15 cosas que nos sorprendieron (para bien o para mal) en 2015

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Si el año pasado hubo 10 cosas que nos sorprendieron, este año son 15, por eso de coincidir con el año. En realidad algunas se han quedado en el tintero, pero no es plan de saturar al personal.

Mejores discos y menos hits en el indie

2014 fue un año flojo en lo que se refiere a álbumes, mientras que 2015, sin tampoco deslumbrar, ha contado con un buen surtido de largos memorables (aunque debuts fulgurantes también se han echado de menos). De lo que muchos se han dado cuenta a la hora de recopilar sus canciones favoritas es que no encontramos demasiados hits. Porque el indie también sabe fabricar hits. Si muchos han tenido que pasarse al triplete de Bieber para gozar de una buena ración de pelotazos, no hay mucho más que decir (sin menospreciarle).

Un día eres el más odiado, al siguiente el más bailado

Nadie daba un duro por la resurrección de Justin Bieber, pero ahí le tenemos. Ha pasado de ser el personaje más odiado del planeta a con el que más bailamos (aunque se mantiene cierta ración de odio). Quizás contemplábamos un comeback en el mundillo adolescente, pero muchos de nosotros, que ya estamos talluditos, no nos veíamos bailando como perras si quiera media canción. Y ahora lo hacemos con tres. Lo que demuestra que la inestabilidad no es solo cosa de adolescentes. Eso, o que somos adolescentes perpetuos.

El pop comercial femenino, en letargo

Salvo la Ciccone, que a día de hoy da igual a la mayoría del planeta, las divas han estado de vacaciones en 2015, año que ha vivido a rebufo de 1989 y poco más. El disco de la churrera de Barbados, que podría haber animado el cotarro, jamás llegó (le vamos a tener que arrebatar el título a este paso), y los singles se quedaron a medio gas. El low cost de las popstars ha aprovechado la ausencia y a Selena Gomez le ha salido bien la jugada, no tanto a Demi Lovato. Y luego tenemos a Carly Rae Jepsen, que se ha comido con patatas su genial disco (al menos se ha ganado un éxito).

El pop comercial masculino, en claro ascenso

Las divas eran las que sustentaban el pop comercial de los últimos años; sin embargo los hombres, que desde hace años estaban en un segundo plano, han recuperado terreno. Drake consigue su mayor hit mundial con Hotline Bling, The Weeknd vive su momento de gloria, Justin Bieber está petando lo que parecía impetable, Bruno Mars junto a Mark Ronson rompiendo records, la reafirmación de Ed Sheeran y Sam Smith, el pelotazo de Years & Years, hits para Charlie Puth y Jason Derulo, etc. Algunos son para echarse la siesta, eso sí.

Adele, por encima del bien y del mal

En un año donde lo conservador vuelve a mandar (que se lo digan al auge de Ciudadanos y la moderación de Podemos), la reina del conservadurismo revienta listas y se mea encima de algunos records de ventas. Y lo gracioso es que este éxito no solo se basa en el efecto arrastre de venir de vender 30 millones, sino que la respuesta hacia 25 es verdaderamente positiva como ente independiente. Y habrá que esperar a después de las fiestas, cuando las cifras serán de escándalo. Posiblemente no llegará de nuevo a los 30, pero Adele no va a sufrir un Norah Jones o Alanis.

La edad no perdona

Si las imposiciones de la edad las vivimos en el día a día, el mundo del pop no iba a ser menos. Y más si hablamos de mujeres. Desde hace tiempo Madonna ha ido perdiendo presencia en listas, pero al menos con MDNA obtuve un top 10. Con Rebel Heart ni se ha acercado, y no será porque no haya temas de corte actual y radio-friendly en el disco. Otra que también lo ha sufrido es Janet Jackson, que al menos ha contando con el respaldo de la crítica. ¿La arruga es bella? Cuentos chinos. La realidad duele.

El feminismo se hace escuchar

Cada vez son más las artistas que critican el machismo de una industria dominada por penes que solo actúan para contentar a sus propios penes y a otros penes. Grimes, Lauren Mayberry de CHVRCHES, Cocorosie, Grace Jones, Christina Rosenvinge o Miley Cyrus (sí, ella también) han alzado su voz y en algunos casos su música para denunciar esta intolerable situación, donde incluso se menosprecia su labor como artista. Vamos por el buen camino, pero todavía hay mucho que avanzar (aunque Ciudadanos pensaría lo contrario).

