10 conclusiones sobre los Grammy 2017

Ya sabemos que los Grammy no importan una mierda (Drake, Justin Bieber o Frank Ocean no han descubierto América con sus declaraciones en contra de ellos). Pero siempre es divertido contemplar a tropecientos de famosos, reírse de lo rancios que son los premios en sí o disfrutar de alguna actuación decente. Vamos, que dan juego aunque sea para pasar el rato y sacar alguna que otra conclusión, como estas diez.

El conservadurismo que los Grammy ni se preocupan en esconder un poquito

A ver, 25 de Adele es un buen disco pop, incluso quizás más entretenido que Lemonade, pero Adele representa con su música el conservadurismo más rancio del que estos premios, salvo excepciones, siempre hacen gala. Y es que lo de la inglesa es de juzgado de guardia: su dependencia hacia su pareja o incluso expareja resulta demencial en pleno 2017. Y ojo, que el disco de Beyoncé profesa un feminismo de chichinabo, y en su mayoría gira alrededor de un hombre. Sin embargo al menos también se incluyen, aunque sea de refilón, otros temas más reivindicativos y en lo que se refiere a su forma, no contenido, resulta hasta arriesgado para un disco de una artista comercial. Pero que no, que mejor no salir de la zona de confort. Ni medio pie fuera, vamos.

Y a pesar de todo, Adele es más maja que las pesetas

Que represente ciertos ideales completamente desfasados para una mujer del siglo XXI no implica que Adele no encandile gracias a su frescura y desparpajo. Y porque tiene unos ovarios de aquí a Lima. Y es que pocos frenarían en seco una actuación por un error que podría haber pasado desapercibido. Pero no, no le podía hacer eso a su amado George Michael, y un homenaje si se hace es para bordarlo. Y así quedó una preciosa Fast Love. Respetuosa es poco.

La desvergüenza hacia Bowie

El inglés solo tenía dos premios Grammy en su haber tras casi cincuenta años de carrera, lo que dice muy poco de estos premios. Esta vez David Bowie se ha llevado más que en toda su vida, cinco, y dos por la canción Blackstar, ambos en categorías de rock. Sí, Blackstar, rock. Pero claro, no van a pecar de insensibles, hombre, que ha muerto y se merece un homenaje a la altura. Tarde y (medio) mal. Vergüenza les debería dar.

A Beyoncé no le frena ni su bombo

En su actuación, aunque obviamente evitaba sus famosos bailes espasmódicos, tampoco se ha comportado como una esponja de mar e incluso su integridad (y la de sus pequeños) podría haber peligrado si había algún problema con esa silla inclinada (si lo hubiese habido el encargado estaría ya criando malvas). Y por supuesto su presencia está por encima de cualquier baile, sin olvidar una cuidadísima puesta en escena con decenas de bailarinas en un show con muy buen gusto, pero sin aburrir.

Daft Punk son dioses

Resulta increíble que el aura de misterio de Daft Punk siga colando tanto: la gente les sigue tratando como deidades de la música, cuando llegan, pulsan un par de botones y a su casa. Quizás también influya esa actitud de extrañeza pero a su vez respeto que muchos yanquis profesan hacia el viejo continente. El caso es que, si no hubiesen estado la actuación de The Weeknd, habría sido igual de buena.

El vanguardismo de la propuesta Katy Perry

Una actuación como la de Chained to the rhythm de Katy Perry resultó ciertamente llamativa gracias a una puesta en escena que se sale de lo común en este tipo de premios, casi cercana a la performace de vanguardia. Quizás podría haber resultado algo más dinámica, pero se agradece este tipo de novedades en galas donde casi nada provoca que levantemos si quiera una ceja.

Bruno Mars intentando ser Prince

Una cosa es homenajear a alguien con tu estilo y otra intentar imitarle. Por momentos la actuación de Bruno Mars que dedicaba al fallecido artista se acerca al estilo de Tu cara me suena, amaneramientos incluidos. Lady Gaga el año pasado tomó la estética de Bowie, pero Mars esta edición ha dado un paso más y el resultado no podía haber sido más desalentador, y solo nos hace afirmar que Prince solo hubo uno.

Lady Gaga: entre la confusión y la salvación

A pesar de una última época de supuesta madurez, Lady Gaga volvió a sacar su vena más petarda y de show-woman en la Super Bowl, que de nuevo ha explotado en el vídeo de John Wayne. Sin embargo en los premios paseó su faceta de rockera hardcore que de vez en cuando ha salido a la luz en la actuación junto a Metallica (sus fans estarán tirándose de los pelos posiblemente), por lo que la pregunta es: ¿cuál es la verdadera Gaga? Esta actitud genera cierta confusión ya que parece que quiere tocar todos los palos. Eso sí, hay que reconocer que salvó la actuación, ya que el micro de James Hetfield sufrió ciertos problemas.

Chance the Rapper, ¿nacido ayer?

En los premios siempre podemos encontrar la categoría de artista novel, y siempre suele provocar risas varias. Este año lo ha ganado Chance the Rapper, que lleva en la escena desde 2010. Vale, sí, este año es el que mejor le ha ido, pero, por Dios, si hasta aparecía en Rebel Heart de Madonna, cuando en los últimos años siempre ha llegado la última a todo. ¿Los jueces de los Grammy están más pasados que ella? Obviamente sí. Al menos no han ganado The Chainsmokers.

Todos/as somos Rihanna

Que levante la mano el que no haya llevado petaca a algún bar, concierto o evento en general. Pues eso. Y más si se trata de un muermo de varias horas como este.

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