Especial reseñas: las estrellas del pop adolescente ¿maduran?

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Este año buena parte de las grandes estrellas del pop están de descanso (o de jarana) y las de segunda fila están aprovechando la ocasión para publicar aquellos discos que les encumbrarán, o no, a la primera división. Los cuatro casos escogidos tienen además mucho que ver entre ellos. Demi y Selena empezaron siendo chicas Disney y, además, amigas (ya no); Selena mantuvo una relación de idas y venidas con Justin; Justin ha ayudado y colaborado con Carly en más de una ocasión. Quizás la que más choque sea ésta última, porque a pesar de su aire y música de corte “teen”, ya tenía 27 cuando lo petó (y ahora 30). Pero todos quieren hacerse valer más allá de un estado de supuesta inmadurez que puede incluir un tumultuoso pasado extramusical, un one-hit wonder o una etiqueta incómoda. Ah, y por supuesto obviamos las ediciones deluxe. Basta de 500 canciones por disco.

Carly Rae Jepsen – E•MO•TION

Poco se puede decir más de E•MO•TION que no se dijese ya en este especial sobre si sería la salvación del pop comercial de 2015. Pues han pasado los meses y, la verdad es que se mantiene la afirmación. Sigue siendo el disco para las masas que mejor ha captado el espíritu pop de este año, aunque pocos se hayan enterado. Una pena, pero el cruel mundo del pop funciona así. Por suerte un público con gustos más selectos sí que se ha fijado en ella más allá de la chica del one-hit wonder. Y ella tan contenta, porque ahora sabe que hay fans reales y no efímeros, como sucedió hace tres años gracias a un éxito tan masivo como pasajero.

Y es que el álbum es un non-stop de posibles hits, que salvo naderías como Boy problems y Let’s get lost (que tampoco molestan), no pincha en el resto. I really like you sigue sigue tan pizpireta y encantadora como el primer día; Warm blood mantiene un equilibrio perfecto entre modernidad y pop pegadizo; All that homenajea a la balada ochentera como pocas; el adictivo hedonismo de Making the most of the night resulta irresistible; Run away with me como himno escapista para berrear desde lo alto de una montaña es lo más; el acertado toque HAIM del tema titular conquista sí o sí, etc. Un no parar que ha encandilado a muchos alérgicos a este tipo de figuras del pop; y por algo será. Madurez, pero nunca tediosa, todo lo contrario. ¿Y que debería haber sido el 1989 de 2015 en términos de popularidad? Pues sí, pero who cares!

Puntuación: 8

Demi Lovato – Confident

Hace un tiempo Demi Lovato afirmó vía Twitter que lo que habíamos visto de ella hasta ahora no era su verdadero yo, que estaba hasta el moño de hacer canciones solo para la masas y que su nuevo disco representaría lo que ella realmente ansiaba publicar (aquí el resto: para alucinar). Pues con Cool for the summer, que era un efectivo remedo del sonido Teenage Dream de Katy Perry, decía justo lo contrario, explotando además su lado más sexy y provocativo de manera bastante estudiada. Pero luego se desnudaba en una publicación, mostrándose sin Photoshop, al natural (todo lo contrario que en el vídeo del single) y presentándonos su faceta más cercana y humana. O está un poco pa’llá o la chiquilla quiere una cosa, pero su sello otra, e intenta contrarestarlo con acciones extramusicales varias.

Confident es funcional, pero bastante intrascendente, con una producción pasada de rosca, y demasiado homogénea, que hubiese colado en 2010. Por supuesto disfrutamos con el zorreo lésbico del primer single, la contundente declaración de principios en la canción homónima, lo Dark horse/Black widow que es Kingdom come (que Iggy Azalea arruina en parte), hasta con los excesos vocales de la “bigger than life” For you. Pero los de Stone cold saturan, como en buena parte de las power ballads que inundan el disco, que no hay por dónde cogerlas. Que sí, que habla de temas personales como su padre en, claro, Father, pero eso no quiere decir que estemos ante ese disco que ella nos prometió si una pátina tan artificial e incoherente eclipsa parte de sus virtudes. ¿Crecer era esto?

