Especial reseñas: discos que viviremos en directo en Primavera Sound 2016 (II)

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Aunque con los horarios de Primavera Sound 2016 ya publicados las posibilidades de que cambien vuestras preferencias son ciertamente escasas, siempre hay algún dudoso en la sala. Quizás escuchando estos días cambie de idea y prefiera ir a ver a John Carpenter que a Tame Impala o asistir a Jessy Lanza en Barts (que hay algunos que creen que no hay vida fuera del Forum). Ah, y también están los de la primera parte de este especial.

Jessy Lanza – On No

Tras un rutilante debut, la amiga de Jeremy Greespan de Junior Boys sigue en racha con un nuevo disco que demuestra que es una de las antidivas contemporáneas por excelencia. De hecho este vuelve a co-producir este Oh No, que goza de un sonido igualmente minimalista, siempre sofisticado, donde, por fortuna, Jessy Lanza no es el mono de feria de un productor con talento, además de que ella también participa en estas lides. Y vocalmente ha potenciado más si cabe su capacidad y versatilidad, palpable en temas como Going Nowhere y especialmente I talk bb, una refulgente balada donde podríamos catalogarla como la Mariah Carey del indie. Sin embargo en VV Violence y Never enough saca su faceta más desenfadada y acelera los BPMs, con un timbre muy cercano a la primera Madonna.

Juega con el exceso en It means I love you, un improbable primer single que vuelve a demostrar que ella va a su aire (lo de “antidiva” no era una etiqueta gratuita); o toma elementos más clásicos en Oh no y, con acierto, les da una vuelta de tuerca. Alguna medianía como Vivica (que tampoco está mal en realidad) y que New ogi podría haber sido un tema excelente, más que simplemente una introducción, son los únicos “peros” que se le pueden poner a un disco que define como pocos el concepto “pop experimental”. Aunque, en realidad, denominarlo como tal sería quedarse corto.

Puntuación: 7,7

Explosions in the Sky – The Wilderness

La emoción siempre ha jugado un papel preponderante en la obra de Explosions in the Sky, y este The Wilderness no iba a ser la excepción. Pero esta vez la emoción se presenta desde un prisma más comedido, la épica se ha relajado ligeramente, tomando a Brian Eno como modelo de manera todavía más acusada, incluyendo, además, elementos electrónicos más evidentes en sus composiciones. Y es que el inglés hasta incluyó uno de los temas de los americanos en la banda sonora de la película Yo, Él y Raquel, con él llevando la batuta en este aspecto. Escuchando el tema de apertura y que da nombre al álbum nos damos cuenta que es primo hermano del “bigger than life” The big ship. Pero que no se asusten sus fans, la esencia sigue intacta, gracias a sus guitarras infinitas como protagonistas casi absolutas (en The ecstatics o Disintegration Anxiety, por ejemplo, solo el comienzo destaca por su carácter más sintético). Aunque no hay que olvidarse del sugerente piano de Landing cliffs, que se lleva de calle la función.

Siguen desarrollando increíbles paisajes sonoros esta vez menos vastos, que a veces incluso remiten a lugares cerrados, como Logic of a dream. Esta acusada diversidad de paisajes tiene como consecuencia una mayor independencia los unos de los otros, cuando generalmente han abogado por obras donde los cortes eran casi meros trámites. Lo que no quiere decir que haya que fragmentar la obra en vuestros reproductores. La banda texana nunca ha funcionado así, y quizás por ello son una excepción (aparte de ser 100% instrumentales) incluso en un ámbito como el alternativo donde al final comparte ciertas reglas con el comercial. Ellos son demasiado grandes para esas tonterías.

Puntuación:8

Pantha du Prince – The Triad

Desde su estreno The winter hymn ya se había convertido en una de las canciones del año, por lo que las expectativas ante el primer disco en seis años de Pantha du Prince estaban por las nubes (el tiempo transcurrido también influía, obviamente). Durante estos años su concepto de la electrónica ha evolucionado hacia algo más humano y tangible, como bien sugería su primer single y apertura del álbum. Pero no hace falta la presencia de una voz humana para sentirlo, ya que el tema que le sigue, You what? Euphoria! es un buen ejemplo de ello. El mayor barroquismo sonoro ayuda a conectar con la experiencia propuesta de manera más accesible y definida, especialmente para aquellos que aprecian la electrónica pero que no se consideran expertos en la materia.

Y que irradie mayor emoción no implica que estemos ante un muermazo, ya que la pista de baile se beneficia de la mayor parte de los cortes como Lichterschmaus, Frau im mond, sterne laufen o el mentado You what? Euphoria!. Incluso a pesar de que Chasing vapour trails dure 10 minutos, es una odisea ambient techno tan disfrutable que no querrías que termine nunca. En realidad el single no refleja el carácter bailable del trabajo, aunque en realidad se trate de un baile algo melancólico, que como cierre del festival pre-Dj Coco quizás resulte demasiado arriesgado y puede que no todo el mundo lo disfrute como debería. Si al final esta elección no funciona el sábado a las 4 de la mañana, al menos los que hemos escuchado el disco sabremos que el problema no habrá sido él.

Puntuación: 8

John Carpenter – Lost Themes II

Tras un buen recibimiento del primer volumen, John Carpenter se aventura a publicar el segundo, algo menos notable, como era de esperar, pero igualmente efectivo a la hora de retratar atmósferas sonoras cinematográficas. Porque aunque no supiésemos que estamos ante uno de los directores de terror más celebrados (últimamente de capa caída), es probable que nuestra mente se transportase a un oscuro y largo pasillo escapando de una amenaza sin nombre, lo que podría suceder en el primer corte, Distant dream. O quizás ese momento donde los protagonistas viven la consabida historia de amor y el peligro surge de la oscuridad para mandarles, literalmente, al infierno, como en White pulse. O puede que la protagonista esté investigando en búsqueda de respuestas, como en Persia rising.

Cada uno se puede montar la película que desee, incluso más allá del terror, como en Utopian facade y sus reminiscencias de Blade Runner; porque no solo toma su filmografía como modelo. Y, sí, hay momentos que superan el límite saludable de lo hortera, especialmente en Angel’s asylum, donde parece que van a aparecer Europe de momento a otro. La conclusión es que Lost Themes II es como la segunda parte de alguna de sus películas (o cualquier saga de terror): no aporta demasiado, puede tener momentos incluso ridículos, hasta puede resultar innecesaria, pero se disfruta como pocos.

Puntuación: 7

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