Roosevelt en Moby Dick, Madrid

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Ya que no pude disfrutar de Roosevelt en Primavera Sound 2016, no podía faltar a su cita en la capital para presentar uno de los discos pop más divertidos del año. Sorpresa al encontrarme con la Moby Dick tan renovada, aunque la nueva barra del medio resta demasiado espacio a la zona más cercana al escenario. Y se nota todavía más cuando la sala está a reventar, lo que por cierto no esperaba, ya que desconocía que el alemán tuviese tanto tirón en nuestro país.

Apareció casi puntual junto a un bajista y un batería, todos de blanco, y tras una intro también contenida en el debut, abrieron fuego con Wait up, muy Tame Impala, y Elliot, muy Cut Copy, con una ejecución correcta, pero algo plana (la en demasiadas ocasiones estática iluminación tampoco ayudaba). Por suerte los hits Belong y Colours, tocados del tirón, brillaron a mayor altura, aportando además nuevos matices respecto al estudio, como el alargado tramo final de la segunda, donde la electrónica más bailable dominaba. Un plus que aportaba mayor variedad para un setlist con más momentazos, pero al que todavía le falta músculo. Al fin y al cabo solo cuenta con un EP y álbum en el mercado, de los que tocaron casi todo, aunque quizás haber interpretado la preciosa balada Close o el instrumental Daytona. Quizás el objetivo es hacer de su show una fiesta continua, pero cierta linealidad pasa factura.

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Por otra parte se agradece que, a pesar de tratarse de un proyecto donde los elementos electrónicos juegan un papel fundamental, no se ha limitando a plasmarlos a modo de pregrabado, tendencia cada vez más extendida. También es verdad que el no goza del carisma suficiente para hacerlo, porque para bien (sin hablar demasiado, era un amor) o para mal, es un poco vecino de al lado. Y volviendo al tema de la instrumentación en directo, si me pongo tiquismiquis, se echaba de menos un teclado en preciosos riffs como el de Fever.

Una velada satisfactoria, pero, sí, algo intrascendente; sin embargo, en un tiempo, cuando esté más rodado y cuente con un catálogo más amplio, difícilmente le podrán catalogar como tal. Ah, y el sonido perfecto, aunque su voz estaba quizá demasiado alta (es mejor músico que cantante).

fotos: Diego Sánchez

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