Especial reseñas: 4 esperadísimos discos nacionales

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Resulta curioso que en menos de un mes hayan visto la luz los nuevos álbumes de cuatro importantes nombres de la música indie y alternativa nacional (bueno, Fangoria está un poco en tierra de nadie). La pregunta es: ¿están a la altura de sus anteriores lanzamientos, en los cuatro casos el más o de los más notables de su carrera?

El Guincho – Hiperasia

Muchos se quejaban del exceso de Auto-tune de 808s& Heartbreak de Kanye West; van a flipar con Hiperasia. El canario ha explotado este recurso vocal de manera inusitada, incluso comparado con el hip-hop, r’n’b, trap y demás géneros negroides en los que se inspira en este nuevo trabajo. Este factor puede echar para atrás a muchos, los mismos que ya han echado pestes del single Comix. Si conseguimos asumirlo, podemos comprender en parte su empleo gracias a tono general del disco, de carácter claramente urbano, pero con el punto colorista que se espera del canario. Y digo asumir, y no obviar, porque en este caso la lírica, que ya en su predecesor contaba con mayor peso, ha tomado un papel casi protagonista.

Esto sucede en buena medida gracias a un sonido minimalista y menos envolvente que en anteriores obras, lo que no quiere decir que no mantenga el estatus como uno de los mayores baluartes del talento de El Guincho. Miles de arreglos y detalles sonoros que exigen cierto oído pero sobre atención para desentrañar el elaborado entramado sonoro de esta compleja obra. Compleja y cercana a su vez, ya que Pablo rescata recuerdos de su juventud que van desde, obviamente, su música, a sus videojuegos, pasando por sus idas y venidas entre la juventud de Las Palmas de hace casi dos décadas. Así, a modo de autobiografía, funciona la mar de bien, que unido al mimo que siempre demuestra en sus labores de productor, convence en la escucha atenta. Sin embargo se echa en falta aquellos temas que no exigían de gran esfuerzo para disfrutar de toda su exuberancia. Sí, ha dado un paso arriesgado, pero al menos lo ha hecho asumiendo todas las consecuencias y potenciando al máximo lo que quería expresar con este disco. Eso le honra.

El Guincho actúa en Mad Cool Madrid o Territorios Sevilla.

Puntuación: 7

Triángulo de Amor Bizarro – Salve Discordia

Una marcada personalidad musical es lo que un artista o banda ansía casi por encima de un éxito en forma de disco o canción que les sitúe en el mapa. Triángulo de Amor Bizarro detentan esta virtud desde su primer disco hace casi una década, y ya pueden publicar un churro que no van a perder parte de su caché artístico. Su cuarto disco, Salve Discordia, incluso la potencia, ya que buena parte de su robusta personalidad se sostiene gracias a unas letras esta vez más nítidas y que, como en su portada, hacen referencia en buena medida a antiguas civilizaciones y culturas, pero empotrándolas con temáticas actuales, como en Euromaquia, donde critican aquella trasnochada idea de la Europa unida y se quedan a gusto con la que es posiblemente frase más icónica del disco “Europa es una zorra” (a ver si van a acabar imputados por algún juez antidiluviano…).

Pero al final siguen explotando las mismas fórmulas, sin percibirse un gran cambio respecto a Victoria Mística, pero sí lo justo como para no traicionar a su mentada personalidad y aportar ciertas dosis de novedad, especialmente sonora. Por fin han homenajeado sin querer queriendo a New Order en Baila Sumeria, el hit del disco y una de las canciones de 2016; Seguidores que, por instrumentación e interpretación, se acerca a una balada cuasiromántica de los sesenta (más ruidosa, obviamente), sorprende y acierta de pleno; la mezcla de balada de desamor y humor en Qué hizo por ella cuando la encontró se gana todos los aplausos, con un épico “habría votado a la derecha por ti” (¿hay un sacrificio amoroso mayor?); Nuestro siglo Nford, que podría haber formado parte del cancionero de La Bien Querida (con un par de cafés de más), es la monda; incluso dan en la diana con un experimento tan sugerente como inclasificable como O salve Eris. Todas ellas con los habituales trallazos enardecedores como Gallo negro se levanta o Barca quemada, conforman un tracklist para quitarse el sombrero o lo que haga falta. Sí, siguen siendo la banda nacional más importante a día de hoy.

Los gallegos actúan en varios festivales, como Vida, Tomavistas, Bilbao BBK Live o SOS 4.8.

Puntuación: 8,5

Fangoria – Canciones para Robots Románticos

Cuatricomía supuso una pequeña resurrección para unos Fangoria en horas bajas, con un disco quizás excesivo en su concepto, pero altamente satisfactorio. Para Canciones para Robots Románticos han recurrido de nuevo a Guille Milkyway, que perpetró la mejor sección de aquel, y Jon Klein, que se llevó la peor parte, salvo por el tema titular. Milkyway, como era de esperar, se erige con el conjunto de canciones más apañado, aunque quizás se difuminan ciertas señas de identidad de su trabajo de producción, perdiendo buena parte de su conocida personalidad musical. En demasiadas ocasiones tira por un rollo demasiado bakala, especialmente en Iluminados. A pesar de ello pocas pegas se le puede a la primera ristra de temas, entre los que destacan Disco Sally y Fiesta en el infierno.

Pero si hablamos de actitud bakala, lo de Klein en temas como La nostalgia es una droga es todavía más de tracas, aunque el trance noventero de Mentiras de folletín no se queda atrás, y sin embargo el doble estribillo le salva de la quema. Pero también hay un espanto lejos de la pista de baile como Delirios de un androide cardado, que no hay por dónde cogerlo, o el ejercicio tecno-gótico-chochi de La procesión va por dentro. Incluso las letras, que a pesar de todo siguen siendo uno de sus puntos fuertes, en más ocasiones de las que se desearía caen en lugares comunes (una expresión que es un claro lugar común), intuyendo a la primera escucha lo que Alaska va a cantar en la siguiente estrofa. Por ello, en un mundo donde los discos se trocean al antojo del consumidor, ya se sabe que sección será la que se quedará más tiempo en el reproductor.

Puntuación: 5,7

Extraperlo – Chill Aquí

Chill Aquí, y mucho además. Y mucho estilo, mucho flow, mucho cóctel a media tarde a la orilla de la playa en pleno verano. Y es que lo nuevo de Extraperlo podría obtener el título de primer disco nacional de la temporada estival, estación de la que siempre extraen las mejores sensaciones para plasmarlas en su música. En este caso todo gana en sofisticación, por lo que olvidaos de Ardiente(s) figura(s) y sobre todo de Bañadores. Vamos, lo que algunos catalogarían como su disco de madurez. Pero no, tampoco es para tanto, lo que se agradece, ya que su pop con ínfulas funkies, tropicales y, sí, chill, no es el género que mejor aguanta ese halo de madurez.

La realidad es que todavía podemos seguir meneándonos en buena parte del minutado, de manera más relajada, eso sí, quizás más pegados a nuestro objeto de deseo, pero siempre sin perder el ritmo; los temas más relajados no pierden fuelle y se agradecen, porque todos necesitamos un descanso en los sillones (blancos), ¿verdad? Sin embargo no todo es dejarse llevar, porque en sus letras hay mucho donde rascar, como por ejemplo en Y si fuera una mujer, donde liga con una chica lesbiana. Por lo que se agradece que un, a primera escucha, ejercicio de estilo, tenga mucho más que contar que unos elegantes guitarrazos o exuberantes arreglos. Un equilibrio entre forma y contenido que no todo el mundo consigue. Un aplauso.

Puntuación: 7,5

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