Crónica South Pop Isla Cristina 2015

second

La verdad es que ya echaba de menos volver a South Pop Isla Cristina después de que la pasada edición no pudiese asistir. Un festival pequeño e íntimo ideal para acabar el verano de manera relajada (justo lo contrario que Dcode, según he leído). Tras un poco de playa me pasé por la sesión de la piscina, que a pesar de la calidad de la sesión, todavía no se percibía demasiado ambiente ya que muchos de los asistentes todavía estaban llegando o de camino.

Mi primera parada en directo fue Los Ganglios, con los que muchos se preguntaron por qué una propuesta tan fiestera se programaba a las 20 horas. Todo tenía su explicación: a media noche iban a tocar en su pueblo. A pesar de ello había mucha más gente de lo acostumbrado en primeros conciertos de otras ediciones, por lo que se intuye que fans tienen, y muchos. Tanto que diría que fue de los grupos más coreados, sino el que más. Un despiporre de show a la altura de lo absurdo de su repertorio que invitaba a bailar en modo bakala mientras te echabas una risas. Destacó, aparte del ya clásico LOLLa Cumbia de Jacques y Félix.

En Sexy Zebras opté por irme a cenar y regresé para Smile, que en realidad hubieran casado más a última hora de la tarde gracias a su guitarreo con reminiscencias veraniegas. Al igual que su trabajo en estudio, no van a salvar el indie rock/folk de nuestro país, pero su propuesta resulta más digerible que otras bandas con mayor peso en el panorama nacional, sobre todo a un directo preciso y una acertada actitud sobre el escenario y fuera de él, ya que se lanzaron al público en formato desenchufado (y sí, todos estaan muy guapos). Iba con algo de prejuicios, pero salí más que satisfecho.

smile

Con más prejuicios asistía a Second, que la verdad es que no me pueden dar más pereza, pero he de reconocer que en directo resultan más apetecibles. El sonido rozaba lo excelente, la voz de su cantante era clara e incluso, a pesar de la fórmula instrumental de siempre, no todas las canciones sonaban clónicas. Hits como la emocional N.A.D.A.Rodamos y sobre todo el cierre Rincón exquisito (con todo el mundo coreando como energúmenos) demuestra que, a pesar de postureos, la gente lo da todo y resulta complicado mantenerse impasible ante un ejercicio tan efectivo como, eso sí, genérico.

Dentro de un mismo patrón, aunque salvando las distancias, Niños Mutantes cerraron el viernes en lo que se refiere a directos con llenazo y una buena ristra de temas conocidos. Su profesionalidad y experiencia se notan a la legua, pero al menos para un servidor le pareció un recital un tanto sin sangre, y más para aquellos momento de la noche donde apetece algo con más garra y movidito. Si al menos me hubiesen cantado su versión de Como yo te amo para acabar desgañitándome, pero ni eso.

Por suerte La Mujer Barbuda bordaron su sesión, que iba de Fireworks (por la que me pegué una buena leche mientras corría para no perdérmela) a El turista 1.999.999 y mash ups muy locos como Bandido con I fink u freeky o Barbra Streisand con Vogue. Vamos, que aportaron las dosis de petardeo que necesitábamos (aunque también hubo temazos para los más guitarreros del lugar).

piscina

La fiesta de la piscina del sábado, como bien demuestra la foto de arriba, estuvo bien servida, a pesar de que la mayoría de temas resultaban poco sorprendentes, aunque evidentemente efectivos. Y la hora feliz de bebidas ayuda, claro (¡qué rica la piña colada!). Eso sí, que las pinchadas fuesen de 4 a 6 cuando en ediciones anteriores eran de 5 a 7 dejaba una primera hora sin mucho movimiento (gente comiendo o siesteando), por lo que realmente solo había una segunda con bien de bailes y salpicaduras.

Obvié Modelo de Respuesta Solar por tomarme unas copichuelas y comencé la jornada de conciertos con Los Punsetes. Como siempre con una estática Ariadna que esta vez parecía vestida de patinadora sobre hielo, el resto de componentes se dejaban la piel sobre el escenario. He de admitir que a mí me saturan un poco últimamente, pero también es verdad que esta fue la tercera vez que les vi en directo en cinco meses. Además es complicado obviar el poderío de joyas canallas como Opinión de mierda, Alférez Provisional, Tus amigos o Me gusta que me pegues.

Najwa es una figura tan “especial” que normal que muchos no la puedan ni ver en pintura. Lo que no se puede poner en duda en su valía sobre el escenario, y eso sin tener una gran voz, pero sí garbo y presencia. Incluso sus comentarios WTF le dan vidilla al asunto (“¿alguien tiene un cigarrillo? un porro no, por favor, que me sienta mal”). Además el sonido era cristalino y el foso se convirtió en poco menos que una rave. Evidentemente tiró de su repertorio más electrónico y obvió el orgánico, mezclando su vena dance y elevada, estilo Ray of Light. Y los láseres verdes (waiting for tonight, ooooh-ho!), todo un acierto. Aunque quizás a las dos de la mañana lo hubiésemos dado todo aún más.

najwa

Los directos de Triángulo de Amor Bizarro siempre son una apuesta ganadora, y este caso no iba a ser una excepción. Porque el ambiente del festival no resulta tan juvenil como en otros festivales, pero daban ganas de romperse la crisma haciendo un pogo. A pesar de tratarse de un conciertazo, la potencia sin control hizo deslucir algunos momentos, en los que costaba reconocer las canciones. A mí me sucedió de manera más patente en Estrellas místicas por el ruidismo, como en otras canciones, y además en este caso por lo acelerada de la versión. Pero da igual, era fácil darlo todo y olvidarse de las quejas.

Una buena manera para acabar la sesión de conciertos era Javiera Mena. Al menos en teoría. Su propuesta de pop petardo y de calidad es muy apetecible, pero esta vez el sonido dejó bastante que desear. Se quedaba atascado en el escenario, por lo que la contundencia de las canciones no llegaba al foso y quedaban deslucidas. Debido a ello viví un incidente algo desagradable.

Al perder el interés por lo que acontecía, un amigo y yo nos pusimos a hablar y pecamos de hacerlo demasiado alto, a lo que el escaso volumen del concierto no ayudó. Entonces alguien de la organización a nuestro lado dijo que iba a llamar a seguridad, en el primer momento de llamarnos la atención, sin más dilación. Vinieron y nos echaron durante un rato, hasta que, supuestamente, nos calmásemos (cuando estábamos muy calmados). Evidentemente mal por nosotros por hablar alto, pero nos pareció una decisión absolutamente desproporcionada basada en el abuso de poder (si echasen a todo el mundo que habla alto en un concierto…). Evitamos cualquier conflicto (pudimos aludir a la sordera de un oído de mi amigo y liarla), les acompañamos a la salida, nos “tranquilizamos” y cuando terminó el concierto nos dejaron volver a entrar. A pesar de ello la noche ya estaba algo chafada y Así Se Baila el Siglo XXI Djs ayudó algo a olvidarnos de ese momento, pero sin excesos.

Por suerte la barbacoa del día siguiente y la excelente sesión nos hizo (casi) obviar todo el incidente. Es la quinta edición a la que asisto y tengo muy buena imagen del festival, pero también es verdad que jamás había vivido algo similar en otros festivales. Sin embargo si el cartel sorprende (este año era de lo más conservador, además de demasiado nacional), siempre será una buena opción volver.

javiera

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