Especial reseñas: discos que viviremos en directo en Primavera Sound 2016 (I)

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Primavera Sound 2016 está al caer y muchos ya tendrán claro lo que quieren ver y escuchar (otra cosa es que puedan “gracias” a las solapaciones), pero más de uno y de dos seguro que todavía estará pez. Por ello comenzamos un especial donde se reseñan diversos discos publicados durante este escaso 2016 que sonarán casi en su totalidad en el festival.

Animal Collective – Painting With

Todavía hay muchos que siguen esperando el sucesor del celebrado Merriweather Post Pavillion y que se vieron algo decepcionados con una obra más angulosa pero igual de interesante como era Centipede Hz. Con Painting With quizás cierto espíritu pop de aquel se recupere, aunque no haya un tema tan pop como el single Floridada. Sin embargo hay que reconocer que el disco no le llega a la suela al de 2009, por lo que otros tantos mantendrán su decepción; eso sí, no estamos ante el álbum mediocre que muchas publicaciones han señalado. Te puede empapar más o menos, pero la mediocridad no es un concepto que se adapte a su, como siempre, colorista propuesta. Ah, y no hay que olvidar que los que adoren su faceta más Beach Boys, en este caso van a ir bien servidos (¿habrá encuentro el trío y Brian Wilson en el festival?).

Es verdad que muchos se les han echado encima porque su collage a veces peca de caótico y aleatorio, como si no hubiese un rumbo fijo y el único objetivo fuese incrustar sonidos sin ton ni son que simplemente aturden (Hocus pocus u On delay). Sin embargo el alocado r’n’b psicodélico de Lying in the grass, el electro-pop cafeínico de Natural selection, el sample en de Las Chicas de Oro en la popera Golden Gal o, por supuesto, el single compensan cualquier ida de olla pasada de rosca. Posiblemente pase a la historia como su peor trabajo, lo que, hablando de Animal Collective, es decir mucho si lo comparamos con las mejores obras de otros coetáneos. Y para los que consigan esquivar las críticas reguleras, puede que se convierta en su disco de cabecera durante este verano.

Puntuación: 7,2

Suede – Night Thoughts

El regreso de entre los muertos Suede en 2013 resultó algo ninguneado, y no porque se lo mereciese precisamente; y por desgracia este Night Thoughts va por el mismo camino (se agradece que Primavera Sound les haya otorgado dos conciertos). Vamos, que sus días de gloria comercial terminaron y algunos ya les podrían considerar hasta indies. Dejando patochadas a un lado, su nuevo disco quizás no cuenta con hits tan instantáneos como antaño (aunque Outsides se les acerca), y esta vez han optado por una obra que otorga mayor valor al concepto. Y es que incluso irá acompañado de una película que se proyectará en el directo del Forum, que acompañará a la relfexión sobre los miedos y frustraciones de las diferentes etapas vitales.

Se podría decir que estamos ante una banda sonora pop-rock, donde tampoco faltan secciones orquestales en When you are young y When you were young, que se erigen como lo mejor del álbum; perlas emocionales a las que también se les pueden unir Pale snow, I can’t giver her what she wantsLearning to be y The fur and the feathers. Porque What I’m trying to tell y Like kids, sin desmerecer del conjunto, mantienen demasiadas cuentas pendientes con sus primeros éxitos y, la verdad, las comparaciones son odiosas. Porque Brett Anderson, a pesar de que su gracia y salero se preservan (casi) intactas, ya no es un chaval y le sienta mejor la madurez que intentar rememorar sus años mozos. Y vaya madurez, que ya les gustaría a muchas viejas glorias de la generación brit pop de los noventa.

Puntuación: 7,5

Chairlift – Moth

A pesar de un primer single r’n’b tan deudor de su trabajo en Beyoncé, la especialidad de Chairlift sigue siendo el sophisti-pop, aunque esta vez con menor calado synth. Ch-ching era un caramelo apetitoso, pero quizás resultaba algo liviano y casi como si estuviésemos ante un descarte para el disco de la diva. Por suerte Moth va más allá de un single infeccioso y hay de donde aprovechar. Look up, a pesar de tratarse solo de un prólogo, anticipa la percepción de la banda a la hora de entender el pop. Por desgracia hay cierto bajón en la segunda pista, la funky Polymorphing, que se pasa de inofensiva. Por suerte aparece Romeo al rescate, que a pesar de su guitarra de lo más macarra, evoluciona hacia un estribillo que recupera la esencia etérea del dream pop de su primer época. Y tras el petardeo del mentado adelanto, llega una preciosa balada en la que todos nos podríamos sentir reflejados, Crying in public. Porque a la mayoría nos ha dado la llorera donde supuestamente no deberíamos, ¿verdad?

Ottawa to Osaka mantiene alto el listón a pesar de no tratarse de un tema demasiado directo, pero los violines, los arreglos orientales o el tono intimista conquistan. Moth to the flame, en cambio, entra sola, y eso que su melodía no es tan evidente como, por ejemplo, Romeo. Show u off es otro ejercicio de r’n’b, esta vez más clásico, de nuevo con aire funky y con un toque Mariah, que acierta de pleno. Pero de repente el disco da un volantazo hacia un estilo casi “björkiano” en Unfinished bussiness, y a pesar de cierta confusión, esta versión menos espesa de la islandesa no está de más (aunque quizás pegaba más en su antecesor). Y para terminar otro experimento similar a Ottawa to Osaka, apreciable pero que se alarga en exceso, a pesar de que en realidad lo más interesante sea ese minuto y medio final instrumental (vamos, que casi lo que sobra es parte de la sección cantada). Leyendo esto sacaréis una conclusión: otra cosa no, pero variedad por un tubo. Eso sí, salvo ciertos lapsus, la calidad tampoco falta.

Puntuación: 7,8

Moderat – III

Tiene guasa que Moderat tenga más tirón tanto por parte del público como el de la crítica que Modeselektor y Apparat. Tanto que los últimos discos de estudio en condiciones de ambos (si no tenemos en cuenta la banda sonora de Apparat) datan de antes que II. Y aunque les echamos de menos en solitario (especialmente a Sasha Ring), la verdad es que su trilogía de discos es para mear y no echar gota. Efectivamente, este III mantiene la grandiosidad de sus predecesores, sin variar casi la fórmula, aunque en esta ocasión el cancionero resulta todavía más definido (no se puede decir que más pop, pero se acerca). Una justa evolución acorde con lo que se espera de lo que se puede considerar como una gran obra dividida en (por ahora) tres bloques, relacionados a nivel sonoro más que conceptual (aunque seguro que entre líneas se pueden encontrar similitudes temáticas menos evidentes).

Reminder como primer single dejó claro que siguen en plena forma, empleando todo tipo de sofisticados trucos electrónicos donde una vez más la interpretación de Ring aporta el carácter humano y emocional. Esas percusiones africanistas con arreglos brumosos conquistan desde la primera escucha, pero no es el único tema que lo consigue. El luminoso synth pop de Intruder (la luz no suele ser su elemento), con un increscendo que sin duda lo convierte en el himno del disco; la en su comienzo burbujeante y más adelante industrial Animal trails; la ambientación ci-fi en Fondle; el bailable y desasosegante minimal-techno de Running. Algún lastre como The fool no enturbia un trabajo brillante que constata que forman un equipo de aúpa. Quién iba a decir que la trifulca años antes de su debut daría sus frutos.

Puntuación: 8

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