C. Tangana – Ídolo

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C. Tangana, “El chico del año” se reafirma en solitario. Después de varios meses presentando temas y tras anunciarlo con una lona gigante en la Gran Vía de Madrid que a nadie ha dejado indiferente, C. Tangana ha lanzado su primer largo en 5 años (a pesar de que haya medios que insistan en que se trata del debut del artista). Ídolo llega después de que haya pasado menos de un año de Siempre, que lanzaba con su grupo paralelo Agorazein, y se antoja como un movimiento necesario. Y es que está viviendo el momento de mayor auge en su carrera: conseguir doble disco de platino con su hit Mala Mujer.

Es imposible entender Ídolo sin conocer al controvertido personaje que Antón Alvárez ha creado en torno a su persona. Alejado ya de aquella época en la década pasada en que firmaba sus largos como Crema, C. Tangana ha demostrado perseguir un objetivo claro con su carrera musical (y que, además, no ha ocultado en ningún momento): “hacerse famoso y rico”. El primer paso de gigante lo dio en 2015 con la mixtape que incluía varios temas que se ganaron el beneplácito del público y la crítica, con mención especial de C.H.I.T.O, un éxito inmediato que rápidamente se convirtió en su himno y seña de identidad. Desde entonces, la fama del artista no ha hecho más crecer gracias al ruido generado con sus beefs con los Chikos del Maíz, sus proclamas de amor a Carlota Cossials de Hinds, sus conversaciones por Twitter con Pablo Iglesias y, sobre todo, por los hits que nos ha regalado en el camino (especialmente ese excelente dueto Antes de Morirme, acompañado de Rosalía).

En todo este proceso de reinvención y evolución, C. Tangana ha ido generado reacciones radicales que van desde el rechazo de aquellos que opinaban que se había vendido (sobre todo, aquellos fan del purismo lírico que demostraba en su época como Crema) hasta la ovación del underground y mainstream (en términos que maneja el artista). En lugar de achantarse, Antón ha aprovechado estratégicamente el ruido para reforzar su imagen de “bad boy” y conseguir estar en boca de todos. Su gran mérito también ha sido el de ser capaz de satisfacer dos puntos clave para triunfar: por un lado, buscar un sonido nuevo que refrescara una escena musical saturada de grupos que se emulaban los unos a los otros y, por otro, entender qué es lo que pide el público (concretamente, el más joven).

La conjugación de esta visión estratégica del panorama musical en España, la controversia de su personaje y su inquietud artística (a nivel musical y visual) alcanzan la máxima expresión en este Ídolo. El título es ya un resumen bastante preciso de lo que vamos a encontrar en su interior: C. Tangana se centra en retratar la fase que está viviendo en su carrera en la actualidad.

¿Cuál es el resultado? Un largo que gira en torno a una necesidad imperante de recordarnos que es el “Caballo Ganador”. A lo largo de sus doce cortes, C. Tangana reitera esta idea produciendo un discurso monotemático construido en forma de delirio de grandeza exacerbado. También habla de sexo, de excesos, fiestas… pero todo gira en torno a él y a su éxito. A veces consigue entregar el mensaje de manera efectiva e ingeniosa (como el caso de Caballo Ganador o Espabilao), pero en general, el aspecto lírico se queda a medio gas. Es innegable el mérito que tiene haber llegado tan lejos, pero… ¿en serio era necesario dedicarle doce temas a parafrasear hasta la saciedad el mismo mensaje? La verdad, servidor no es de los que piensa que tiempos pasados fueron mejores, pero sin duda se echa de menos la capacidad lírica que ya había demostrado, cuando lanzaba mensajes contundentes y de forma infinitamente más cuidada (algo así como en Alligators).

A pesar de ello, Ídolo es un buen disco, en el que C. Tangana y su equipo de productores han demostrado que están muy a la altura de las circunstancias. La clave de éxito del largo es que se presenta como un viaje a través de múltiples estilos musicales que demuestran la extrema versatilidad del artista. A lo largo de sus doce temas podemos disfrutar del exquisito r’n’b de Intoxicao, el pop adictivo de Pop Ur Pussy o De Pie, composiciones más acercadas al trap agresivo como Caballo Ganador o Espabilao, o ritmos latinos y caribeños como los de la excelente Mala Mujer. Cada composición crea en un universo en sí mismo que invita a fijarse en el amplio abanico de sonidos, en cada detalle de su cuidada producción y así querer volver a repetir el proceso. La finalidad que genera el conjunto es el de un largo destinado a colarse en el mainstream para seguir tambaleando los cimientos que lo llevan rigiendo desde hace mucho tiempo.

A día de hoy es difícil determinar cuál es el techo del artista. Él parece tener muy claro cuál es su próximo paso: hacerse con un hueco en la escena internacional. ¿Lo conseguirá? ¿Será la primera frustración que se lleve el artista? Sea como sea y pese a quien le pese, C. Tangana ha venido para quedarse y dejar huella en la música española.

Puntuación: 7,5

Sergio Gesteira

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