El decepcionante 2016 de M83

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En Musikorner somos más que fans de M83, aupando su Hurry Up We’re Dreaming y su single estrella Midnight city como mejor disco y canción de 2011. Por ello las ganas de echarle el guante a su último disco eran más que evidentes. Finalmente Junk se presentó como un buen disco, pero quizás no el que se esperaba de Anthony Gonzalez. De primeras admitamos que es culpa nuestra, ya que su fórmula, que había evolucionado con el paso de los años, sin abandonar su esencia, resultaba demasiado embelesadora para borrar su recuerdo casi de un plumazo. Sí, quizás no siempre asumamos los cambios como deberíamos. Por otro lado, ¿resulta acertado cargarte buena parte de tu seña de identidad? Y por otra parte, según declaraciones suyas unos meses antes, se trataba de su disco más épico. ¿Con “épico” se refería a cosas como esta? Esa cualidad le acercaba en nuestras mentes a sus tres últimos discos, cuando Gonzalez tomó el control absoluto del proyecto, por lo que nos la coló a lo grande.

Sin embargo no se le puede echar en cara que no haya fraguado un nuevo universo, a pesar de estar basado en su propia infancia y que por consiguiente resultase más infranqueable debido a ese carácter personal. Musicalmente no hay duda de que ahí está, ¿pero y visualmente? Uno de los elementos clave del carácter conceptual de cada uno de sus discos son los videoclips, ya que hablamos de una música que sugiere todo tipo de imágenes (por ello es explotada en películas, series y trailers como si no hubiese un mañana). Han pasado cuatro meses desde el estreno del primer single, Do it, try it, y todavía seguimos esperando. Y Hurry Up tuvo nada menos de cinco. Vale que no haya habido ningún hit como Midnight city, pero si tampoco hay promoción, menos posibilidades para triunfar. ¿Habrá sido decisión propia? Él no tiene por qué aparecer en el clip (en realidad, nunca lo hace), por lo que no sé en qué están pensando en su sello. Hasta la banda más mindundi tiene al menos un vídeo.

Las actuaciones televisivas también dan su caché, pero salvo su actuación en Jimmy Kimmel, poco más, cuando en el anterior disco interpretó su hit casi hasta en el programa de Ana Rosa. Y hablando de aquella actuación, el maquillaje de hombre lobo homenajeando a Teen Wolf estaba muy conseguido, pero Anthony no es de los que actúen y te monten una performance de las que quiten el hipo. Nunca ha sido una estrella del pop, su música siempre está por delante, es la que habla por él (de nuevo: él nunca aparece en sus vídeos), por lo que todo resultaba algo desconcertante y bastante desangelado por mucho maquillaje de excepción. Debe de ser porque en este disco todo gira alrededor de él. Error: no nos interesa su persona, sino la manera en que su música puede formar parte de nuestra vida o es capaz de perpetrar un imaginario en el que desearíamos vivir.

Al menos se ha embarcado en una amplia gira, por lo que sigue otorgando importante a su obra en directo. Sin embargo, como ya habréis leído en varias publicaciones, la banda decidió cancelar el concierto del domingo en Madrid. “Problemas logísticos” dicen, sin ningún tipo de explicación más satisfactoria. Se comenta que Anthony es un forofo del fútbol y que no se quería perder la final entre Francia y Portugal. Lo que resulta todavía más alarmante es que el jueves en el BBK Live apareciese 20 minutos tarde y la duración del concierto se acortase sensiblemente. Dicen las malas lenguas que coincidió también con otro partido de Francia. Eso sí, luego en Nos Alive y Barcelona, ningún tipo de problema. Nunca conoceremos la verdad, como es obvio, pero todo huele demasiado mal. Vamos, la profesionalidad al cubo.

Además, desde mi propia experiencia en el festival vasco, a pesar de ciertos momentos de grandeza, a Anthony se le veía a otra cosa. Quizás tenía la cabeza en la Eurocopa, quién sabe. Muchos, como yo, esperan una reválida, y supuestamente se va a incluir Madrid de nuevo en su gira de otoño. A pesar de mi decepción, yo soy forofo, pero otros no van a ser tan magnánimos con la banda y posiblemente prefieran invertir ese dinero en otro concierto. Porque que uno de tus grupos favoritos la pifie en su último disco lo puedes perdonar, porque la inspiración no siempre acompaña o porque, simplemente, nunca llueve a gusto de todos. Sin embargo que deliberadamente acorten y cancelen un concierto no es algo que se olvide tan fácilmente. Anthony, ya puedes currártelo en el futuro, porque buena parte de tu magia se está desvaneciendo.

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