Crystal Castles en el Teatro Barceló, Madrid

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Ya desde los exteriores del Teatro Barceló se percibía un ambiente más a club en comparación con cualquier otro concierto que despejara el camino al viernes noche madrileño y así, a través de la luz hambrienta de las pupilas dilatadas de la gente llegué al juego de luces epiléptico que nos lanzaba Crystal Castles enlazando Concrete, uno de los nuevos temas de su último álbum Amnesty (I), con Baptism y Suffocation.

El teatro, más lleno que nunca –y que parece que se va adaptando muy bien a los extraños sonidos para los que no fue diseñado- se convirtió desde el segundo uno en una improvisada rave, sin el misticismo punk y carisma de Alice Grass pero con otra animal aborigen de escenarios como es Edith Frances a los mandos del énfasis de un público bailongo, expresivo y entregado. Ethan Khad por su puesto a lo suyo, creando puentes que nos adentran y enseñan su castillo.

Siguieron mezclando cortes del nuevo trabajo escalados con el (III) sin dejar decaer en exceso el descomunal inicio explosivo que era imposible mantener, destacando entre ellas una bastante cantada Char y la unidimensional Intimite.

Crimewave llegó en ese oportuno momento donde crees que el volcán se está extinguiendo y notas que erupciona con más fuerza y aviva en un instante todo lo que tienes alrededor con sonrisas, sudor, recuerdos, introspección y gritos.

Cuando se hizo el silencio quedamos todos satisfechos para pasar con buen ánimo y más alcohol la parte menos potente del concierto, incluyendo un fallo de sincronía en Untrust Us –otra de las más esperadas que dejaron por imposible al minuto- y que resolvieron con estilo y sin problemas dando paso a una impecable Celestica para cerrar su setlist.

Generosos como de costumbre en los bises, Femen, Wrath of God (bien acogida) y la que se ha convertido con el paso del tiempo en una especie de himno y más cantada de largo Not in Love, nos devolvieron a las luces calmadas del viernes cerrando un episodio atmosférico más para los que tuvimos la suerte de asistir y disfrutarlo. Madrid no ofrece tantas alternativas como para preferir otra opción si está Crystal Castles en la ciudad.

Que sí, que sin Alice no es lo mismo, pero aún así siguen siendo una fiesta deliciosa que te deja los sentidos ajustados para el resto de la noche.

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