Cuando la guitarra ya no es tu mejor amiga: 10 ‘traiciones’

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Hay gente que lleva muy mal los cambios, en cualquier ámbito vital, pero para algunos parece que el mundo su acaba cuando su banda favorita da un giro a su estilo y sonido. Este drama sucede especialmente en todo lo referido al empleo de la guitarra como instrumento fundamental en el conjunto, especialmente en el rock. Por ello en las últimas semanas hay cierto descontento entre algunos fans de Tame Impala tras un primer single algo electrónico, pero especialmente por un segundo que se explaya en el r’n’b. Mientras esperamos al disco, es un buen momento para repasar este tipo de dramas con diez ejemplos.

Dover

Hubo una época donde la expresión “hacerse un Dover” tenía todo el sentido del mundo. Normal, ya que pasar del rock más pureta de su primera época al pop electrónico bailable de Follow the City Lights resultó bastante traumático incluso para los que no seguían demasiado a la banda. Pero a la jugada a nivel comercial les salió bien, ya que se encontraban en horas bajas por aquel entonces, aunque por el camino perdieron a mucho fan acérrimo. Para alegría de muchos, aunque llegando muy tarde para la mayoría, acabaron regresando al género que les vio nacer. Y parece que algo reniegan de aquella hedonística época.

Radiohead

La sutil electrónica de OK Computer no molestó a nadie, y se convirtió en su gran clásico para la masa, pero la electrónica más radical de Kid A dejó a muchos con el culo torcido. Es verdad que buena parte los fans de Yorke y los suyos están más abiertos a la experimentación que el fan rockero medio, pero lo que ahora tenemos asumido hace quince años provocó cierta discusión. Al final el tiempo lo ha encumbrado como una obra esencial de la música moderna. Unos pocos se perdieron por el camino, pero la mayoría se mantuvieron, y bien agradecidos que están. Además, las guitarras volvieron a contar con su importante papel.

Shakira

Puede que muchos de los jóvenes del lugar no se lo crean, pero Shakira estaba considerada como una rockera en los noventa. En el fondo se trataba de una chica pop revestida con guitarras y una actitud mueve-melenas, estilo Alanis (siempre se decía que era su clon latino). Entonces se tiñó de rubia, se puso un poco zorrupia, y que si lobas, locas, caderas que no mienten y demás, y perdió lo poco que tenía. Lo más cachondo de todo es que todavía pretende vender esa imagen, como en la portada de su último disco o en un perfume con el nombre de, cágate lorito, Rock. Tienes lo mismo de rock que Chiquetete, bonita.

Coldplay

Chris Martin y su séquito nunca fueron el adalid del rock, pero las guitarras contaban con el mayor protagonismo sonoro en su debut, lo que con el paso del tiempo, y quizás sin giros drásticos, fue cambiando. Las atmósferas flotantes de X&Y, las producciones sintéticas de Brian Eno en Viva la Vida, el descaro pop de su “ritmo de la noche” y Rihanna en Mylo Xyloto y el hit de Avicii en Ghost Stories han propiciado que muchos seguidores primerizos se hayan ido perdiendo en el camino. Ellos mantienen su reinado como banda de estadios, pero su credibilidad se ha visto muy dañada por el perfil de fan amante de u2.

U2

Y hablando del rey de Roma, cuando Bono y cia. comenzaron a experimentar con la electrónica en Achtung Baby, era de manera relajada, naciendo además su gran obra maestra. Sin embargo con Zooropa muchos levantaron la ceja, pero no fue hasta Pop, donde evidentemente dejaron claro de por dónde iban los tiros, cuando sus fans entraron en cólera. Temas como Discoteque eran un desfase petardo, y otros como Mojo estaban más cerca de Chemical Brothers que de su esencia. Por suerte para muchos, volvieron al redil y a las guitarras en All that You Can Leave Behind, y a partir de ahí no se han soltado de ellas.

Primal Scream

El éxito de Screamadelica no se repitió, al menos a nivel de crítica, en Give Out But Don’t Give Up, que supuso un bajón considerable (a pesar de contar con posiblemente su mayor éxito: Rocks). Así que para Vanishing Point se zambulleron en sonidos electrónicos que fueron todo un acierto, llegando a su culmen en XTRMNTR, su mejor disco junto al mentado Screamadelica. En Evil Heat los resultados no brillaron en demasía, y para el siguiente álbum recuperaron las guitarras. A partir de ahí no han vuelto a rebozarse en lo sintético como antaño, salvo por algún chispazo puntual.

Katy Perry

Es verdad, cuando era cantante de rock cristiano pocos la conocían, pero, eh, tendría sus fans, y no me quiero ni imaginar sus caras cuando guardó su guitarra y crucifijo y se puso a besar a una chica o a lanzar nata por sus tetas. No se incluyó en “De virgen a zorra: vida de una popstar” porque casi ningún mortal vivió ese cambio, pero los pocos que sí lo hicieron posiblemente cualquier otro ejemplo del artículo les resulte una nimiedad. De vez en cuando hay guitarras, como en cualquier obra pop, pero ni su sonido ni actitud es la misma, aunque nos intente convencer de cuando en cuando que esa joven Katy sigue existiendo.

The Black Eyed Peas

Recuerdo que, cuando The Black Eyed Peas alcanzaron el éxito, pensaba que, a diferencia que la mayoría de artistas de estilo negroide, no había elementos electrónicos en su producción, explotando las guitarras más de lo habitual en el género. Maldito día en qué lo pensé, porque a partir de The E.N.D. se olvidaron de qué era un acorde. Lo peor no es el género, sino que se pasaron a un dance chusco que hacía que echásemos de menos sus antiguas composiciones (lo que ya es decir). Y ahí se han quedado, ya que su reciente aparición en Coachella junto a Guetta confirmó que siguen, como diría Jousi, atrapados en 2009.

Jewel

Érase una vez una chica pegada a su guitarra, con cara de no haber roto un plato (o de hermana de Renée Zellweger), muy de la América Profunda, y de repente, zas, Intuition. Recuerdo que cuando vi el vídeo, que lo pillé empezado (cuando aún los emitían en la tele), no tenía ni pajolera idea de quién se trataba. Tres minutos más tarde me quedé ojiplático… pero me gustó la canción, he de reconocer. No tanto a los que se emocionaban con su folk blando y llorón. A pesar del shock, ese single fue lo más hardcore de aquel 0304, aunque todo era mucho más pop y comercial y su carrera no se recuperó.

The Flaming Lips

Este caso no resulta tan dramático porque del rock a la psicodelia tampoco hay un mundo, y porque los resultados fueron notables en algunos casos, y total y absolutamente excelentes en otros. No obstante, y sin haberlo vivido en su momento, no sería extraño pensar que los amantes del noise y el rock alternativo de su primera década se sintieron algo decepcionados con aquel giro, en parte gracias a la partida de su guitarrista principal Ronald Jones. Y ya cuando sus giras se convirtieron en una juerga de color y confeti, algunos murieron de diabetes. El tiempo cura las heridas, pero seguro que a alguno todavía le duele.

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