Especial reseñas: 5 discos que no debes obviar (abril 2016)

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Japanese Breakfast – Psychopomp

Estamos ante uno de los debuts más rutilantes del año y la cobertura que está recibiendo no es ni un cuarto de lo que se merece. Una pena, porque estás 9 canciones repartidas en 25 minutos son pura magia pop, tomando influencias de aquí y allá, provocando incluso que por momentos la coherencia brille por su ausencia. Porque resulta chocante que el segundo corte, The woman that loves you, recuerde al synth de iamamiwhoami empotrado con el de Drive, y el siguiente, Rugged country, destaque por su aire al indie rock mas descarado. Pero con canciones tan brillantes, a quién le importa.

El carácter twee de Everybody wants yo love you resulta irresistible; o el bello y embaucador dream pop de Jane Cum, con un final al más puro estilo japonés, deja anonadado (alguna referencia al país nipón tenía que haber). De la escuela de Sky Ferreira y demás seguidoras de las chicas del rock alternativo de los noventa, como Courtney Love o Shirley Manson, está la sobriedad intensa de Heft, aunque en In heaven vocalmente recuerde más a Sheryl Crow, eso sí, con una producción más rica y preciosista. Y para terminar, la guinda emocional de Triple 7, que podría ser una de las mejores baladas de Yeah Yeah Yeahs. Estos referentes femeninos, junto con su propio sello, han propiciado esta delicia.

Puntuación: 8

Leon Vynehall – Rojus (Designed to Dance)

2016 va a ser el año de este productor inglés gracias a un segundo disco que representa lo mejor de la electrónica contemporánea más exuberante. Inteligente pero divertido, su house avanzado está dotado de tantos detalles y texturas que resulta complicado bailar y disfrutar de todos los sonidos que componen este sintético collage (y es que, para qué engañarnos, la cabeza en a las 4 de la mañana no suele dar para más). El título, que quiere decir “paraíso” en lituano, puede ser una sutil declaración de intenciones de lo que se nos viene encima durante los casi 50 minutos: un viaje a tope de BPMs a un lugar donde el baile es primordial.

Vynehall se inspiró en la danza que alguna aves exóticas (como las de la portada), que utilizan para captar la atención del sexo opuesto, relacionádonlo con el ligoteo que suele surgir en la pista de baile. Por ello, salvo por la atmosférica introducción, el disco mantiene el ritmo desde el segundo corte hasta el final, sin dejar un segundo de respiración. Quizás algunas bajadas y los consiguientes subidones no habrían estado de más, pero tampoco hay que quejarse con la más que estimable obra que nos ha brindado.

Puntuación: 7,8

Gallant – Ology

Ya que son las chicas las que dominan el pop y sucedáneos como el pop’n’b, parece que ellos han tenido que optar por el r’n’b (Drake, The Weeknd, Nick Jonas). Nada que objetar, sobre todo cuando los resultados son, generalmente, incuestionables, como es el caso. El amigo de Sufjan Stevens por fin ha publicado un debut del que Miguel estaría orgulloso (a pesar de que quizás en algún momento se plantearía tomar medidas legales). El género está pasado por la pátina synth en buena parte de los cortes, que otorga modernidad al diseño de sonido que por supuesto es deudor del fallecido Prince y que debió aparecer en este especial.

Lo que tenemos, salvo algún episodio bailable como, ejem, Episode, son medios tiempos y baladas con indudable potencial comercial como Weight in gold, Counting o Bourbon, pero que no escupen sobre el buen gusto, por lo que, en consecuencia, su éxito en listas será nulo. Quizás tampoco ayude, y ese es el mayor “pero” de por el otro lado un notable disco, es la falta de personalidad en su interpretación y estilo sonoro, por lo que quizás no llame la atención respecto a otros que ya lo han hecho antes, pero, eso sí, no siempre mejor. Porque si Sufjan se fijó en este chico (lo que diga él va a misa, eso es así), por algo será.

Puntuación: 7,2

Pet Shop Boys – Super

Neil y Chris podrían estar en su mansión (o pisazo, quizás) tocándose los bolondongos, pero no paran de girar por medio mundo y con bastante frecuencia publican discos que no cambiarán la historia del pop, pero que son la envidia de muchos coetáneos. Así sucedió con el penúltimo, Electric, que sin traicionar al espíritu pop de la banda, roneaba al dance más desenfadado, que en este caso se mantiene especialmente en el combo Pazzo e Inner sactum, casi instrumentales y donde bailar es lo único que importa. Sin embargo en este nuevo álbum también ha optado por una formula más pop en buena parte del minutado, pero casi siempre igual de bailable.

Eso sí, como la pista ya no es obligación, aquí se pueden permitir medios tiempos como la política The dictator decides y la distópica Sad future world, además del electro-reguetón (o llámale equis) de la generacional,por temática, Twenty-something. Buenos ejemplos de su salero a la hora de descansar un ratillo en los sillones del club, pero cuando más BPMs inyectan es cuando les queremos más que a un bocata de chorizo frito con la resaca del día siguiente, después de darlo todo con temazos como Say it to me o Burn, que por cierto están situados en el último cuarto del disco, cuando la mayoría suelen meter relleno. No pinchan ni en eso. Grandes.

Puntuación: 8

Alex Anwandter – Amiga

Chile sigue siendo una mina para el pop más desenfadado que no reniega de la calidad. Alex es otro ejemplo, que, por cierto, además de este nuevo disco también ha estrenado su debut cinematográfico, Nunca vas a estar solo, presentada en la Berlinale y ganadora del Teddy Award, galardón dedicado al cine relacionado con la comunidad LGBT. Esta temática también se refleja en este nuevo trabajo en temas como Manifiesto (“hoy soy mujer, el maricón del pueblo, aunque me prendan fuego, brillaré”). Este tema supone el ecuador del disco, más hedonista y bailable en la primera parte, con bien de sintes, potentes bases y sofisticados arreglos electrónicos, donde brillan con luz propia el tema homónimo y el single Siempre es viernes en mi corazón (qué gran título).

La segunda se compone de baladas como las preciosas El sonido de los corazones que se quiebran o Qué será de ti mañana. Un giro quizás un tanto brusco al que no solemos estar acostumbrados, lo que no quiere decir que la secuencia no sea acertada (a veces pasar de una balada emocional a un tema bailable sobre follar en los baños de la disco tampoco resulta lo más fluido y natural del mundo, y nadie dice nada). Y es que además su mezcla entre diversión y conciencia social podría superar cualquier escollo.

Puntuación: 7,5

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