Especial reseñas: EPs que se iban a quedar en el tintero (II)

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First Hate – The Mind of a Gemini

El dúo danés es la combinación perfecta de Hurts cuando molaban y sus compatriotas Lust for Youth (de los que fueron teloneros en su gira). Una propuesta siempre ganadora de beats sintéticos y estética neoromántica con un fondo de darkwave más que llamativo. Su segundo corto (algo más extenso que el primero) cuenta con joyas como White heron, que la han llevado al discreto estrellato del indie; si bien con solo un par de referencias en el mercado todavía les falta el empujón final para triunfar definitivamente. Con una actitud macarra, pero sensible a su vez, este par de chicos puede sentirse orgullosos de haber parido una de las más interesantes propuestas synth de este año y rezamos para que en el futuro exploten más y mejor su propuesta musical. Mientras esperamos, bailemos en la oscuridad que invoca Trojan horse.

Puntuación: 7,8

JAHKOY – Foreign Water

Tras un tiempo donde la figura masculina en el pop no vivía sus mejores momentos, esta se ha renovado a través del r’n’b contemporáneo gracias a gente como The Weeknd, Miguel o Frank Ocean, a los que se ha unido recientemente este canadiense que aunque no deslumbra como aquellos cuando triunfaron (la “novedad” se ha esfumado), sí que merece estar entre lo mejor del año en el género. Un hit como California heaven dice mucho de su capacidad de unir carácter comercial y elegancia sonora, pero también deja patente que puede desarrollar producciones más etéreas como 1000 times que jamás entrarían en las listas pero sí en nuestras playlists. Quizás su faceta más rapera, que la saca a relucir por momentos, como en F N sexy, que también hace de chuloputas, un papel demasiado explotado y que otros hacen mejor, deslucen ligeramente el conjunto (se le da mejor el tropicalismo también vocal en Don’t stop the vibe); pero a carisma y sensualidad le ganan pocos.

Puntuación: 7,2

Yula Kasp – Ocean Blues

Esta chica polaca afincada en París es responsable de los muchos videos de Rebolledo o de Matias Aguayo. Por suerte la música también se le da de miedo, y ya metida en faena, por fin publica su debut en forma de EP formado por cinco temas que gozan de una personalidad marcada. Las referencias están claras: actitud en blanco y negro, minimalismo con un toque oscuro, pero traído a la realidad de hoy con un bombo entre la música disco y el synthpop. Ritmos cadentes pero ciertamente bailables, una voz ambigua y de corte misterioso y unos bajos, gordos, gordos. Una de las propuestas sintéticas con más entidad y carácter que entusiasmará a los fans de los extremos, la oscuridad y en baile elegante pero trascendente.

Puntuación: 7,5

Cavern of Anti-Matter – I’m The Unknown

¡¿Qué vamos a decir de un proyecto en el que dos de sus componentes son de Stereolab?! Sin duda en una primera escucha se puede percibir aquellos ecos magnéticos, soñadores y con cierto aire retro. El trío, sin embargo, se creó probablemente para mostrar las posibles caras B más librepensadoras y experimentales del estos últimos. Nada de voces, solo maniobras en los sintetizadores, ecos de krautrock y protoelectrónica, algo que Broadcast deberían estar haciendo ahora mismo si el mundo fuese un lugar mejor. Consiguen reflejar la idea de creadores serios y experimentales a la vez que dibujan un fondo pop y accesible en sus temas, que nos hacen viajar por un mundo analógico de ensueño y nos adentra en una tormenta de sintes, como en Forest of drums. Aire fresco para el sonido añejo de los primeros creadores de la electrónica. Para su fondo más pop, sin embargo, han optado por un larga duración, también de este año, void beats, invocation trex, que sí que recuerda a Stereolab.

Puntuación: 8

Carly Rae Jepsen – Emotion Side B

Estamos ante un EP más que extenso (ocho temas) compuesto por los descartes de su celebrado EMOTION. Por suerte hay grandes canciones que mantienen la coherencia con su hermano mayor, con ochentadas tan saludables como The one, y algunas que añadne ciertas dosis de novedad a su discografía, como el halo synth a lo Drive de la excelente Higher y Cry. No falta su inigualable toque pizpireto en First time o Body language, que anima a cualquier alma en pena, aunque Store se pasa de la raya en este sentido, rozando la tontada. Roses es la balada del disco, que no es All that, pero es un cierre más que digno para un EP por el que muchas popstars matarían. Incluso estando formado por caras-b, algunos lo han aupado como el mejor pop del año. Eso dice mucho del talento de Carly (y quizás de la decadencia del panorama pop petardo).

