Belle and Sebastian – Girls in Peacetime Want to Dance

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“Cualquier tiempo pasado fue mejor” y sucedáneos varios son argumentos que llevan proclamando durante al menos una década los fanáticos de la primera época de Belle and Sebastian. Los de otras bandas tardan menos en asumirlo, se callan y siguen mirando hacia delante o desertan del todo, pero con Stuart Murdoch y sus chicos todavía se pueden seguir escuchando con insistencia en cualquier reseña o artículo de opinión y comentarios en los mismos. Ya vale. Girls in Peacetime Want to Dance no supondrá un punto y a parte a nivel positivo en su carrera, pero que me aspen si no estamos ante un disco, como poco, entretenido. Calificativo denostado especialmente por amantes de ciertas “obras maestras” que son pura valeriana en vena. Pero sí, es verdad que su equilibrio entre forma liviana y contenido trascendental se ha inclinado más hacia lo primero (aunque tampoco estemos ante un disco de Selena Gomez).

Esto queda constatado ante la variedad de registros sonoros del álbum, centrándose en dotar a cada canción de su estilo propio. Ya en su primer adelanto, la fiestera The party line, podíamos contemplar a unos Belle and Sebastian más juerguistas que nunca. O eso creíamos, porque después tenemos el adictivo número dance de Enter Sylvia Plath. Hay géneros que casan más con su estilo, pero siguen resultando llamativos, como el rock setentero de Allie, curiosidades como el ramalazo ruso en The everlasting muse, Today (this army’s for peace) y su atmósfera espacial o el latineo de la veraniega Play it for today y también, aunque en menor medida, en Perfect couples.

A pesar de cualquier cambio, ninguno deja en shock en el peor de los sentidos, y su marca personal se mantiene intacta, además de que no se echa en falta el buen hacer en casi ningún tema. Y por supuesto están los 100% Belle, con ese inconfundible aura de preciosismo feliz (The book of you) o melancólico (Nobody’s empire) que no se ha perdido y se agradece. Lo que no resulta muy compresible es el desfase en lo que se refiere al minutado de algunos temas, sobre todo cuando resulta injustificado en la mayoría de los casos, y más si lo comparamos con sus anteriores álbumes. Este asunto lastra ligeramente esa pretensión de variedad y entretenimiento.

Por suerte la lírica puede eclipsar cualquier error en la forma, hablando tanto del propio Stuart (su enfermedad en Nobody’s empire, por ejemplo) como  poniéndose en el pellejo de otros, especialmente de jóvenes que quieren seguir siéndolo por siempre, lo que por otra parte podrían tratarse de una proyección de él o ellos mismos. Porque puede que hayan perdido gancho y frescura, pero en espíritu la edad no se les nota nada.

Belle and Sebastian estarán en Primavera Sound 2015.

Puntuación: 7,7 / Escúchalo: Spotify

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