Nosaj Thing – Fated

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Jason Chung, alias Nosaj Thing, acaba de publicar Fated (2015; Innovative Leisure), un tercer álbum que encierra una obra fiel a su estilo donde el silencio se presuriza hasta formar composiciones rítmicas. Su atmósfera minimalista, proclive al uso de estructuras del hip hop, inunda este trabajo compuesto por quince pistas de muy corta duración (subrayo lo de muy corta porque salvo una, ninguna de ellas alcanza los 3 minutos).

En Fated encontramos a ese Nosaj Thing que se mueve tan bien en su parcela situada a medio camino entre el chill-wave y el trap.  Mirándolo en perspectiva y comparándolo con anteriores trabajos, no se trata de un álbum evolutivo sino una continuación del estilo que ha establecido. Esto queda patente desde el primer corte, Sci, donde su atmósfera coteja al silencio y proporciona esa sensación de relatividad acústico-espacial tan peculiar del autor que también presentan otras pistas como en Varius, Watch, Let you, Erase o Medic. Uno queda totalmente anonadado por la corriente de sonidos que explotan en la misma membrana del tímpano y los aleteos de un insecto cibernético que parece rondar alrededor de la cabeza.

Por otra parte, seis años atrás, Chung había incluido Light#1 y Light#2 en Drift (2009; Alpha Pup Records). El viaje por sus peculiares juegos de luces siguió con Light#3 en el maravilloso Home (2012; Innovative Leisure) y así llegamos al Light#5 con el presente trabajo (no me preguntéis dónde ha escondido su Light#4 porque no lo sé). Para esta ocasión los destellos de la luz se componen de una serie de disparos de videojuegos entremezclados con las sombras de unas voces espectrales repetidas en distintas velocidades a modo de psicofonías.

En este álbum, la parte vocal (más allá del uso de voces pregrabadas y sampleadas con la adecuada manipulación del pitch) también tiene cabida en los singles Don’t Mind Me o Cold Stares. La primera en colaboración con Whoarei  y la segunda junto a Chance The Rapper y Maceo Hymes, que logran reafirmar esa idea de electrónica introspectiva cuya procedencia parece ser el propio oyente.

El silencio como la ausencia de sonido es un elemento con el que Chung sabe jugar muy bien y que en este trabajo adquiere un sentido taumatúrgico: algo sobrenatural y mágico se esconden en este bajo tempo, en estas colas de sonido y en esta reverberación tan bien ejecutada para los ecos.  No considero que sea el mejor álbum de su trayectoria pues, el productor de grandes trabajos como Drift o Home parece haberse metido en un callejón estilístico sin salida. Durante la escucha da la sensación de que el álbum está formado por breves clichés de distintos paisajes sonoros que el productor ha decidido abandonar por agotamiento.  “Lo bueno, si es breve es dos veces bueno” dicen, y en el caso de un productor tan sobresaliente como es Nosaj Thing no deja de ser cierto, pero en su brevedad  puedo encontrarle la intencionalidad de no saturar al oyente o, como he dicho anteriormente, el hastío estilístico.

Putnuación: 6

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