Especial reseñas: invasión sueca veraniega

suecos

Como en las pelis de Pajares, los suecos nos invaden en verano, pero en este caso no a nuestras costas, sino en en nuestro reproductores. Pop y más pop, en diferentes variantes, claro, es lo que nos ofrecen, algo que era de esperar y con lo que para nada nos vamos a quejar. Ellos conocen bien la receta del pop que nos puede ayudar a sobrellevar mejor este calor del infierno. Eso sí, no bailes mucho o acabarás en urgencia.

Urban Cone – Polaroid Memories

La banda se podría considerar como la respuesta sueca de Two Door Cinema Club. La mayor diferencia respecto a los irlandeses es que se toman mucho más en serio que Urban Cone. En realidad es una actitud generalizada en las islas, e incluso fuera de ellas. En cambio la tradición pop de Suecia permite a bandas como la que nos ocupa dejar de lado cierta actitud negativa hacia las otras que, aunque utilicen guitarras, se centran en el pop, y que pueden tener igual o más dignidad que las que venden una pose desafiante. Ahí está el segundo disco del quinteto, Polaroid Memories, que no abandona su pose hipster, pero toma su vertiente más divertida y desenfadada, sin ponerse las manos en la cabeza si otro género invade su terreno o si las guitarras pierden peso.

Ya lo demostraron el pasado año colaborando en el excelente tema EDM Lionhearted de Porter Robinson; y en el disco no les importa trabajar con una estrella del pop como Tove Lo en la moñas pero deliciosa Come back to me o explotar un estribillo a modo de riff electrónico juguetón en Sadness disease. La juvenil Weekends abre recordando al synth pop de The Naked and Famous, y a partir de aquí sigue uno de los discos más frescos y ligeros para el verano: los teclados estilo Tether de Chvrches de We are Skeletons, retazos de Passion Pit en New York o Robot love (su otra gran influencia) o incluso la balada del disco, You build your house out of cards, convence, aunque sea un ejercicio fácil de épica. Muchos nombres os vendrán a la cabeza, pero no importa porque el propósito que plantea se cumple sobremanera, incluso aunque haya alguna que otra nadería.

Puntuación: 7,2

The Legends – It’s Love

Seis años han pasado desde lo último de The Legends, aunque Johan Angergård sí que haya trabajado en otros proyectos. Quizás la regular recepción de Over and Over no ayudó demasiado en que se pusiera manos a la obra con un nuevo disco. Finalmente las heridas cicatrizan y ahora publica It’s Love, que más que disco es EP (son 7 temas, que dura 22 minutos). Y se podría pensar que ha vuelto al synth y electro pop que tantas alegrías nos dio en el apoteósico Facts and Figures. Pues no. Ha preferido seguir por una vena más orgánica e intimista, por lo que olvidaos de enormes hits como Play it for todayDarling. Tampoco hay que perder la calma: sin suponer la cima de su carrera, este mini álbum tiene más chicha de la que aparenta, pero quizás no se atisba tan claramente desde un primer momento.

Abandona la new wave del anterior y se embarca en terrenos r’n’b, y entre el género, el sentimentalismo y amor y el exceso de autotune puede recordar, salvando las distancias, a su propio 808s & Heartbreak de Kanye West. La mayoría de pistas se parecen, excepto las más disco The great unknown y Winter is the warmest season, y cuesta captar la sensibilidad con la que han sido compuestas, pero no es un trabajo de usar y tirar, salvo que alguien quiera la accesibilidad de su mentado Facts and Figures. Pero es que ha pasado casi una década desde aquel y, como Johan, hay que saber contemplar otros lares. Él ya no pretende un disco pop tan directo y, sí, el resultado no es tan redondo como antaño, y quizás el verano no sea la época ideal para escucharlo, pero seguro que en otoño le das otra oportunidad.

Puntuación: 7

Lo-Fi-Fnk – Nightclub Nirvana

Tras The Last Summer, un anterior álbum un tanto flojo y desconcertante, especialmente después de un esplendoroso debut, Lo-Fi-Fnk vuelven a la carga cuatro años después con un un disco hecho para la fiesta y el jolgorio. Salvo el chill-funk de U don’t feel the same, un temazo de tomo y lomo, y el denso synth r’n’b de Can you feel it, el resto de canciones no dudan en hacer girar la bola de espejos de su particular discoteca (lo curioso es que ambos temas fueron los dos primeros adelantos, que no hacían presagiar lo que vendría más tarde). Por ello el álbum recibe el nombre de Nightclub Nirvana, porque a pesar de que el jolgorio manda, un par de momentos elevados tampoco están de más. Para no sentirte un crápula redomado durante lo que dure la fiesta, ya se sabe.

Así, tras un bonito y ambiental preludio, los BPMs se revolucionan en el tema titular, que nos inyecta una buena dosis de buen rollo pero que el tono de voz de Leo Drougge por suerte tamiza para no desfallecer de diabetes. La diversión no cesa en las disco Pirate radio y Lion’s pride, la ligeramente dance-hall Escapade, la “ABBaesca” Will u b there, tan homo (bueno, en su línea de siempre), la exótica, instrumental y algo bakala Score 94, y para terminar un sorprendente número de drum and bass en Sensual melodïe. Nightclub Nirvana resulta tan intrascendente como adictivo, pero sobre todo excelentemente ejecutado. No todos pueden decir lo mismo cuando juegan en esa liga.

Puntuación: 8

Vanbot – Perfect Storm

Como Lo-Fi-Fnk y The Legends, el dúo Vanbot (aunque la imagen siempre la ponga ella) se lo ha tomado con tranquilidad desde su buen debut de 2011, que por cierto ha ganado enteros con el tiempo. O como Robyn, que salvo experimentos rarunos, todavía esperamos un álbum en condiciones; que ahí, por cierto, es donde Vanbot pueden sacar provecho, ya que es de sobra conocida su similitud vocal con la diva sueca por antonomasia. Eso sí, en lo que se refiere a sonido ellos siempre han contando una producción más fría y puramente electrónica, algo que no ha cambiado, aunque se ha vuelto más oscuro, en Perfect Storm, en el que por cierto han prescindido de los excelentes tres singles que publicaron durante estos años (todos ellos disponibles en Spotify). Y quizás temas tan hits es lo que se eche en falta aquí.

Por ejemplo, Trooper, el primer single, se presenta como un precioso medio tiempo, pero dista del carisma de los anteriores. Por supuesto encontramos notables momentos, especialmente The way you say it, Secrets, Bite the bullet, Stay alive y Perfect storm (pt. II). Sin embargo el nivel de adicción de su predecesor se ha visto mermado, y, al fin de al cabo, se trata de un grupo pop, a pesar de que a veces jueguen con las texturas sonoras de The Knife y Fever Ray. Pero tienen que entender que ellos están a otro nivel y la herencia sueca debería dejarse notar más, lo que por cierto no ayuda un innecesario minutado. El diseño de sonido sigue resultando excelente, eso sí (salvo algún lapsus como las gaitas sintetizadas de Wathcing you sleep). ¿Crecerá con el tiempo como sucedió con su predecesor? Veremos.

Puntuación: 6,5

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