno, sobreviviré”. Te lo filtran dos meses antes y te cagas en San Quintín. Sin single, sin vídeo, sin promo, sin nada. Además, en un movimiento de última hora, ya se puede adquirir legalmente vía iTunes. Se huele a kilómetros la desesperación de ella y su equipo; y es que para ellos es mejor que haya la posibilidad de obtenerlo de manera legal ahora que esperar dos meses cuando muchos ya lo hayan escuchado hasta la saciedad y ni se plateen pagar por él. Es comprensible la estrategia, pero si ya se perdió gran parte del encanto con la filtración, ahora todo se ha ido al traste. Pero obviando el daño del artista, también somos muchos los que estamos en contra de este tipo de filtraciones tan anticipadas, aunque otros tantos (quizás la mayoría) no se acerquen a esta postura.

Esto es como cuando follas. En ciertas ocasiones acabas con alguien en la cama que lo único que quiere es meter o que se la metas y a correr(se). Que un polvo en plan conejo lo hemos tenido todos, y de vez en cuando está de rechupete. Pero generalmente, sobre todo con alguien que te hace un poco de tilín, apetece (o al menos a mí) que el tema vaya progresando poco a poco, con un buen precalentamiento hasta que todo se vaya de madre y finiquitar con la explosión final (toma símiles). Que a veces decepciona, pero oye, así es la vida. Aplicado al mundo de la música, Björk es alguien especial para mí. Nos emocionamos hace unos días cuando simplemente subió un papel que confirmaba el lanzamiento del nuevo disco, su título y el nombre de las canciones. Lo que nos (me) hubiese gustado es que después hubiese aparecido un avance del single, este al completo un par de días después, a continuación el vídeo oficial, quizás algún tema más y finalmente la publicación. Un proceso conservador, sí, que en realidad solo busca el beneficio económico (aunque no siempre acierte), pero que desde el punto de vista del fan sirve para ir calentando el ambiente hasta la gran traca final. Además, otra cosa no será, pero los vídeos de la islandesa suelen ser una pasada, generando todavía más histeria entre sus seguidores y añadiendo todavía más ilusión a la espera.

Pero es que también ya pasó hace un mes con Madonna, otra artista especial para mí (por mucho que a veces pierda la esperanza). Y claro, ya te cabreas. Muchos a estas alturas se saben el disco de memoria, además de descartes, y aunque es de suponer que varios temas sufran cambios, la magia se ha esfumado. Realmente en mi caso he perdido parte de las ganas de escuchar ambos. Lo terminaré haciendo, y me gustarán más o menos, pero esa sensación amarga no se esfumará fácilmente. Estas filtraciones no simbolizan el progreso, se lo cargan, se trata de un mal uso de la tecnología, ya no a un nivel moral, ético o económico, sino emocional. Y algunos dirán: “entonces estás en contra, por ejemplo, de Spotify porque el acceso a la música de manera tan masiva hace que dejemos de apreciarla como antes”. Un poco sí, no lo voy a negar, pero también tiene sus ventajas, muchas. Sin embargo filtrar o descargar un disco dos meses antes de su lanzamiento solo tiene base en una actitud muy arraigada a día de hoy, que es quererlo todo y quererlo ya, como si fuésemos niños mimados. Si al final va a llegar, no hay que preocuparse, esperar un poco nunca le hizo daño a nadie. Parece que solo se disfruta del fin, cuando el camino antes de obtenerlo puede resultar también muy placentero. Eso sin olvidar la desaparición del factor sorpresa, evidentemente, que en este caso también se han cargado los sellos con tanto buzz single. Todo esto asumiendo que ha sido un hacker y no el artista y su equipo, pero mantenemos la confianza, y aunque así fuera, todo se basaría en la misma filosofía de vida.

Luego tenemos casos como el de Beyoncé y su disco homónimo, que pillo a todos por sorpresa. Oye, que lo haces alguna vez y tiene su gracia, porque además en este caso todo lo que implicó el lanzamiento estuvo bastante cuidado. Sin embargo si sucede de manera tan chapucera por parte de los que lo filtran y los propios artistas y sellos que por ende acaban desbaratando todos sus planes y tomando decisiones a la desesperada, pues la verdad es que, al menos para que el que suscribe, no la tiene. Y planteo ejemplos muy populares porque quieras que no son los que siempre han seguido este proceso de manera más progresiva y conservadora, más que los alternativos, pero algunos como Beach House, Caribou o Golsfrapp también han sufrido filtraciones de bastante tiempo y evidentemente tampoco me sentaron muy bien (ni a ellos, claro). Y si esto se va a convertir en el pan de cada día yo no voy a participar de ello, aunque me afecte sin yo quererlo. Que me llamen carca. Pues mira, a mucha honra.

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Comments
  1. Retroactivoug

    Totalmente deacuerdo

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