9 razones por las que aborrecer a The Chainsmokers (y una para defenderles)

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A pesar de que en España no hayan hecho tanto ruido (aquí lo que manda es el latineo), The Chainsmokers podrían considerarse como los dioses comerciales de 2016. Han enlazado tres macroéxitos que les han aupado a los primeros puestos de las listas de medio mundo, pero su figura es ciertamente polémica y han levantado bastantes ampollas debido a su música, actitud y lo que representan.

#SELFIE ya era un despropósito

Hace un par de años ya gozaron de bastante éxito gracias a un single que supuestamente parodiaba la cultura selfie. El problema es que la canción de por sí era terror musical en forma de electro-house chusco y simplón y la supuesta parodia se convertía en reafirmación de esta cultura en la que, oh, sorpresa, ellos forman parte de manera descarada (ahora que tenemos más en cuenta su persona resulta todavía más evidente).

La generación startup

Jóvenes, especialmente hombres, blancos y heteros en su veintena, expertos en tecnología, que harán lo que esté en su mano para triunfar, sea llevarse a otros por delante, venderse a la primera de cambio o, incluso en el arte, forjar un producto más prefabricado que todas las popstars juntas. Todo para follarse a chicas guapas, acabar de coca hasta las tetas o subir un selfie desde su nuevo descapotable (que por supuesto es “respetuoso” con el medio ambiente). Y seguidos por un público que comprará (o querrá hacerlo) un estilo de vida tan caduco (a ver donde están en un par de años), como vacío. Los yuppies del siglo XXI ya no visten de traje.

Matemática musical

De acuerdo que la música se basa en buena medida en las matemáticas, y el pop comercial todavía más, pero la fórmula de estos chicos se antoja tan encorsetada que escuchar un tema es escuchar todos. Así sucede en Collage, su nuevo EP, que salvo Don’t let me down, el resto de canciones son clónicas, con una estructura exacta y casi los mismos recursos sonoros. Normal que no se hayan arriesgado a lanzar un álbum; a ver quién lo aguantaba. Lo curioso es que Bouquet, su anterior EP, era más “collage” que este.

¿Adaptarse? Más bien venderse

Una de las cualidades intrínsecas de un buen yuppie del siglo XXI es venderse al contexto del momento aunque la credibilidad quede por los suelos. Ellos eran más de chunda chunda, pero el año pasado en el mentado Bouquet relajaron la zafiedad pero siguieron con la fórmula dance, y además añadieron temas de tropical house y future bass. Sin embargo han visto que el dance está en horas bajas y han optado por ritmos mejor considerados por público y listas durante este 2016.

EDM que tiene poco de baile

Y con este giro ha sucedido algo inaudito: salvo ciertos tramos, sus canciones no son las más bailables precisamente. Si eso un dj puede terminar la sesión con Closer mientras las luces se encienden y el público grita “We ain’t ever getting older!”, pero ya. Pincharla en medio del set supone un bajón total. Y vale que que el EDM no tiene por qué basarse en machacar nuestros tímpanos a golpe de bombo, pero ya que estamos de fiesta, al menos toca desfasar, ¿no?

Ir de sobrados y quedar como gilipollas

Que si Perfect Illusion de Lady Gaga apesta (no es una maravilla, ¿pero acaso no han escuchado sus propias canciones?); que si luego Andrew insulta a su colaboradora Halsey vía Twitter por defender a Gaga, pero que no, que no pasa nada, que al final habían hackeado su cuenta (justo en ese momento…); que si se creen los reyes del mambo y sienten imitados (“Only Justin Bieber and Drake can hold a candle to what we’ve done. Now we’re influencing the industry, putting out songs everyone copies”: ¿disculpa?). O sea, a Kanye se lo perdonamos por su carrera (y aun así no siempre), pero ellos se merecen crucifixión mediática.

Deja lo de cantar a otros, bonito

La voz de Andrew Taggart no resulta especialmente atractiva en estudio, pero en directo demostró que definitivamente cantar no es lo suyo. Si en todas sus canciones tiene invitadas, ¿por qué no les cede todo el peso vocal a ellas? ¿Afán de protagonismo? ¿Diferenciarse de otros nombres del EDM? Calvin Harris lo hacía bastante mejor y acabó dejándolo (y con ello cualquier tipo de directo no enlatado). Posiblemente en un futuro no muy lejano abandone para siempre el micro.

Un directo que no es tal

Y ya que canta en algunos temas en estudio, ¿por qué hace playback en la gira? Una gira donde lo enlatado gana la partida. ¿No estamos hartos de “magos” del EDM que no hacen ni un mínimo esfuerzo por currarse el directo? Ahí está de nuevo Calvin Harris, que antes tocaba en formato banda y ahora es él y su mesa. ¿Tanta diferencia había entre I’m not alone y Feel so close para justificar ese salto? Y este dúo tres cuartos de lo mismo: las guitarras, por ejemplo, cobran gran protagonismo (fusilándolas a The xx) y un sinte puede recrear perfectamente el “estribillo” de Closer. Un mal endémico de la electrónica actual.

Te hacen sentir retrasado 

Sabes todo lo que hay detrás de sus canciones y aun así acabas tarareándolas. El súmmun es Closer, posiblemente su peor tema y ¿paradójicamente? el más exitoso, con un estribillo instrumental más simple que el mecanismo de un yoyó y que suena a canción de guardería. Y tirar del cliché “forever young” de manera tan evidente tampoco ayuda.

Y al final te comes la amargura y disfrutas

Porque aunque criticar es deporte nacional, tampoco apetece acabar siendo el Mr. Scrooge turno, y si te pinchan alguna de sus canciones en el garito, es fácil dejarse llevar y acabar “bailando” o berreando.

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