Disclosure – Caracal

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Por regla general, la segundas partes son un momento crítico en la vida de cualquier artista. Es la prueba de fuego que demuestra si, después de haber experimentado un vertiginoso ascenso al estrellato, los grupos son capaces de mantenerse en la cresta de la ola o si se estrellarán para acabar sumidos en el olvido. Este es un caso que se aplica a los hermanos Lawrence que, después de haber arrasado en medio mundo con su álbum de debut y haber recibido los elogios de la crítica y medios tan elitistas como Pitchfork, han tenido que salir de nuevo al ruedo para defender que no solo de primeros discos van a vivir y que todavía tienen mucho por ofrecer al mundo de la música. ¿El resultado? Pues por el momento parece que su esperadísimo segundo largo no ha resultado del todo convincente y tanto la crítica como el público han decidido no ser tan benévolos con ellos esta vez (en Pitchfork al menos han pasado de estar en el top 3 de discos de 2013 a un bajísimo 6.5).

Y es que en Caracal a Disclosure se les ha visto el plumero desde kilómetros de distancia. ¿Que funciona eso de poner a cantar a Sam Smith? Pues nada, repiten descaradamente con un tema casi idéntico a ver si suena la campana. ¿Que lo de las colaboraciones fue recibido bien por el público? Pues nada, nos marcamos un disco de duetos. ¿Que los temas más machacones y tralleros no tienen mucho futuro en la radio? Pues, nada, a llenar el disco de cantaditas. Si bien es cierto que con esta misma fórmula todo les salió a pedir de boca en Settle, ya se sabe que en la música los milagros no existen y la falta de innovación acaba pasando factura.

Dicho esto, Caracal es un álbum consistente y con temas en los que se ve que los hermanos Lawrence siguen, hasta cierto punto, en forma. Nocturnal, tema que inaugura el álbum e interpretado por The Weeknd, es un exquisito medio tiempo de corte ochentero con una transición en la que perderse bailando con las manos en alto. En Holding on, con la característica voz de Gregory Porter, nos recuerdan su capacidad para hacernos mover el culo con sus ritmos dance. Jaded, único corto del disco interpretado por uno de los hermanos, vuelve a revivir lo mejor de su anterior disco y en temas como Superego se adentran una vez más, y con éxito, en terrenos entre r’n’b y dance.

Sin embargo, al margen de estos temas, poco más hay donde rascar: el resto de cortos que componen el álbum se quedan en el terreno de lo anecdótico y fácilmente podríamos decir que Willing & Able, Hourglass o Masterpiece podrían haberse tratado fácilmente de descartes de su debut. Probablemente, lo que quizá resulte más desesperanzador de realizar una reseña de este álbum es no tener absolutamente nada que decir sobre los esperadísimos duetos con Lorde y Miguel, que para muchos eran la gran baza del álbum. La combinación de la neozelandesa y Disclosure podría haber sido explosiva y se ha acabado traduciendo en un tema bastante descafeinado que, a pesar de que gana con las escuchas, está muy lejos de la calidad que podrían haber manufacturado juntos. Lo mismo ocurre con Miguel: de la unión del talento de ambos debería haber salido un revientapistas (si Miguel consiguió que Mariah hiciera algo digno, ¿por qué no habría de conseguirlo con Disclosure?), y al final se ha quedado en un tema totalmente prescindible y que pasará con más pena que gloria. Por último, del dueto con Sam Smith poco más se puede añadir a lo que se ha dicho antes: han intentado repetir Lacht y se han quedado muy a medio camino. Además, a todo esto hay que añadir que en este disco han prescindido en absoluto de los temas más cañeros (¿¡qué ha pasado con la electrónica machacona inglesa que nos regalaron Grab her! o Stimulation?!), uno de los elementos más representativos de su sonido.

Puede que hayan sido las prisas por sacar el disco antes de que sea demasiado tarde, el conformismo, la falta de descanso para ver las cosas en perspectiva (al final, estuvieron girando con Settle hasta hace muy poco), un exceso de confianza en su fórmula o una mezcla de todo esto. Pero, lo que está claro, es que hasta el más fan del dúo se encontrará ante un disco que les generará una profunda sensación de vacío, puesto que al terminar se darán cuenta de que no les ha dicho demasiado. La gente que esperara encontrar en Caracal a los sucesores de Lacht, F for You o Running probablemente se habrá llevado la gran decepción del año, y los que esperaban una evolución más inteligente de estos, también.

En definitiva, a pesar del semi-batacazo que se acaban de llevar, a pesar de su corta vida, Disclosure ya se hizo hace tiempo su hueco en la escena internacional, por lo que todavía tienen más oportunidades para redefinir su sonido y volver a sorprender al mundo como hicieran hace un par de años con Settle. Por el momento, lo que nos queda es disfrutar de sus excelentes directos que seguramente tocarán nuestro país en 2016 (ya se sabe que, estos por tocar, van a las fiestas de tu pueblo si hace falta).

Puntuación: 6

Sergio Gesteira

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