The xx – I See You

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Meses antes de la publicación de Coexist Jamie anunció que el disco gozaría de una patína más club y electrónica, pero finalmente, salvo alguna pincelada, se trataba de un trabajo ciertamente continuista. Puede ser que Romy y Oliver le frenaron los pies quizás porque, según declararon, no eran partidarios de incluir sonidos que en directo no pudiesen plasmar de manera orgánica. Sin embargo el resultado de In Colour les habrá abierto los ojos y han dejado de Jamie meta más mano. Esto ha propiciado una evolución sonora para The xx que ha llegado en el mejor momento, cuando otro álbum continuista hubiese supuesto, posiblemente, un lastre para su carrera. Y aunque la presencia de Jamie resulta mucho más evidente, no eclipsa al resto y ahora sí que da la sensación de que todos y cada uno de los tres se pueden repartir los aplausos por igual.

Los samples, un elemento casi inédito para la banda, han aumentado considerablemente gracias al nuevo papel de Jamie, pero, curiosamente, las trompetas del tema de apertura, Dangerous, son originales y, aunque de primeras chocan con su estilo, suponen todo un acierto a modo de llamada a la acción para darlo todo en un exuberante número house. Sí, por fin puedes bailar con The xx, algo de lo que ya dio una pista el fantástico primer single, On hold, que parece que hasta da juego en la radiofórmula (29 esta semana en la lista de Los 40). Pero en general lo que tenemos son baladas o medios tiempos marca de la casa, pero mucho más ricos en su sonido, eso sí, por lo que los que quieran darlo todo en la pista, que se esperen a las remezclas (A violent noise quiere estallar con esos arreglos cuasi-bakalas, pero al final nada). Aun así este brillo bailable y un tono generalmente más optimista y menos oscuro les sienta muy bien, incluso a pesar de que en teoría no nos cuadrase.

Incluso cuando hay drama, como en Performance, Romy aporta mayor calidez a una fórmula que en la que en sus inicios cierta frialdad era la tendencia, lo que unido a las sutiles cuerdas, añaden matices al tema que más puede parecerse a sus predecesores. Calidez que también se aprecia en la ligeramente M80 Replica, en los “oh-oooh” de la radiable I dare you o en Say something loving, que podría protagonizar la típica escena del baile de fin de curso. Sin embargo mantienen ciertos atisbos de agradecida frialdad, como en el final instrumental de Test me, un cierre magnífico en el cual sonido se va disipando entre la oscuridad, a diferencia de ese comienzo de álbum tan vigoroso.

A pesar de que la electrónica no fuese un elemento preponderante en su música, hay que reconocer que casa muy bien con su fórmula (subconscientemente se asociaba su estilo al género, ¿verdad?). Pero a pesar de la proliferación de sonidos y arreglos sintéticos y que, consecuentemente, los silencios no jueguen el mismo papel de antaño, la esencia del trío se mantiene intacta. Son ellos, indiscutiblemente, y este giro no sorprende, en el mejor de los sentidos. No escucharás a nadie quejarse de esta nueva etapa (bueno, o casi, haters siempre hay); ¡y es que hasta un ejercicio medio tropical como Lips, moda de la que estamos muchos hasta el gorro, es puro genio! Eso es porque se percibe inteligencia y coherencia en este tercer disco, y posiblemente también más corazón que en cualquiera de sus predecesores. Por eso, si no lo estaban ya, The xx se sitúan en una posición privilegiada no solo dentro del panorama indie, sino del pop actual en general: por encima del bien y del mal.

The xx forman parte del cartel de Primavera Sound 2017.

Puntuación: 8,5

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