10 desaparecidos (o casi) de los que exigimos un regreso en condiciones

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En un mercado donde salvo que seas una leyenda (o casi) no has de esperar demasiado para publicar nuevo disco, algunos se lo toman con calma, mucha calma. Bandas y artistas que no han dado por concluido su periplo, sino que deciden tomarse un descanso, optar por otros proyectos por un tiempo o simplemente que la inspiración no les ha visitado de nuevo aún. En este especial se toman diez ejemplos de este tipo de casos, en los que al menos deben de llevar 5 años sin nuevo álbum (y escaso o nulo material en general), aunque algunos ya los han superado de largo…

Black Kids

Sacaron un debut molón en 2008, Party Traumatic, que vino acompañado de uno de los hits indies más divertidos de la pasada década: I’m not gonna teach you how to dance with you. Todo un himno del que se esperaba que se aprovechasen de su tirón publicando un segundo largo en poco tiempo. Según sus declaraciones, en 2010 desecharon un disco y en 2013 comenzaron otro, que no se sabe si es el mismo que supuestamente aparecería este año, pero a tres meses de terminar parece poco probable que suceda. Quizás cuando se decidan se les haya pasado el arroz (si es que no se les ha pasado ya), sobre todo cuando era un one-hit wonder (a pesar de que el álbum fuese bien majo).

Jack Peñate

Tras un irregular debut, pero que en realidad tuvo buena acogida popular, el inglés reafirmó que no era flor de un día en 2009 con Everything is New, que contenía varios éxitos que calaron bastante en su país de origen. Y desde aquel año alguna rareza publicada en la red y poco más. En 2015 afirmó que estaba terminando su tercer trabajo, pero estamos cerca de terminar 2016 y no se sabe mucho más. La pregunta es si dejó suficiente huella para que incluso en Reino Unido vuelva a calar de nuevo, sobre todo debido a su estilo algo ligero y, sí, algo intrascendente (pero satisfactorio).

Friendly Fires

De lo mejor de la generación NME 2000 de la primera década del milenio, la banda de Ed MacFarlane tiene que dar continuidad al notable Pala de 2011, pero salvo alguna colaboración espontánea, el material brilla por su ausencia durante el último lustro. El líder habló sobre que su siguiente disco no sería tan pop como este y que estaban trabajando con Andrew Weatherall, con un sonido más electrónico y psicodélico. De eso ya hace cuatro años y nada más se sabe. Puede que tras dos discos bastante exitosos y bien recibidos, su vuelta no quede tan deslucida, pero que no se duerman en los laureles.

Catpeople

Tras un cambio de sonido en Love Battle que no a todos sus fans convenció (por lo que en directo las concesiones africanistas casi se perdían del todo), los gallegos no han dicho ni mu sobre un sucesor de aquel. Ahora que las bandas nacionales que cantan en inglés ya no tienen el tirón de antaño, quizás su regreso no resulte tan redondo; pero por otra parte todavía bandas como Interpol, Editors y demás siguen gozando de cierta popularidad, así que una vuelta a aquel primer sonido se antoje como la mejor estrategia, al menos para conservar parte de su público.

The Sound of Arrows

Como para la publicación de su genial debut ya se hicieron de rogar lo suyo, no es de extrañar que la continuación no llegase en un par de años más tarde. Pero ni en dos, ni en cinco, y no tiene pinta de que en seis tampoco, ya que Stefan Storm está inmerso en su nuevo proyecto, Kids of the Apocalypse. Y eso que el año pasado afirmó que estaba trabajando en nuevo material. Quizás se refería a Kids, o quizás lo ha dejado aparcado por un tiempo. Ya que M83 le ha dado por abandonar su propósito de hacernos soñar, hay que exigir la vuelta del dúo al mundo de los vivos. O de los sueños.

Fleet Foxes

Después de un maravilloso Helpleness Blues, la banda se ha mantenido casi en absoluto silencio, mientras que J. Tillman se daba el piro y ya ha publicado dos álbumes como Father John Misty. Supuestamente este año ve a la luz Craked-Up, que según declaraciones va a sonar muy diferente. De todos los anuncios para el lanzamiento durante este año de esta lista es el más probable de suceder ya que solo las grandes estrellas, aunque sean del indie, pueden permitirse hacer un Beyoncé y recoger los frutos. Y ellos lo siguen siendo, muy queridos y recordados, por lo que un tercer disco posiblemente sea muy bien recibido. Pero como estrellas que son, también tiene pinta de que el asunto se puede demorar bastante (ya a principios de año dieron alguna pista y aquí seguimos).

Feist

Feist también se podría marcar un Beyoncé, pero por no haber no hay ni un mínimo rumor de nuevo largo, por lo que habrá que esperar. Es verdad que tras el éxito, incluso a nivel comercial, de The Reminder y el más discreto de Metals, muchos se plantean cuál será el siguiente paso de la canadiense. Por ahora participa en lo nuevo de Hidden Cameras y volverá a cantar en el quinto disco de Broken Social Scene, otros que llevaban lo suyo sin publicar (seis años), pero que ya han anunciado que están en ello, por lo que resulta más creíble un lanzamiento a corto plazo que Fleet Foxes (Kevin Drew, líder de Social, publicó disco hace un par de años, por lo que la espera es comprensible y denota bastante actividad; Fleet han holgazaneado lo suyo).

Duffy

La pizpireta inglesa se comió el mundo con su primer disco, vendiendo la imagen de la versión blanca y pura de Amy. El segundo, hace ya seis años y que en realidad no estaba nada mal, se lo comió con patatas (o fish and chips, seguramente). El año pasado estrenó un tema para la película Legend, donde también aparecía, por lo que quién sabe si se acaba decantando por la actuación. Por ahora se desconoce si pretende seguir con su carrera musical más allá que de manera anecdótica. Posiblemente tras su exitoso debut esté medianamente forrada y no lo necesite.

Sade

Vale, la señorita Adu y su troupe (porque son una banda) pueden hacer lo que le salga de sus partes nobles, y da igual que editen disco en 467 años porque lo petará igual. Hasta diez años hicieron esperar a sus fieles entre Lover’s Rock y Soldier of Love, por lo que a saber cuándo se ponen manos a la obra para el siguiente, si es que sucede, porque si lo lanzan será por amor al arte, no porque lo necesiten para pagar las facturas. Y, como otros productos (de calidad) dirigidos al público adulto y aburguesado, los “hiatus” no suelen perjudicar.

Doves

La banda inglesa que le echó un pulso a Coldplay (nacieron casi a la vez y sus tres primeros discos se publicaron el mismo año) y que al final perdió, no por falta de calidad precisamente, más bien por no venderse, publicó un recopilatorio en 2010, un año después que su último disco de estudio. En su momento muchos no lo entendimos como una despedida temporal, pero Jez Williams lo aclaró en una entrevista, aunque aseguró que para nada se trataba de una disolución. Eso sí, no parece que vayan a volver a corto plazo, ya que Jez y su hermano Andy han formado otra banda llamada Black Rivers.

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