10 cosas que nos sorprendieron (para bien o para mal) en 2016

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2016 se acerca a su fin y hay que empezar a hacer balance, como ya se hizo otros años.

El regreso de Operación Triunfo

Muchos, incluso los que ahora escuchamos lo último de Diiv o Puro Instinct (por decir dos nombres aleatorios), hemos caído en las redes de la nostalgia con el comeback de los triunfitos por el 15º aniversario del fenómeno catódico que lo cambió todo. Porque la nostalgia es traicionera y Karina atinó con “cualquier tiempo pasado nos parece mejor”. La palabra clave es “parece”, porque el programa y todo lo que salió de él supuso un punto de inflexión, para mal, en la industria musical española. Ya mostraba claros signos de decadencia, pero a partir de aquí todo fue cuesta abajo y sin frenos. ¿Simpatía hacia O.T.? Si lo pensamos fríamente, poca o ninguna.

Los 40 juegan a ser (un poco) indies (o algo)

La emisora musical más escuchada de España jugó un papel preponderante en la mentada decadencia de la música comercial española en general y en la radiofórmula en particular. Sin embargo este año, como se analizaba en este artículo, han querido incluir ciertas gotas de, llamémosle, indie en su línea editorial. Y es que, aunque también podemos escuchar latineo a través de sus ondas, no refleja ni la mitad del que triunfa en nuestro país (solo hay que echarle un ojo a la lista de singles). ¿Es demasiado tarde este giro?  ¿Intentan que su público amplíe sus miras? ¿Es solo porque el “indie” está de moda? Preguntas que posiblemente jamás tengan respuesta más allá de cavilaciones varias. Veremos cómo evoluciona el asunto.

La matanza de Florida

No es que esté intrínsecamente relacionado con la música, pero el atentado, como en la Bataclán, sucedió en un lugar donde evadirse de todo, donde la música es la protagonista absoluta, donde se puede ser uno mismo sin sufrir la desaprobación de ciertos ojos. O parece que no, que en ningún lugar se está a salvo del todo. Y como casi todos los que escribimos o han escrito en la web son homosexuales y todos somos amantes de la música, un acto tan salvaje como este nos afecta sobremanera. Nunca más.

Adiós a los grandes iconos

2016 ha sido devastador. Mitos de la música que pasaron a ¿mejor? vida como David Bowie, Leonard Cohen, Prince o en menor medida (en lo que se refiere a popularidad) Alan Vega, Juan Gabriel o Manolo Tena nos han dejado huérfanos. Especialmente doloroso, al menos por estos lares, fue el caso de Bowie, porque representaba como pocos la pureza como músico y la gran capacidad para influenciar a generaciones y generaciones de artistas de todos los ámbitos.

La mayores decepciones: M83 y Lady Gaga, en horas bajas

Uno de los artistas alternativos que consiguió traspasar esa etiqueta y convertir una de sus canciones en un hit mundial, amén de generar una ola de pleitesía total entre el público indie, ha pinchado a lo grande durante este 2016: un disco por debajo de las expectativas, poca profesionalidad respecto a sus directos, ausencia de imaginario visual (algo tan él). Si hablamos de la diva lo que comprobamos es que los 30 la han convertido en una figura pop mucho menos interesante, pero sobre todo divertida, plasmado en un Joanne que se toma demasiado en serio sin ser precisamente su mejor disco (posiblemente, el peor). Esperábamos una resurrección a lo grande, y al final, pues eso, bluff

Movimientos sociales que en la música que se quedan en poco (o nada)

Mola que haya músicos con conciencia social, pero lo que no mola es que enarbolen una bandera que no congenia con lo que por otro lado venden. Ahí está Beyoncé y su supuesto feminismo, donde todo gira alrededor de la figura de su hombre, como en Lemonade. Porque ella como sujeto independiente casi ni existe. Eso sin contar las graves acusaciones sobre fabricar su línea de ropa, Ivy Park, con mano de obra esclava, mujeres para más inri, en Sri Lanka. Esta viñeta lo resume perfectamente. Al menos en lo que se refiere al tema racial ha levantado ciertas ampollas entre la policia americana por sus excesos con la comunidad negra. No todo cae en saco roto, menos mal.

La guerra festivalera no cesará en 2017

Todavía quedan dos estaciones para que comience la etapa estival de festivales y ya se contemplan estrategias que se salen de lo común. Por ejemplo, la semana pasada Low festival anunció a un gran nombre como Franz Ferdinand, y hace unos días a otros grandes como Pixies, algo que nunca había hecho antes con tanta antelación. ¿Pretende adelantarse a sus competidores? De repente Primavera Sound publicó ayer su cartel también la pasada semana, cuando en los últimos años lo daban a conocer a finales de enero. ¿Miedo a que le quiten parte del pastel? Mad Cool anuncia su celebración el mismo fin de semana que BBK Live. ¿Para qué enfrentarse a otro gran festival? ¿Cuál saldrá escaldado? Y esto no ha hecho nada más que empezar.

La vena tropical, en su máximo esplendor (y dispuesto a caer)

Sia, Maroon 5, Britney Spears, Lady Gaga, Justin Bieber, Rihanna, Jason Derulo, Nick Jonas, Ariana GrandeThe Chainsmokers… Pocos nombres comerciales han escapado del tropicalismo que el pasado año llegó a su cenit con Leon on. A veces no de manera tan evidente, otras veces rebozándose en él, algunos singles, otros no, pero, como a comienzos de la década, que todos los discos tenían su pizca de dance estilo Guetta, ahora sucede tres cuartos de lo mismo en lo que se refiere a estos sonidos isleños que posiblemente en 2017 se relajen o incluso mueran, porque ya se nota más que agotado el recurso. Pero, la verdad, muchos creímos que la muerte la viviríamos ya durante este 2016. Aguanta el jodío.

Los músicos “on fire” por la política

Mientras que en España los músicos suelen evitar pronunciarse acerca de temas políticos (y si lo hacen revelando sus ideas de derechas les apalean, ¿verdad Lourdes?), en otros países no se cortan, sobre todo si hay elecciones de por medio con un (supuesto) maniaco, mostrando un apoyo inusitado a una candidata de todo menos santa, o si el futuro del país en Europa pende de un hilo. Se agradece que se involucren, aunque por ello puedan perder apoyos (o los ganen). Y en algún caso, como cierta novia de América, no se moja, demostrando que es más lista que los ratones coloraos.

Nadie nuevo y rompedor

Ni en el indie, y menos en el comercial, ha aparecido un nuevo gran nombre que haya roto moldes. Porque si echas un vistazo a las primeras listas del año, debutantes en lo que se refiere a álbum no hay demasiados, y que aparezcan en varias menos todavía. Ha habido grandes discos de gente consagrada o discos que han consagrado a gente que ya había sobresalido lo suyo. ¿Savia fresca? Quizás otro año. Los medios somos responsables en parte (y más gigantes como Pitchfork), por aupar siempre a los mismos. Pero también es complicado ponerse de acuerdo. Sea como sea, necesitamos sangre nueva.

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