10 conclusiones sobre los GRAMMY 2016

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Un año más los GRAMMY (aquí todos los ganadores) vuelven a poner de manifiesto que ellos van por un lado y la realidad musical por otro. Pero eso es algo que ya sabemos y asumimos, y si nos interesamos por ellos es más por la parafernalia que por la calidad musical o del espectáculo que proponen. Y porque algo bueno siempre se puede rascar, que tampoco es plan de ser un amargado.

Los GRAMMY adoran a Taylor y todo lo que representa

Los premios no suelen premiar a divas jóvenes de manera masiva, salvo que haya una buena ración de r’n’b no demasiado transgresor de por medio. Sin embargo Taylor Swift no enseña cacha, en sus canciones no habla de zorrear con todo ser viviente, su sonido es pop pero sofisticado y cero chusco y además vende como la que más. Resulta demasiado tentador como para no galardonarla.

Lo gana todo, menos el escenario

Out of the woods es la mejor canción de 1989 y una de nuestras favoritas de 2014. Sin embargo su presentación en directo se vio bastante deslucida por la escasa presencia vocal de Taylor, alejada de la contundencia emocional que una canción como esta exige. Para más inri incluyó un final donde se creía Beyoncé, con berreos por doquier incluidos. El concepto era bueno, pero el tema le sigue quedando algo grande en vivo. Aun así lo sabe hacer mucho mejor.

Adele no tuvo el mejor día

Taylor no fue la única que pinchó ligeramente, y el sonido no estuvo muy afinado durante la actuación de All I ask de Adele. Ella tampoco a nivel vocal, todo hay que decirlo. Tanto que hasta lo ha reconocido en Twitter. Tampoco es que viviésemos un drama, porque la chica tiene suficiente presencia como para amortiguar el desastre. Y un mal día lo tiene todo el mundo.

Los alternativos solo se llevan a casa una posible cogorza 

Los premios siempre quieren incluir nombres alternativos e indies entre sus nominados para intentar vendernos la moto de que entre sus filas no solo hay carcas. Este “quiero” siempre se convierte en un “no puedo” a la hora de anunciar los ganadores. Ejemplos este año como mejor disco dance/electronica y grabación dance para Jack Ü, más populares que Caribou o Jamie xx, lo deja bien patente.

Lady Gaga quiere que sepas que ama a Bowie por encima de todas las cosas

Aunque Bowie no quiso trabajar con ella, Lady Gaga no desiste a la hora de demostrar públicamente que David Bowie es su mayor ídolo. Hace unos días se tatuó su cara en el costado y ayer perpetró sobre el escenario un popurrí de varios de sus mayores éxitos. Estuvo más que bien, aunque por momentos parecía que imitaba más a Elvis que al inglés. Eso sí, quizás podían haber incluido la presencia del fallecido artista en forma de imágenes en la gran pantalla de fondo.

El despropósito de homenaje a Lionel Ritche

Aunque él se emocionase, por el escenario pasaron varias estrellas de segunda que si lo son, es por algo: John Legend, Demi Lovato, Luke Bryan, Meghan Trainor y Tyrese Gibson. Y que solo importan en Estados Unidos. Menos mal que terminaron con la siempre reivindicable All night long, con el propio Lionel Ritchie uniéndose a la fiesta. Pero vamos, comparando, lo de Gaga fue una obra maestra comparado con esto.

La actuación de Kendrick Lamar es de las que marca

A veces muchos puretas echan en cara que las actuaciones que se acompañan de artificios escénicos restan más que suman, y despojan a la música de su carácter solemne, si es que lo tienen. Eso es que no han visto lo que hizo sobre el escenario Kendrick Lamar, potenciando el significado y simbolismo ideológico de  The blacker the berry y Alright. Se comió al resto de directos con patatas.

Que la canción del año sea un valium no tiene perdón de Dios

Ya asumimos que los GRAMMY son un muermazo a varios niveles, pero jamás pensábamos que la mejor canción del año fuera a parar a un peñazo del calibre de Thinking out loud de Ed Sheeran. No podían haber caído en un nivel de aburguesamiento peor. Al menos la mejor grabación del año fue a parar a Mark Ronson con Bruno Mars y su Uptown funk, que aunque estemos hasta el gorro de ella, sigue siendo un pepinazo.

Alabama Shakes lo valen

Ganadores del mejor disco alternativo y mejor canción rock, no hay duda de que el dúo Alabama Shakes, sin haber protagonizado ningún post de la web (tampoco es nuestro rollo), se merecen todo lo bueno que les suceda. Y por si alguien aún no confiara en su valía, con su potente directo no dejaron títere sin cabeza ni bocas cerradas: todos boquiabiertos, especialmente gracias a la presencia escénica de Brittany Howard.

En los GRAMMY está prohibido bailar

¿Un número dance? No, por Dios, incluso aunque premies a la canción que estás censurando. Y es que el estribillo bailable y totalmente adictivo de la gran Where are Ü now de Diplo, Skrillex y Justin Bieber fue cercenado y sustituido por rimbombantes tambores y guitarras horteras. Y además la actuación vocal de Bieber fue para dar de comer aparte. Un espanto, y eso que es una de las mejores canción de 2015.

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