10 cosas que debemos a George Michael

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2016 no quiere dejar títere con cabeza, ni iconos vivos en el mundo de la música, y hace un par de días también nos arrebató a George Michael. Aunque no se encontraba en el  mejor de sus momentos, su leyenda como estrella del pop seguía muy presente a día de hoy (y no solo por Last Christmas). Y nosotros y el pop le debe pleitesía total.

Icono pop y gay único

Aunque le costó lo suyo salir del armario, su condición de homosexual era un secreto a voces y cuando todavía iba de supuestamente hetero tampoco mostraba una actitud machirula como otros (ejem, Ricky Martin). La ambigüedad planeaba constantemente en su persona artística y obra, por lo que confesar de manera oficial al mundo que era gay simplemente supuso un mero trámite. ¿Debió hacerlo antes de que le arrestaran por hacer cruising y no justo después, cuando ya era más que evidente? Sí, pero como Bowie, que en este caso no era gay, ayudaron al colectivo por igual con o sin salida del armario.

Vídeos revolucionarios

Lo que realmente llamaba la atención de sus vídeos era su subtexto. Se descojonaba de la política internacional en Shoot the dog, enarbolaba la bandera de la libertad sexual en Outside (palabras de un amigo mío: “yo no había visto nunca a dos tíos besándose hasta ese vídeo”) o mostraba a las modelos como algo más que un cacho de carne en Freedom! ’90. A nivel estético o en su ejecución también sorprendían Flawless, Freeek!, As, Faith (sencillo al máximo, pero donde demostró por fin su gran presencia escénica) o incluso el horterismo de Club Tropicana. Pero también prevaleció la figura del artista enigmático en Listen Without Prejudice, donde se negó a salir en sus propios vídeos (de primeras incluso rehusó a cualquier tipo de promoción por trifulcas con Sony).

Artista pop, sí, pero comprometido con su arte

Porque estamos acostumbrados a estrellas del pop que se dejen guiar como peleles sin alma, y tras arrasar con Faith podría haber seguido una senda similar, pero en cambio prefirió publicar un disco donde la libertad creativa primase. A Sony no le gustó un pelo, a lo que se unió el parón creativo del artista debido a  la muerte de su novio, y todo terminó en juicio porque él se sentía esclavo de la compañía. Y aunque perdió el litigio, puso sobre la mesa las prácticas abusivas de los grandes sellos.

Sexualizando el pop

Durante su etapa en solitario el inglés se especializó en componer e interpretar canciones para follar, así se simple (bueno, a veces para “hacer el amor”). I want your sex fue el epítome de esta actitud: incluir la palabra “sex” en un single radiable no era poco de pavo (tanto que en algunos países lo cambiaron por “love”), pero además goza de un ritmo que es puro guarreo.

Un artista se puede hacer de rogar

Salvo excepciones, parece que si no sacas disco cada cinco minutos o en su defecto colaboras hasta con el frutero estás destinado a caer en el más absolutos de los olvidos. Una de esas excepciones es él. En casi 30 años solo publicó 4 discos de estudio (y uno de versiones) y aun así es recordado incluso aunque en los últimos tiempos no publicase demasiado. Sí, quizás en Estados Unidos ya no gozaba del éxito de antaño, pero en Europa seguía siendo (y es) un icono y buena parte de sus singles con Wham! y en solitario han trascendido y a día de hoy se consideran clásicos pop. Pocos pueden decir lo mismo.

Aportar dignidad a la imagen del pop

Porque gracias a él o Prince, que eran geniales intérpretes pero también grandes compositores y productores, el pop demostraba que podía contar con figuras independientes que no solo supiesen entonar un par de notas y echarse unos bailes. Se trata de un prejuicio que incluso a día de hoy sigue vigente, pero que por suerte él ayudó a rebajar.

Reírse de sí mismo

Las estrellas del pop se suelen tomar muy en serio a sí mismas, sin embargo después de la pillada en los baños a él ya le daba igual todo. El vídeo de Outside, donde montaba una discoteca en unos baños públicos, un Carpool Karaoke que ha vuelto a la actualidad, donde le tildan de parodia de sí mismo, o en la propia parodia animada de Shoot the dog, en el cual aparecen tres Michaels de lo más ridículos, cada uno correspondiente a una época de su carrera.

No renegar de nada

Aunque se pueda reír de épocas pasadas, Michael no renegaba de ninguna de ellas y en sus directos y recopilatorios incluía hasta éxitos de Wham!. Con 50 años quizás era más fácil verle entonar sobre un escenario Father figure que Wake me up before you go-go, pero a diferencia de otras figuras que no quieren ni oír hablar de sus años mozos por puro orgullo (haber estado en alguna banda) o por pintas (horterismos varios), él ni los consideraba guilty pleasure. Y sus seguidores tampoco. Porque lo de “escuchar sin prejuicio” lo hemos llevado a rajatabla.

Pop “libre”

Nunca fue de los se dejó guiar por los condicionantes sociales en lo que se refiere a relaciones (incluso no te entregaba este año su corazón porque el pasado lo tiraste a la basura, y sé de más de uno o de una que hubiese vuelto arrastrándose pidiendo otra oportunidad), pero fue en solitario, y sobre todo a partir de su segundo disco, cuando se despendoló del todo y se llevó por delante a todas esas normas que nos amargan el día a día y que el pop explota día sí, día también. Con Freedom! ’90 como himno de esta independencia y libertad total a la hora de entablar una relación romántica, Michael cantaba en el puente “yo no te pertenezco a ti, tú no me perteneces a mí”.

Navidades Pop

Los villancicos suelen aburrir, pero gracias a él (y a Mariah Carey) quedó demostrado que entre el porromponero y los peces en el río se puede colar el mejor pop.

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