Puntuación: 7,8

Gonzo Jones – Misty Dreams

Otra de esas obras que no sabes si etiquetarlo como EP o disco (31 minutos, 7 pistas), y, la verdad, es lo de menos. Misty dreams, la canción, supuso una excelente carta de presentación que iba entre el dream pop y sobre todo el lo-fi estilo Ariel Pink, sin la excentricidad de este, eso sí. En su primer lanzamiento descubrimos nuevas facetsa como el hip hop experimental de Keep it clean, el art pop de la escuela de Destroyer en Cigarettes & Silhouettes o deliciosas piezas de avant pop como Technicolor, con la que el verano nos visita hasta en el día más gris. También huele a verano la luminosidad y los ramalazos tropicales de la casi instrumental (salvo un difuso spoken) de Passages, que se oscurece con la sinuosa llegada de la noche en la sugerente Westwards. Este es un muy buen ejemplo para utilizar la palabra “preciosidad” y que no dé vergüenza ni peque de ñoñería.

Puntuación: 8

Naps – The Most Beautiful Place on Earth

El periplo de estos cuatro chicos no ha durado ni tres años, ya que este año ponían punto y aparte a este proyecto al que no le ha dado tiempo ni ha ganarse un álbum. Al menos podemos disfrutar de un EP que demuestra que podían haber dado más de sí. El primer adelanto, Social skills, añadía a su indie pop cierta pátina indietrónica que embelesaba con un riff de flauta de los que no se olvidan, mientras cantaban que no son muy apañados en eso de las relaciones sociales. Bad vibrations tampoco es el súmmun del buen rollo, aunque por su rock de raíces californianas pueda decir lo contrario. El tema titular, que completan con Is the Moon, más shoegaze y con la voz de Katryn (normalmente cantaba Ryan), tampoco dice demasiado de su optimismo (Aquarius, que sirve de cierre, cuenta con una voz tan distorsionada que es complicado entender lo que cantan). Parece un disco perpetrado por la mismísima Daria; y justo por eso gustará a más de uno y de dos.

Puntuación: 7,8

VHS Collection – Stereo Hype

En una época donde bandas de indie pop poco trascendentales pero supuestamente divertidas ya no divierten (véase por ejemplo Two Door Cinema Club), propuestas como estas resultan hasta refrescantes. Y además saben implantar estribillos con pegada, especialmente en Waiting on the summer y The Longest drive, que tienen un poco de himno (pero no tanto como la enorme Far hills cider de su anterior corto); y que por cierto esta última cuenta con una remezcla en el propio EP que potencia sutilmente sus virtudes. También saben ponerse serios y salir airosos en The Black, toquetear el funky en Ghost o plasmar un pop más efervescente y electro en Floating. Un EP que no cambiará ni tu vida ni las reglas del juego, pero que pone de relieve que si se les diera más comba podrían hacer que las masas botasen hasta la extenuación en cualquier gran festival.

Puntuación: 7,5

Darkstar – Made to Measure

Tras un tercer disco que pasó algo desapercibido, los ingleses se redimen en parte con un EP con invitados que potencian los temas pero no restan protagonismo a los que realmente deben brillar. Descubrimos Reformer con Empress Of como un complemento más de un sonido intrincado y oscuro, que refleja un estado de ánimo post-Brexit que se extiende al resto de pistas. Black ghost es un grime estridente y a su vez minimalista de corte africanista, mientras que Deltaskelta se posiciona entre la belleza electrónica y la distopía futurista, quizás retratando el mundo que viene, donde no todo va a ser apocalíptico, pero tampoco un camino de rosas. Para terminar está Through the motions, que ya estaba en su anterior largo, pero que ahora han robotizado aunque manteniendo aún cierta humanidad. Han añadido brío a su carrera, y se agradece.

Puntuación: 7,5

ABRA – PRINCESS

Cry baby ha sido uno de los temas de r’n’b más exuberantes y sensuales del año, tomando lo mejor del género de finales de los ochenta y principios de los noventa y recordando al mítico Buffalo stance de Neneh Cherry. El resto de temas, sin eclipsar a este, están a la altura y siguen su estética sonora. Ahí está Vegas, con un puntito synth analógico y un aura donde se sugiere más de lo que se muestra; luego está el sopapo feminista que es Big boi, donde le deja las cosas claras al machirulo pesado de turno. Pull up tiene un rollito amateur y un carácter más inocentón que embelesa; y si con Thinkin of you no caes en sus redes, es que tienes la libido por los suelos. Puede recordar por momentos a una FKA Twigs o Tinashe, pero más ruda, directa, agresiva. Y, sí, más divertida.

Puntuación: 8

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