Sufjan se deja querer (todavía más)

No es solo que Sufjan Stevens haya publicado uno de los discos del año, es que además ha protagonizado la gira con la que todos pudimos morir en paz. Pero también son los pequeños detalles los que, sorprendentemente, nos han hecho amarle todavía más, como cuando se filtró su disco a principios de año y en vez de armar la marimorena, regaló las letras (pilar fundamental de la obra) para que todos aquellos ansias pudiesen disfrutar de la obra en toda su plenitud. ¿10 razones por la que le amamos por encima de todas las cosas? Pocas son.

Discos que casi hemos rozado, pero no

Una cosa es mencionar por encima que quizás tu próximo disco vaya a salir en equis tiempo, y otra dar la tabarra anticipándose con noticias con menos credibilidad que Rajoy, publicar singles a porrillo en algún caso, e incluso anunciar estación o mes de salida, y al final agua de borrajas. Que se lo digan a Kanye West, Frank Ocean, James Blake, Chromatics o Drake. Y lo peor es que tanto mareo no se acabe viendo compensado con un resultado final a la altura. Ya se sabe que las expectativas pueden devorarlo todo.

La guerra del streaming

Este año se han unido dos grandes a la batalla por el control del streaming: por una parte Apple Music, que ha venido para quedarse, y Tidal, que no es más que papel mojado y no parece que vaya a remontar por mucho rollito illuminati que se gastasen en la presentación. Además los artistas han tenido mucho que decir sobre esta manera de consumir música, con Taylor Swift a la cabeza, que aparte de odiar Spotify, también influyó a la hora de cambiar ciertas políticas de la empresa de la manzana. Ah, y Joanna Newsom comparó Spotify con un plátano (?).

La política ama la música (pero no es recíproco) 

Este año ha llegado la política espectáculo a España como si esto fuese la tierra de la George Bush, y la música es el elemento que más explotan a la hora de hacer el mongolo frente a una cámara. En este post ya se expusieron varios ejemplos de ello, que se han ampliando en los últimos dos meses (y porque la campaña termina ya, que si no…). Mención aparte la moda de hacer públicos sus gustos en una playlist o declaraciones con las que dan ganas de votar a UPyWho?. Eso sí, la música, a diferencia del caso norteamericano, sigue sin mirar con buenos ojos esta relación.

Madrid, ¿cuesta abajo y sin frenos?

Mientras que Barcelona sigue a siendo la cuna de la música en directo en España (y si se independiza Cataluá, estamos jodidos), la capital tiene de capital más bien poco en lo que se refiere a este ámbito. La ciudad condal se lleva la palma a la hora de traer grandes nombres internacionales, repitiendo fechas incluso y sin interesarles lo más mínimo Madrid (por varias razones). Y luego está el tema festivalero, que gracias a Dios este año Mulafest y Absolut Electrik Factory han colmado ciertas apetencias, pero aún queda mucho que hacer.

El indie español, entre el inmovilismo y la renovación

La electrónica es el género que posiblemente más alegrías nos están dando si hablamos de renovación, pero, si nos centramos en el pop, rock y derivados, se percibe cierto estancamiento que solo lanzamientos como Premeditación, Nocturnidad y Alevosía de La Bien Querida parecen quebrar. Mención aparte merecen Mourn y Hinds, que han obtenido un gran éxito fuera de nuestras fronteras, y bien merecido. Y no olvidemos a Pxxr Gvng, que han aportado algo de sal al panorama alternativo, ganándose tantos amigos como enemigos.

La solidaridad ante la homofobia

Cada vez asistimos a más y más actos y declaraciones que denuncian la homofobia de manera incuestionable, y en un ámbito como la cultura, donde la homosexualidad está a la orden del día, todavía más. Sin embargo siempre hay voces intolerantes e intolerables, como la de Ten Walls este año. Muchas fueron las críticas vertidas hacia su actitud, que aparte de homófoba, carecía de un mínimo de cultura; pero lo mejor de todo fue la actitud de varios festivales, como Sónar, que le echaron a patadas de su cartel. Olé.

Las redes sociales como reflejo de la estupidez pop

Si eres famoso y no estás en alguna red social, no existes. Sin embargo algunos se lo toman demasiado en serio, y este año el nivel de egocentrismo, especialmente en Instagram, ha reventado todas las marcas. Y lo peor es que de los más populares, la mayoría son músicos. Una ventana hacia el mundo que, sí, les hace más humanos, pero que también deja ver que la mayoría no son más gilipollas porque no pueden. Luego está Twitter, con todas sus trifulcas, especialmente la guerra entre popstars: que si Katy dice de Taylor, Taylor de Nicki, Nicki de Miley, Miley de la vecina. ¡Basta!

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