Madrid, la capital de la nada

dcode

Y ante la lectura del titular algunos soltarán la misma monserga de siempre: “siempre Madrid, el resto que nos den”. Pues mira, me parecería genial que en Cuenca hubiese un gran festival, pero tiene más lógica en una provincia de más de seis millones de habitantes. ¿Y por qué esta sobada queja a estas alturas? Porque lo del cartel del nuevo Dcode ha sido la gota que ha colmado el vaso y a veces apetece quejarse. Cuando el festival pasó de dos a un día el concepto de “gran festival”, al menos en lo que se refiere a tamaño, quedó en entredicho, pero al menos algunos de los artistas que traían eran bastante exclusivos. Beck el año pasado, por ejemplo. Este año como único exclusivo es Sam Smith, pero seamos sinceros, este chico va dirigido a un público más 40 Principales. Y sí, cuando hablo de la necesidad de un gran festival me refiero a uno de carácter más o menos independiente, alternativo, avanzado, llámalo equis (aunque de corte comercial tampoco abundan). El inglés pudo haber tomado otro camino, pero finalmente se descubrió como un vendido, tanto como la gente de Live Nation, visto lo visto. Que Dcode nunca fue el epítome de lo indie, pero lo de esta edición es alarmante.

Por otra parte a la promotora, recordemos, la más poderosa del mundo, parece que festival quiere que el festival le salga muy, pero que muy rentable. Obviando el drama de hace un par de años, cuando llenaron más de lo humanamente posible para sacar tajada, solo hay que centrarse en la contratación de bandas de este año para darse cuenta. La mayoría son de origen nacional, que salen mucho más económicos; y no tengo nada en contra de lo nacional (aunque siempre acabe tirando más por lo internacional), pero es que son fáciles de ver y escuchar en otros festivales españoles y de gira por nuestro territorio. Aparte de que parece que la organización se tira de cabeza al “indie” (nótense las comillas) que atrae público a mansalva.

Nunca han renegado de él, pero solían traer una sola banda de este corte, pero este año ya son dos (por ahora): Supersubmarina e Izal. No me gustan, lo reconozco, pero obviando opiniones, me gusta todavía menos que invadan un buen porcentaje del ámbito festivalero español. Es el recurso fácil y obvio, sin riesgo. Y me gusta, si cabe, aún menos que quiten espacio a otros nombres potenciales nombres más difíciles de ver por nuestro país. Y sinceramente, aunque muchos fans de ambas bandas se quejen de Smith, tampoco hay mucha distancia a la hora de arriesgar. Ah, y aunque Suede molan, últimamente los hemos tenido hasta en la sopa. Así, aunque a algunos les encante, otros nos hemos quedado horrorizados y hemos perdido toda la esperanza.

Otra de las grandes pérdidas ha sido el Día de la Música, una todavía mayor, aunque el año pasado, con el aniversario de Subterfuge, ya se atisbaba que el asunto no iba a durar (bueno, en realidad ya desde 2013 la cosa pintaba mal). Y finalmente desapareció. Al menos la organización se recicló a la hora de renovar Mulafest, que se presenta como una alternativa madrileña a Sónar, pero a una escala muchísimo menor. Y aunque tiene buena pinta, queda mes y medio y todavía faltan nombres, al menos si lo que pretenden es llenar dos días de festival. Vamos, que o espabilan o se quedará un poco en un quiero y no puedo.

Luego está Villamanuela, otro concepto de festival, pero de un tamaño decente, que se supone que vuelve del 1 al 3 de octubre según Timeout, pero poco más se sabe, y esperemos que, viendo el percal madrileño a la hora de gestionar conciertos en salas, el festival siga adelante. El Facebook y Twitter no hay publicaciones desde el 30 de diciembre, pero esperaremos a finales de este mes para averiguar algo más (en 2014 fue sobre esas fechas cuando anunciaron sus primeros nombres). Tomavistas se quedó a medio gas el pasado año (pasó de dos fines de semana a uno), y a modo de festival parece que no va a volver. MTV Madrid Beach, que no era la repanocha, pero al menos era gratuito, desapareció tras los altercados que se produjeron. La Sierra Electrónica no llegó ni a estrenarse. Y así puedo seguir.

Ya no es que nos muramos de vergüenza a la hora de comparar nuestra oferta con la de Barcelona, es que con otras grandes provincias o comunidades sucede lo mismo. Y hablamos de la capital, y no se trata de una capital administrativa como pueden ser Washington o Camberra. No, supuestamente Madrid era cuna de la cultura, y a día de hoy es solo un espejismo de lo que un día fue. Una política que persigue a la cultura ha destruido casi cualquier opción de organizar un evento de cierta entidad, aunque los pequeños tampoco lo tienen nada fácil. ¿La cultura les da miedo? ¿O no les interesa? Un poco de las dos, que debe de ser lo que les ciega a la hora de poder ver que un festival es un buen negocio. Liberales serán, pero con pocas miras. Así que lo único que nos queda es que tras las elecciones del 24 de mayo cambien las cosas (que lo dudo visto lo visto en las encuestas), o sigamos gastándonos las perras en viajar a otras ciudades para poder disfrutar de un festival decente.

Share

Comments
  1. La

    Coincido con casi todo con lo que has puesto. En Madrid por no haber no hay nada, antes estaba el Festimad y lo de “El dia de la Música” De Rock in Rio Arganda mejor no hablar…. que para mi solo fué “aceptable” en su primera edición con Neil Young y Amy Winehouse

    Y si me apuras…. Sam Smith es lo mejor del cartel, que tendre que verlo mejor para ver que más cantantes hay

    Para mi los mejores festivales de este año en España están en el Primavera Sound en el BBK Live (suerte que tiene una chica que conozco que vive en Bilbao) y en el FIB

    • La

      Además… que pasó con el “MTV Madrid Beach”???? O_o

Deja un comentario