10 cosas que esperamos del nuevo disco de James Blake

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Hoy se ha dado a conocer que Kanye West y Bon Iver formarán parte de Radio Silence, tercer disco de James Blake, y como viene siendo habitual con otros esperados lanzamientos (con Lana o Björk), porque nosotros lo valemos nos sacamos de la manga varios aspectos que deberían o no marcar este trabajo. Que James ni nos leerá ni nada, pero por soñar y sobre todo por pedir, que no quede.

Que dé una vuelta de tuerca a su sonido

Pero sin traicionarse. Su evolución es errática si tenemos en cuenta todos sus lanzamientos, pero coherente si solo hablamos de discos, por ahora únicamente dos, que contaron con las gotas de innovación necesarias para no sonar a déjà vu tanto suyo como ajeno. Ahora toca dar un paso más, y si resulta mayor que entre el de su debut y Overgrown, mejor.

Que experimente más allá del pop

Eso sí, sin llegar a los extremos de su último y excéntrico 200 Press EP. Que como curiosidad estaba bien, pero ya. Aun así en sus álbumes se muestra más centrado y es en sus EPs cuando se deja llevar. Lo que no quiere decir que se deba de quedar anclado en la fórmula pop y se pasee por estructuras más afines a la electrónica, aunque sea en un par de cortes.

Que recupere algo del estilo de sus primeros EPs

Y si no le da por viajar a través de nuevas y excitantes galaxias sonoras, que al menos recupere, aunque sea de pasada, el post dubstep de su primera época (como en el EP CMYK). Muchos lo echan de menos; es más, muchos lo preferían a lo que predica en sus álbumes (nuestro antiguo compañero Manuel, por ejemplo), por lo que este pequeño guiño no estaría de más.

Que no deje que Kanye se adueñe de la función

Una alegría de confirmación, porque él es grande, aunque sea un completo gilipollas a veces. Y es en ese momento cuando hay que pararle los pies, porque la tontería se le puede subir a la cabeza y acabar sacando su vena más egocéntrica y terminar tomando el mando. El resultado posiblemente sea una maravilla, pero debe de respetar su condición de invitado.

Que su colaboración con Bon Iver supere a la anterior

Cuando James Blake anunció un tema junto a Bon Iver, Fall Creek Boys Choir, todos nos volvimos locos. Además tenía sentido ya que en el debut del inglés había ciertos guiños a Justin Vernon. Al final la canción era comestible, pero sin maravillar. Esperemos que esta vez se pongan las pilas y si es posible acabemos llorando de emoción.

Que (a pesar de todo) su voz siga siendo la protagonista

Tantos puntos sobre el sonido y el estilo, cuando lo que siempre nos ha enamorado de él es su voz e interpretación. Que reivindiquemos la inclusión de un par de temas que recuperen la esencia de sus EPs o que vayan más allá del pop no quiere decir que nos queramos deshacer de su mejor arma, Dios nos libre. Quizás, ya que estamos, que investigue algún nuevo registro vocal.

Que nos haga bailar un poco más

Salvo excepciones, su música no es precisamente la más movida para echarse un baile. Sin embargo en su último disco potenciaba ligeramente este aspecto, al igual que en sus conciertos, por lo que no sería descabellado pensar que el nuevo pueda ganar en este sentido. Sin abandonar su rama más intimista, que predominará, y siempre desde la elegancia y el buen gusto, claro.

Que por fin se convierta en la estrella que se merece ser

Lo que no quiere decir que publique un álbum de carácter comercial. No obstante ha ido ganando presencia entre un público mainstream más o menos selecto, por lo que quién sabe si Radio Silence le da el espaldarazo definitivo. Se lo merece a todas luces, pero que luego no se venda, eso sí.

Que lo presente de gira y no se olvide de nosotros

La verdad es que no nos podemos quejar de su presencia en nuestro país, tanto en formato sala como en festival. A pesar de haber podido disfrutar de él en Primavera Sound 2015, es decir, hace menos de dos meses, ya debería ir pensando en una gira a finales de año y durante el que viene.

Que se deje barba en la promoción

Para el final dejamos un elemento estúpido y superficial. Pero oye, es que James tiene su atractivo, y en el último Primavera Sound lució un toque de barba (lo que da de sí su imberbe rostro) que le hacía un favor. No es una belleza típica, por lo que la mayoría de mortales no darían un duro por él, pero tiene su público. Que lo cuide también dándoles (dándonos) una alegría a los ojos.

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