Florence + The Machine – How Big, How Blue, How Beautiful

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Han pasado casi 4 años desde que Florence + The Machine nos regalara su excelente Ceremonials con el que demostraron al mundo que distaban mucho de ser una banda que no podía sobrevivir al primer disco. Ahora Welch y su séquito vuelven con nuevo productor (Paul Epworth cuenta con solo una aparición estelar) y nuevo sonido para presentar el álbum que supone su consolidación y madurez.

Tal y como vaticinaban sus singles de presentación (Ship to wreck  y What kind of man), este álbum ha supuesto un cambio radical con respecto al sonido al que la banda ya nos tenía acostumbrados. En How Big, How Blue, How Florence + The Machine han abandonado el barroquismo y han puesto fin a la epopeya cósmica y astral con que debutaron y alcanzaron la fama. Toda la riqueza instrumental y los exquisitos arreglos de sonido que definían su sonido han quedado relegados a un segundo plano y han cedido espacio a una producción menos personal y más cercana al brit rock (las guitarras de Ship to Wreck, tema con que abre el álbum, son una evidente declaración de intenciones). Esta evolución musical viene acompañada de un profundo lavado de cara a nivel estético y en la temática de sus letras: se acabó el misticismo en sus portadas y vídeos. Ahora los protagonistas son el rigor y la sobriedad.

Ahora bien, ¿ha sido esta reinvención una estrategia acertada para un tercer largo que representa la mentada madurez y consolidación de la banda? Resulta tremendamente complicado dar una respuesta clara a esta pregunta. No cabe duda de que How Big, How Blue, How Beautiful es un álbum sólido, coherente, que viene acompañado de una interpretación vocal impecable y mucho más comedida que en Ceremonials. Sin embargo, y aunque su anterior álbum pecara de llegar a unos niveles de grandilocuencia que en ocasiones podían resultar abrumadores, en este uno acaba echando mucho de menos ese carácter épico.

Su último trabajo resulta en muchos momentos plano y da la sensación que está repleto de temas que, a pesar de que mantienen en buena parte el estilo de la banda (la percusión y el tono optimista de Third eye que nos recuerdan directamente a Dogs days are over o la atmósfera de sensibilidad en la que nos sumerge con Long & lost), no consiguen transmitir absolutamente nada y terminan resultando 100% olvidables. Tampoco ayudan los temas que representan esta reinvención que se venía describiendo anteriormente: cortes como Ship to wreck, Delliah o Queen of Peace son resultones, incluso pegadizos, pero están igualmente abocados a caer en el olvido.

Aunque How Big, How Blue, How Beautiful está por debajo de sus predecesores, en él hay momentos que nos recuerdan el enorme potencial que tiene ella y su banda y por qué están dónde están. Cortes como el que titulan el álbum vienen cargados de una sensibilidad y unos arreglos que consiguen hacer que nos estremezcamos. O qué decir de la excelente Mother, que nos ofrece una exquisita explosión psicodélica que sirve como cierre del álbum.

Resulta irónico que Mother, quizá el momento cumbre del álbum, sea el único tema que ha producido Paul Epworth (productor de sus anteriores álbumes). Sin duda alguna, este hecho viene a decir mucho sobre la reinvención a la que asistimos en este último trabajo. Sin embargo siempre nos quedarán sus impecables directos (pronto podremos disfrutar de ella en el FIB 2015) y la esperanza de que pulan todos los desperfectos de How Big, How Blue, How Beautiful en futuros trabajos.

Puntuación: 6,5

Sergio Gesteira

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