Jessy Lanza en Moby Dick, Madrid

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La canadiense Jessy Lanza es sin duda una de las mayores renovadoras del pop electrónico actual, y es por ello por el que su paso por la capital merecía una crónica (y porque además la incluimos entre los mejores discos y canciones de 2016). Un público ciertamente variado (no había tanta cantidad de modernos y gais como cabría esperar) se congregaba en una Moby Dick casi hasta los topes esperando a una Lanza que apareció en punto a la hora programada, esta vez ella sola, no como en última visita a Madrid, cuando se celebró el Absolut Electrik Factory, que se acompañó de Jeremy Greenspan de Junior Boys, gran colaborador en su obra.

Ella deja claro que se vale y se sobra con los teclados y programaciones, que no lastra unas capacidades vocales que se mantienen a muy buen nivel en directo. Sin embargo ella, que de diva tiene poco (y esto es un cumplido en su caso), quizás se excedió en esa imagen de vecina de al lado, ya de primeras con su look muy de estar por casa, y también con una actitud sobre el escenario demasiado comedida, incluso escondida entre el colorido humo. Quizás estaba justificado porque en su primera parte presentó sus temas más relajados, pero se echaba en falta un chute de energía a todos los nivles. Por suerte, cuando enlazó Never enough, It means I love you y VV Violence, se soltó y conectó mucho mejor con un público que lo dio todo con los que son sus tres hits más claros de su gran último disco.

Sin embargo este “despendole” llegó quizás un tanto tarde, porque, sin que el público fuésemos conscientes, al directo le quedaban escasos minutos para finalizar. Si no me equivoco, el concierto duró 52 minutos clavados, cuando con dos discos y algunos temas sueltos superar la hora está más que garantizado. Y es que ni bis hubo (no recuerdo la última vez que en un concierto de sala sin él). Por ello la sensación general fue la de quedarse a medio gas. Tampoco ayudó una puesta en escena demasiado estática en el juego de luces (y no solo lo digo yo, Diego Sánchez, experto en ese tipo de temas, me lo comentó). Por suerte el sonido estuvo a la altura y acompañó en todo momento a un directo que, aunque solo sea por el tramo final, mereció la pena. Y además a Jessy, aparte de por su creatividad pop a base de experimentación, hay que quererla porque es más maja que las pesetas.

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fotos: Diego Sánchez

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