Hudson Mohawke – Lantern

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Que Hudson Mohawke es uno de los productores más interesantes de la actualidad es algo que está fuera de toda duda, por mucho que sea un desconocido por la gran masa. Eso sí, tiene pinta que a partir de este Lantern muchos más le tendrán en cuenta, más que a la hora de producir a otros músicos, como artista independiente que puede parir un disco tan excitante como entretenido, que no baja la guardia casi en ningún momento. Los singles parecían presagiar el éxito, pero tampoco sería la primera vez que la decepción acaba haciendo acto de presencia. Por suerte la solidez es uno de sus mayores baluartes, mostrando heterogeneidad sin traicionar su carácter negroide y electrónico (salvo algún lapsus que no molesta, incluso maravilla).

Very first breath es ese single buenrollista y contundente con el que alzar los brazos y berrear el adictivo estribillo es todo uno. Pero los trucos de producción, con esos afilados sintes y sus siempre potentísimas bases también son una combinación ganadora. Más clásica en lo que se refiere a producción, pero sobre todo en voces, es Ryderz, también ideal para fiestear bien a gusto y con una sonrisa en la cara. Pero no todo es juerga, o sí, pero con carácter emocional, como en Warriors, donde parece que canta Kele, pero no (es un tal Ruckazoid). Y no faltan momentos WTF como Kettles, a modo de banda sonora de peli caspa y ochentera de aventuras, que, para qué negarlo, también acierta de pleno a pesar de (o gracias a) que desconcierte. Sin embargo Scud books vuelve al redil negroide en sus bases, pero los juguetones teclados se acercan más al electro, impulsando su poderoso espíritu hasta el infinito, algo similar a Shadows y Portraits of Luci, aunque en estos dos casos no de manera tan rotunda.

Antony calma un poco la jarana en Indian steps, aunque los beats se mantienen, en un buen tema pero que quizás debería haber prescindido de las interferencias del final, algo molestas y sin ton ni son (salvo que se trate del último de The Knife). Lil Djembe, entre lo tribal y alienígena, vuelve a desconcertar ligeramente, pero Miguel y su sentida interpretación en Deepspace engancha de nuevo al oyente en un tema que para nada choca con su discografía (incluyendo un riff de guitarra tan hortera, en el buen sentido, como él). Resistance sigue por la misma línea, esta vez con Jhené Aiko, ambos artistas representantes del nuevo r’n’b sensual pero elegante, al que Hudson se adapta a la perfección. Más zapatillero, pero en modo trap, se pone en System, casi para cerrar el álbum, honor que recae en la sofisticación multicolor y algo bravía por momentos de Brand new world.

Lantern es una epopeya electrónica con sabor negroide donde se entremezclan todo tipo de subgéneros de lo más variopinto (UK garage, soul, r’n’b, electro-pop, glitch, etc.) en una coctelera irresistible incluso aunque nunca pensases que serían fan de un disco como este. Es verdad que el primer tramo es más potente, y que quizás alguno de sus temas por separado no calarían de la misma manera, pero aquí lo que importa es el conjunto, y por ello me reitero en lo dicho en el comienzo: el álbum el sólido como una roca. A ver qué tal en Mulafest Noche, al que asistiremos este fin de semana, aunque por las crónicas de Sónar tiene pinta que su directo es de los que dan que hablar. Con este plantel de canciones, más su antiguo material, ya tiene la mitad del trabajo hecho.

Puntuación: 8,2

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