Puntuación: 5,5

Selena Gomez – Revival

Sorprende que un tema tan atmosférico como Good for you haya copado las listas de medio mundo. El ámbito mainstream no es dado a aceptar este tipo de producciones, pero parece que Selena Gomez (como me jode que no pongan tilde en los nombres latinos) podría ser la nueva “telocuelotodo” estilo Rihanna. Habrá qué ver, pero por ahora lo que importa es el evidente el paso hacia adelante de la artista, que por suerte no se queda solo en un excelente (aunque bastante machista) single y a correr. Solo hay que escuchar el tema homínimo que abre Revival, con un sonido exquisitamente moderno a la par que exuberante. Que sí, que luego hay momentos WTF que rompen la magia, como su Body heat, tan Gloria Estefan (que por separado, y sonando en cualquier tugurio, anima cualquier fiesta), pero los que menos.

Incluso los silbidos de Kill em with kindess, elemento generalmente cargante, no molestan ante lo interesante de la propuesta. El minimalismo vocal y sonoro en la onda de Prince de Hands to myself (al menos en las estrofas) tiene su aquel, como Sober, que incluso contando con una producción más del montón, goza de ciertos arreglos que sobresalen, amén de esa letra sobre solo querer a alguien cuando hay alcohol en vez de glóbulos rojos (el pan de cada día de muchos). Desconcierta para bien que una balada a piano como Camouflage, que podría ser un muermo insufrible, se las arregle tan bien gracias a un estribillo que te deja el corazón en un puño. Y también hay sofisticación fiestera en la disco Me & the rythm y sobre todo en Survivors y su rollito tan Kygo (también en el hit What do you mean de su ex). Un notable esfuerzo de ella y su equipo para demostrar que no ser ya una chica Disney no implica forzar ciertos aspectos de la personalidad artística y mantener la coherencia, al contrario que su ex amiga Demi. Ahí es donde se atisba la verdadera madurez de esta nueva etapa.

Puntuación: 7,5

Justin Bieber – Purpose

Lo de Justin Bieber era o todo o nada. Siendo una de las figuras mediáticas más odiadas de los últimos tiempos, o lo petaba o no volvíamos a saber de él musicalmente hablando (otra cosa son los escándalos, que posiblemente se mantendrían). Por suerte para él ha superado todas las expectativas de éxito con tres hits que hasta muchos escépticos han abrazado. Yo era uno de ellos, que, sin llegar a repudiarle, nunca me llamó la atención en exceso. Sin embargo el pasado fin de semana los pinche seguidos y además nadie puso ninguna pega, todo lo contrario, lo dieron tanto o más que yo (y Sorry cayó un par de veces más). Eso sí, otra cosa es el disco.

A Purpose le sobran baladas insípidas como Love yourself, que suena tan al pelmazo de Ed Sheeran (que la ha co-escrito) que dan ganas de tomarse una tila y echarse la siesta, a pesar de alguna que otra gracieta en la letra. O el tema homónimo, donde además intenta que entendamos que él también es humano, justificando sus errores del pasado. Justin, lo sabemos, pero no hacía falta un peñazo como ese (con un spoken que da vergüenza ajena). Si esas baladas se acercasen a I’ll show you, que también sirve de disculpa, pero es mucho mejor composición, pues a lo mejor. Hay medios tiempos r’n’b insípidos como No pressure y No sense, pero The feeling con Halsey salva esa sección. Y gracias a Dios encontramos otro pelotazo bailable y no solo los singles: Children, que se encumbra como el tema más dance del álbum (aunque algo genérico, es verdad). El caso es que, aunque mira hacía el futuro, tampoco deja de hacerlo al pasado para no traicionar a sus fans originales. Quizás debería dejarlas marchar para siempre, si quiere que la transformación al nuevo y renovado Justin Bieber sea completa (eso y no ser tan imbécil a veces). Pero van por buen camino.

Puntuación: 7

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