Especial reseñas: discos que se iban a quedar en el tintero (II)

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Las Bistecs – Oferta

Cuando Chico y Chica no están en su mejor momento, las catalanas nos han salvado del tedio con un disco donde humor, inteligencia y absurdo son su bandera. Y mantienen el tipo durante casi todo el minutado, lo que es todo un logro. Muchos se hubiesen quedado en HDA, pero cuando compruebas que Señoras bien, Caminante y Universio funcionaban también fenomenal, las esperanzas puestas en un álbum consistente se disparaban. Y efectivamente, Problemas, Dj Bicha y Galicia son sublimes, las dos primeras riéndose del moderneo y el recorrido surrealista por la España tradicional en la última (¡tomando la melodía de Diva de Dana Internacional!). Luego hay chorradas como Sexy o no que quizás se apoyan demasiado en temáticas contemporáneas bastante trilladas ya, pero que siempre gozan de algún gancho por el que merece darle a play una vez más. Y así su nivel de adicción queda fuera de toda duda.

Puntuación: 7,5

Kero Kero Bonito – Bonito Generation

Sin la estridencia de PC Music y derivados, el trío ha sabido tomar la esencia del j-pop y digerirla lo suficiente para que el público occidental no salga espantado después de la segunda canción. Una decisión cobarde en teoría, pero que en la práctica se destapa fresca, encantadora (Sarah Bonito es AMOR) e infecciosa. Su efervescente y juguetón pop casi no pierde fuelle durante casi ningún corte, con una media de tres minutos cada uno y tan coloridos como su portada. Y aunque ya conocíamos la mitad del canciones, increíblemente en conjunto ganan todavía más enteros (porque el pop más puro no solo sobrevive a través de singles), y las nuevas canciones le andan a la zaga. Una obra variada pero coherente con su filosofía, que va a dar tantas alegrías a los amantes del j-pop como a los del pop a secas. ¿Graduados suma cum laude? Tampoco, pero sí notable alto.

Puntuación: 7,8

Evy Jane – Breaking

Resulta increíble la influencia de Sade en las nuevas chicas del contemporary r’n’b, que toman su modelo y lo catapultan entre sonidos del siglo XXI sin perder su satinada interpretación y la sofisticación y elegancia del tono, que Jane mantiene a rajatabla. No se puede decir que de primeras su debut destaque por su eclecticismo, pero esta visita a su oscura habitación también goza de matices que merecen una escucha más atenta. Breaking se acerca al carácter ensoñador y etéreo de Julianna Barwick, mientras que un up tempo como The half you hide podría ser el futuro de James Blake (aunque Lights formaría parte de una reformulación de su segundo disco); la segunda parte de Any time es todo un desfase sonoro que podría simbolizar el final de un buen polvo, y en la más humanizada Dolphin freestyle reverencia a Mariah Carey (¿por eso lo de “delfín”?). Después hay buenos números de r’n’b de corte moderno que no romperán moldes (la competencia es muy dura), pero que le ha propiciado un pequeño hueco en el género.

Puntuación: 7,5

Sin Fang – Spaceland

Candyland junto a Jonsi es una de las canciones más injustamente tratadas de 2016. Un número de pop sintético tan bonito como emocionante, y bien pegadizo. El resto de temas siguen la misma receta pero, todo hay que decirlo, están por debajo; lo que tampoco quiere decir que el disco sea un desastre (solo que la primera canción es muy bigger than life). El líder de Seabear se deja ayudar por otros compatriotas islandeses en un periplo vital que gira a través del pánico (“It’s hard to breathe when there’s no air”, canta, como bien plasma su portada), pero que tiene final feliz en Down, cierre del álbum. El contenido es claramente importante, pero a veces sus excelentes labores de producción ensombrecen ligeramente este y otros elementos, y la carrera de Sindri Már Sigfússon destaca por brillar en todos ellos. Por suerte las canciones siguen ahí y no escasean en sensaciones y sentimiento; pero sobre todo honestidad.

Puntuación: 7,2

Mark Pritchard – Under the Sun

El debut en largo y en solitario del inglés juega con el ambient, como queda bien patente en el tema de apertura, ?, que recuerda a Boards of Canada, y en una buena parte de los cortes donde se refleja una singular belleza paisajística. Pero también tienen cabida las voces humanas, como la de Bibio (un Give it your choir muy Animal Collective), la mítica Linda Perhacs (el precioso folk etéreo de You wash my soul), Bean (spoken ambiental en The blinds cage) y Thom Yorke con un Beautiful people que no desentonaría en su discografía tanto en Radiohead como en solitario, y que suena casi a cuento. A modo de sample también destaca la nana interpretada por Julie Andrews en el tema titular, que casa a la perfección para el aire entre fantasía y realidad que, como en a portada, campa a sus anchas durante sus 67 minutos. Toda una experiencia sónica.

