En el punto de mira: Hazel English

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Desde que el año pasado Hazel English llegase a las vidas de muchos con su primer single, titulado Never going home, la chica se ha convertido en una de las promesas más sólidas. La canción rezumaba verano desde el primer acorde en un número de indie pop con halo dream que junto a su melodiosa voz podría descongelar al corazón más frío. En Youtube no cuenta con un número de visualizaciones tan despampanante (aunque muchos matarían por ellas), pero en Spotify se acerca a los cuatro millones de reproducciones (ya se sabe que el indie suele funcionar mejor en el segundo que en el primero).

A partir de este lanzamiento ha publicado durante los meses siguientes unas cuantas canciones más (en realidad hablamos de Hazel hace un tiempo, de pasada, con Control), en general en la misma línea, donde destaca la mayor presencia synth en la mágica I’m fine, y la muy Wild Nothing en sus debut It’s not real, aunque todas son para ponerle un piso (disponibles entre su Soundcloud, Spotify y Youtube).

Ahora acaba de estrenar Love is dead, que de nuevo mantiene el nivel con un tono más positivo en la interpretación y melodía del maravilloso estribillo. Supuestamente esta y el resto de canciones, amén de otras nuevas, estarán incluidas en un doble EP titulado Just Give In / Never Going Home, a la venta el 12 de mayo. Y aunque ya se sabe que este género nunca ha destacado por reventarlo ni entre los amantes del indie (si es que esta etiqueta aún quiere decir algo), los que se pirran por vibraciones veraniegas (traducción chapucera de “summer vibes”, sí) disfrutarán de su arte con fruición.

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