Soft Hair – Soft Hair

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Soft Hair nace de la colaboración entre Connan Mockasin y de Sam Dust. Hablar de este sedoso y lacio álbum supone revisar la historia de estos dos artistas. Por un lado, el inglés Sam Dust quien debutó en su adolescencia como vocalista del  grupo de dance-punk Late of the Pier y ha madurado en solitario como LA Priest, creando aterciopeladas y juguetonas melodías en su álbum Inji (2015, Domino Recording).  Por otro lado, el neozolandés Connan Mockasin quien, desde la publicación de su último álbum Caramel (2013, Phantasy Sound/Because Music), ha acumulado una lista de colaboraciones entre las que figuran nombres como Blood Orange, Kirin J Callinan y James Blake.

Los caminos de la Música son inescrutables. Sotf Hair estuvo gestándose durante cinco años tras coincidir ambos artistas en varios estudios y habitaciones de hotel.  Este hermanamiento parece haber coincidido temporalmente en un punto en el que Dust buscaba un sonido más orgánico. Por su parte, Mockasin sigue en su línea de bicho exótico, singular, escurridizo y anárquico,  rompiendo los esquemas en la composición cada vez que la ocasión se lo permite.

Empezar la escucha del álbum con Relaxed lizard es como estar en una tumbona en la playa tomando el sol mientras en el chiringuito más cercano suena Prince. Ves una chica o chico que te gusta y una voz en ti dice que hagas una cosa pero otra parece prohibírtelo. En este corte Mockasin es el impulso (o el “Ello” freudiano), diciendo cosas como “Love rediculation/Feel the situation” con su  voz inconfundible de espirar helio al cantar.  Al soliloquio del neozolandés se le suma Dust con un tono más grave y manteniendo una postura de autocontrol (“Súper-Yo” de Freud) con frases como “Every single light/Waiting for the dark/Oh, rediculation feel that separation”.

Siguiendo la tónica lo-fi con la que abre el álbum nos encontramos con Jealous lies, una pista acuosa, con lentas subidas y bajadas de tono que simula ese tipo tan actual de flirteo descarado lleno de mentiras con tal de meter el churro.

Le sigue en orden i.v, un desconcertante corte compuesto por unos apenados coros que se funden con unos lúgubres sintetizadores y que se basa en un sueño que tuvo Mockasin durante una noche febril. Durante este sueño, el neozelandés era contagiado de VIH tras pincharse con una aguja. Por fortuna solo fue eso, un sueño, pero el dúo decidió basarse en dicha experiencia para componer esta rareza.  A continuación es el turno de Good sign, en la  que encontramos una lenta melodía ochentera a medio camino entre el new age y el italodisco sobre la que se hila la voz de Dust. La pareja parece resucitar al mismísimo Arthur Russell en este corte, por lo que quizás no sea causalidad que esta canción vaya precedida de una inspirada en el contagio del VIH pues el artista fue seropositivo.

Lying has to stop fue la carta de presentación del proyecto conjunto y en ella volvemos a los paisajes playeros, más próximos a la psicodelia y al lo-fi. En cuestión de estructura y sonido, el parecido de esta pista con Round and round de Ariel Pink es brutal. Aún así, Soft Hair le da su toque con sus sonidos ondulantes y un tono entre intensito y gamberro con frases como “I like to watch you run/But I’ll never touch your bum”.

Uno de los problemas que suele plantearse en las colaboraciones es el equilibrio. Es difícil que el quehacer o estilo de uno no se anteponga al del otro. A veces se logra y otras no. En el caso de Soft Hair, y siendo sincero, veo mayor influencia por parte de Connan Mockasin que por parte de Sam Dust. Sea como sea está claro que el momento estrella para Dust en este álbum lo tiene en In love, con un solo donde se evidencia su capacidad vocal. La pista podría parecer una carta de amor, una reafirmación al amor platónico con ese saxofón propio de Careless Whisper de George Michael reconstruido al estilo del antiguo tema de Mockasin Forever dolphin love. Sin embargo, el estribillo junto a este resulta algo corrosivo: “In love with the Japanese girls/in love with the Chinese girls” es continuado en alguna ocasión con una maquiavélica carcajada o jadeo distorsionado.

El álbum va tocando fin con Alive without medicine, donde cuerdas, percusión y teclados parecen no entenderse hasta que unos sonidos propios de una Game Boy ponen algo de orden en este caos acústico y Connan Mockasin jadea. A modo mantra se repite una y otra vez el título de la canción hasta resultar ciertamente desquiciante.

Para acabar nos encontramos con l.i.v, track instrumental que cumple su función, donde la paleta sonora de la pareja se va desvaneciendo y ralentizando progresivamente hasta su total desaparición.

Así Soft Hair es el resultado de dos artistas singulares donde se hace especial hincapié en la experimentación sonora y en el hedonismo. Ya lo decía McNamara “El placer por el placer, total yo no sé qué”;  y es que, de algún modo, veo en este álbum más un motivo de pasatiempo que de ir buscando un resultado concreto. Supongo que las letras de las canciones recogen muy bien lo que sucede en toda amistad: a veces te pones tierno o intensito y en otras pícaro o superficial. Quizás sea la ancha brecha temporal en la que se gestó este álbum la responsable de que dé la impresión de estar compuesto por retales pese a intentar cimentarse en un sonido sedoso lo-fi o psychedelic po . Aún así, es indudable que también alberga cuatro grandes temas que esperemos que sean bien tratados con el paso del tiempo.

Puntuación: 7

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