Puntuación: 8

Bayonne – Primitives

Está claro que Animal Collective es una de las bandas capitales en el indie contemporáneo, y el proyecto de Roger Sellers no tiene ningún reparo a la hora de inspirarse en su obra. Por suerte no todo se queda en la simple copia (a pesar de que sobre todo Appeals, por una otra parte una gran canción, podría ser hija del trío), pero sí mantiene esa sensación orgánica a pesar de que lo que escuchemos en su mayoría se base en elementos electrónicos. Si hubiera que definir su música de manera plástica sería como corrientes sonoras de colores que fluyen por miles y miles de meandros, bifurcándose hacia diferentes y excitantes destinos alrededor del mundo (encontramos sonidos africanistas, tropicales, orientales). Y puede que como los meandros reales se sequen y no volvamos a acordarnos de ellos nunca más, pero mientras que flotamos sobre los mismos en nuestro barquito de papel, disfrutaremos como enanos.

Puntuación: 7,2

Minor Victories – Minor Victories

Un disco que surge del intercambio de mails entre sus miembros no augura nada bueno; este, gracias a Dios, no es el caso. El debut del supergrupo, con miembros de Slowdive, Mogwai, Editors y Hand Held Cine Club, puede contener retazos de cada uno, pero la obra resulta lo suficientemente original para que, aunque te guste alguna de las bandas, la odies. O te guste todavía más que los álbumes de ellas. Shoegaze en Folk arp, kraut en A hundred ropes, post-rock en Out of sea (aunque más que a Mogwai, se acerque al M83 de hace años), un folk estilo Low en For you always junto a Mark Kozelek (quizás el tema más flojo e incoherente con el resto), o pop orquestal en Higher hopes; todo funciona (casi) como un reloj y cada uno tiene la posibilidad de aportar su granito. Y por supuesto luego da gusto escuchar a Rachel Goswell mientras Slowdive todavía no vuelven (¡cuándo, Señor, cuándo!). Porque voces como la suya hay pocas.

Puntuación: 7,8

Agnes Obel – Citizen of Glass

La danesa, manteniendo su halo instrumental, apunta de manera más directa hacia el pop en este tercer disco que habla del nivel de privacidad en la sociedad actual. Por ello se acerca a los Goldfrapp más Felt Mountain, aunque más que barroco, este largo suena gótico, quizás por lo preocupante del tema tratado. Aun así, a pesar de cierto carácter rompedor en la enorme Familiar, primer single, el resto de temas siguen mostrándose bastante tradicionales en contraste con la manera de abordar un problema tan moderno (incluso en su faceta “electrónica”, ya que emplea un sintetizador monofónico de los años 20 llamado Trautonium), aunque sí case más al hablar de la muerte de su padre. Es un trabajo ciertamente bello, pero que va más allá de un arreglos preciosos, atmósferas íntimas y una voz única: Obel también acierta en el contenido. Forma y fondo se dan la mano en una experiencia, como poco, sobrecogedora.

Puntuación: 8

Nite Jewel – Liquid Cool

Este año ha sido un no parar para la californiana, involucrándose en proyectos como AMTHST y Nite-Funk, pero también con tiempo para su carrera en solitario. De nuevo toma por bandera el mejor y más elegante synth pop, que abre con Nothing but scenery, donde no es descabellado imaginársela en su Los Angeles natal conduciendo por las cuestas de Mulholland Dr. Y es que la noche ocupa buena parte del minutado, pero de diferente manera, como en el flirteo de You now, lo etereo en All my life, la nostalgia y el aura disco en Kiss the screen, o más la imagen de “sofisticated lady” que desprende sobre todo en Boo Hoo. Amantes de Italians Do It Better, o más bien, amantes del uso del sintetizador como elemento para otorgar a la obra un valor más allá de lo puramente estético, estáis de enhorabuena. No solo os apoyéis en Johnny Jewel, hay otra Jewel que también merece, y mucho, la pena.

Puntuación: 7,5

Mykki Blanco – Mykki

Parece que la G, L y B de LGTB se están durmiendo en los laureles a la hora de reivindicar sus derechos a través de la música y es la T la que está cogiendo el toro por los cuernos. Por desgracia todavía no son escuchados ni una décima parte de lo que se debería (no todos son Antony). Pero Blanco no se va a rendir, y un mundo tan hetero, masculino y tan poco amigable con esas siglas como es el hip-hop, él, además de no cortarse un pelo a hora de hablar sobre su experiencia queer, también ha demostrado que su talento va más allá de su lucha, y que como músico y rapero no tiene parangón. Otra cosa es que, siendo uno de los mejores discos de hip-hop del año, haya sido ninguneado por medios que elevan a las alturas a otras figuras del género; hombres, claro. Ya se sabe cómo funciona el mundo, pero por suerte hay gente como él que quiere cambiarlo a hostias, aunque sean musicales.

Puntuación: 8,2

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