Especial reseñas: debuts imperdibles

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Debutar y además impactar es harto complicado. Que se lo digan a tres de los cuatros protagonistas de este especial (uno ya más o menos lo ha conseguido), que quién sabe si los medios y el público se percatarán de su puesta de largo, al menos de la manera que se merecen. Porque calidad hay por un tubo, pero a veces no solo de eso vive el éxito (en realidad a veces la obvia completamente), por lo que, pase lo que pase, aquí estamos para que algunos conozcan y, si ven qué tal, caten cuatro obras que poco tienen que ver entre sí salvo en las buenas maneras.

ROLE – How Distant

A ROLE les llevamos siguiendo la pista desde sus orígenes, que datan de hace poco más de un año, por lo que sorprende que hayan tardado tan poco en estrenar su debut (en general la mayoría se hacen más de rogar). Su estilo se podría definir como pop electrónico insinuante y oscuro, pero en cada canción suelen incluir elementos de diferentes subgéneros, con reflejos de otros artistas coetáneos, lo que genera un conjunto heterogéneo pero coherente y sólido. Los acordes de guitarras suspendidas en el aire de The xx en Ocean, el glitch de Live not on evil, ciertos ecos de post-rock en Shrine II, el trap spoken del interludio Stolen, las trazas witch house en Holy, etc., mantienen la intriga y el interés de por dónde tirará el siguiente corte, casi siempre desde una perspectiva opresiva donde la luz no tiene cabida.

La gran valía de incluir tal variedad de referentes sin traicionar a su espíritu es uno de los grandes baluartes de este debut, sin además  alterar la capacidad de inmersión en su tenebroso mundo, en donde es fácil general imágenes mentales más cercanas a un ambiguo y extraño sueño, casi pesadilla, que a un concepto que se pueda definir. En realidad, más que no poder, que también, no queremos definirlo, ya que es hasta “agradable” mantenerse los 35 minutos que dura How Distant hipnotizado por esa oscuridad. Eso sí, y ahora analizándolo de una manera más fría y objetiva, quizás haya que limar ciertos aspectos referidos a la producción, para que el acabado resulte más redondo, cosa que posiblemente sucederá en un futuro no muy lejano (lo que es normal y les sucede a muchos debutantes nacionales). Ahí estaremos para comprobarlo.

Puntuación: 7,2


Tobias Jesso Jr. – Goon

Tiene delito que la mayoría pasemos olímpicamente de escuchar discos de John Lennon o que (casi) obviemos los últimos discos de Paul McArtney, pero nos desvivamos por Tobias Jesso Jr., que claramente fusila a ambos en su formato más piano. Hablo de nosotros mismos y de muchos medios y adictos a la música, digamos, indie, aunque este ya no tan joven canadiense tenga de indie lo mismo que Azúcar Moreno. Lo que sucede es que está tan denostada la música comercial que un producto como este no tiene posibilidades de triunfar, por eso las nuevas generaciones, que son los que increíblemente la mueven (aunque no sean los que más gasten en ella) casi ni saben quiénes son los ex Beatles, y nosotros, que nos jactamos de un mayor conocimiento musical, tampoco damos ejemplo. Pues así nos va.

Después de esta disertación al menos ha quedado claro el referente y estilo del chico, que no se apresura en esconder, sino que lo explota hasta sus últimas y homogéneas consecuencias. Como resultado Goon de primeras se hace un poco cuesta arriba, a pesar de la cálida voz de Jesso y de su magnífica interpretación. Son las letras, si les prestamos atención (es fácil, no son casi crípticas), las que lo van poniendo más accesible, ya que empatizar con sus historias, cercanas y creíbles, resulta muy sencillo. Y poco a poco grandes composiciones como Can’t stop thinking about you, How could you babe, Without you o Tell the truth, se llevan el gato el agua. Esta última, por cierto, junto a la folk The wait aportan algo de variedad a un conjunto que, como ya se ha dicho, cuesta, pero que merece la pena intentar. Y en directo tiene pinta de crecer todavía más.

Tobias Jesso Jr. forma parte del cartel del Primavera Sound 2015.

Puntuación: 7,7 / Escúchalo: Spotify


Young Guv – Ripe 4 Luv

A veces choca cuando escuchamos el debut en solitario de un miembro de una banda a la que asociamos cierto estilo determinado. De Fucked Up tenemos ahora en solitario a Ben Cook, su guitarrista, alias Young Governor o Young Guv, como prefiere que le llamen ahora, y pasa del hardcore punk a géneros más ligeros sin despeinarse. Escuchando los dos primeros avances comprendimos que se quería desligar de esta su antigua etiqueta. Ahí estaba el sofhisti-pop estilo Destroyer en la estupenda Wrong cloud, junto a Jef Barbara, uno de los artistas tránsgenero más aclamados. Y el power pop en la onda de Teenage Fanclub en Crawling back to you, que para un servidor se trata de una de las mejores canciones del año, con una de esas melodías que no sabes si hay estribillo o si toda la canción lo es. Así que, a pesar del giro de guión, nos convenció.

¿El resto? Se mantiene a un muy buen nivel. El toque “queer” simpaticón de Crushing sensation abre con gracia y salero los 32 minutos (álbum breve, pero bien aprovechado). Este tono se mantiene en la canción homónima, pero potenciando la pegada y el aire glam. Aquarian, entre ráfagas chill, no brilla como otras, pero aporta elegancia al conjunto, pero es en Kelly, I’m not a creep, en la onda de Crawling, pero más Dinasour Jr. y todavía más anclada en los noventa, la que aporta un equilibrio entre energía guitarrera y dulzura (¿”no sería genial que pudiéramos volver atrás?”). Más rockera es Dear Drew, con un irresistible aire setentero ideal para desmelenarse; y en la deliciosa Livin’ the dream vuelven al power más brillante. Un disco irresistible, adictivo y, a pesar de la homogeneidad, con una fuerte personalidad. No solo Damian Abraham tiene el carisma en Fucked Up.

Puntuación: 8,2 / Escúchalo: Spotify


Dylan Stark – Heartland

Con un nombre que recuerda al famoso personaje de Sensación de Vivir y a Iron Man, Dylan Stark es un jovencito de Oregón, Estados Unidos, del que algunos exclamarán que solo le conocen en su pueblo (gran frase castiza a reivindicar). Efectivamente, menos de 300 seguidores en Facebook lo atestiguan (ya sabemos que la red social es un medidor de popularidad más o menos efectivo), pero eso puede cambiar, o debería, con el lanzamiento la semana pasada de su debut Heartland. Con una formación clásica desde que tenía cinco años, Stark, cuando llegó a la adolescencia, se centró en la electrónica como campo musical a explotar, en una propuesta poco revolucionaria quizás, pero con una enorme capacidad para generar disfrute tanto entre amantes del género como en los que lo escuchan de manera casual.

Los ritmos tropicales son una constante en el disco, especialmente en la suave brisa caribeña de Shelter o los alocados ritmos del tema titular y Near dawn. Hay emoción en el ambient techno de Daydream, que resulta ideal para cerrar los ojos y correr sin rumbo fijo a través de un campo salvaje; o en el cierre Now, donde se dan la mano instrumentación tradicional (heredada de su educación clásica) y sonidos sintéticos que conforman un final “bigger than life” que se va difuminando progresivamente entre interferencias. También se agradece un latigazo de juguetón bubblegum bass en Parade, para así aportar un toque desvergonzado al conjunto, un conjunto que convence sin casi altibajos. No va a Sónar este año porque no se habrán enterado, pero sería un triunfo casi seguro.

Puntuación: 7,7 / Escúchalo: Spotify

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