Especial reseñas: 5 discos que no debes obviar (octubre 2017)

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John Maus – Screen Memories

Los seis años después de We must become… demuestran que, a diferencia de su colega Ariel Pink, Maus se ha domesticado ligeramente, o eso parece. Además de llevar banda en su gira y no simplemente berrear tras un playback en sus directos, en el estudio la anarquía no campa tan a sus anchas como antaño. Sin embargo esta nueva faceta también puede plantearse de manera positiva a la hora de presentar canciones más focalizadas que no desbarran a la mínima. Llamadlo madurez, llamadlo espíritu sosegado. Gracias a Dios es pulsar play y saber que estamos ante un disco 100% él, o incluso más. Y es que al estar ante una obra aparentemente más sobria y recatada, pero sin perder su esencia, resulta todavía más complicado saber si se está cachondeando de nosotros o no.

Es como una parodia autoconsciente de los ochenta en clave lo-fi, con numerosos flashes de “seriedad”, conformando una deliciosa ambiguedad: el juguetón electro-pop de Touchdown, la new wave “darks”, pero no, de Joy Division en Walls of silence, el pop punk de risa en Find out, un Prefab Sprout pasado de drogas en Decide decide o el motorik de The people are missing  y Over phantom. Nunca fue para todo el mundo, y ahora, supuestamente en su etapa de madurez, menos todavía.

Puntuación: 7,8

Kelela – Take Me Apart

Publicar un EP del nivel de Hallucinogen, que para nosotros fue el mejor de 2015, supone toda una losa de cara a las expectativas puestas hacia el debut en largo. Sin embargo la americana se ha quitado de encima cualquier tipo de miedos en un álbum de los que dejan huella. Su r’n’b futurista sigue en la cresta de la ola, y mucho va a tener que sudar FKA Twigs para alcanzarle. No es menos cierto que este disco resulta mucho más accesible, pero para nada facilón, y con ganas de epatar con amantes del género en su vertiente más clásica en lo que se refiere a melodías e interpretación (Janet Jackson vuelve a ser referente), pero también con los que ansían una vertiente sonora más experimental.

Y a pesar de que en una primera toma de contacto las cuidadísimas y arriesgadas producciones pueden llegar a eclipsar al resto de elementos, no resulta complicado corroborar la grandeza de la mayoría de canciones en todos sus aspectos. Temas como Blue light, Take me apart, LMK, Enough, Frontline o Waiting (y posiblemente casi todos) son como la Neutrex, venidos del futuro, más allá que cualquier coetáneo. La calidad de todos y cada uno de ellos es de la que te hacen una vez más plantearte si estamos ante el mejor lanzamiento del año, esta vez en el plano de álbumes.

Puntuación: 9

Kllo – Back Water

Gracias a Valle Eléctrico conocimos al dúo australiano, que con el paso del tiempo se ha ido consolidando en la escena pop electrónica hasta la llegada de su álbum de debut. Además han decidido con valentía no añadir ningún tema previo de éxito, que siempre es una tentación a la hora de querer enganchar al personal. Así presentan doce nuevas aportaciones musicales sin demasiada novedad al frente, reforzando su sonido, claramente imbuido en el 2step, glitch y el UK garage.

El baile entre descolocado y cortante de Dissolve, By your side o Virtue sigue siendo el plato fuerte del festín electrónico, y a su vez su talón de aquiles, y más en formato álbum: lo explotan en demasía y así el conjunto peca de cierta heterogeneidad sonora. Admirando ramalazos de frescura en la introspectiva de Nylon o la producción abrasiva de la segunda mitad de Last yearn, uno se pregunta: ¿y si le hubiesen dado más cancha a estas facetas? Quizás en un futuro. Pero no os equivoquéis, lo que tenemos es un buen surtido de canciones con muy poco relleno. Simplemente puede que los EPs les sienten mejor que el largo.

El dúo estará actuando el 12 de noviembre en Costello, Madrid, y el 14 en la Sidecar, Barcelona.

Puntuación: 7,2

Yumi Zouma – Willowbank

Si para lanzar su debut se lo pensaron, entre este y el segundo disco que acaban de estrenar ha pasado poco más de un año, por lo que era de esperar que la fórmula, indie pop flotante y ligero, no hubiese cambiado un ápice. Y así es: las canciones de Yoncalla se podrían intercambiar entre este. Lo que para nada resulta negativo, pero también es cierto que cierta sensación de déjà vu se adueña de la escucha. Y a pesar de todo la frescura no se ha perdido en el camino, quizás gracias a ese aire tan desenfadado y juvenil del que hacen gala. Es como si el verano nunca terminase con ellos.

Como sucedía con su predecesor, a veces el álbum resulta tan ligero que adolece cierto carácter liviano. Y es que, a pesar de que en pequeñas dosis es fácil de asimilar, mantener la atención en sus 42 minutos supone todo un reto, y más en un mundo donde o estallan fuegos artificiales en nuestra p**a cara o no prestamos un mínimo de atención. Y la realidad es que hay mucho que apreciar: el delicioso y pegadizo jangle de Depths (Pt.1) y lo bien que le sienta el folk etéreo en la segunda parte, el chic-dance estilo Everything but the Girl en A memory, el halo balearic de Persephone, el funk ligeramente sexualizado de In blue, o los aciertos en la producción de Half hour.

Puntuación: 7,2

La Bien Querida – Fuego

Que te den un disco en cucharaditas es de lo más efectivo para apreciarlo en todo su esplendor, como sucedió con el anterior de Ana y David. Así que este quinto disco no se digiere tan a gusto, pero es que 5 días como adelanto, aunque tenía su aquel, no era de los mejores temas del dúo, y se trataba sin duda su peor primer single. Sin embargo la intensidad sonora a lo Lana del Rey de Dinamita era un salvavidas para los que esperaban una canción en la línea del dúo, pero sin sonar manida. Después llegaron El lado bueno, también 100% ellos, y la rumba en clave simpáticona de Recompensarte, no decepcionaron, pero tampoco maravillaron.

Sin embargo hay más dónde rascar en el grueso del álbum, como Permanentemente, que parece más modernilla-vintange al comienzo y después resulta bastante clásicota, la desnudez embriagadora de Fuerza mayor o el drama new wave ochentero en clave baladil de La pieza que me falta. Y ella, como siempre, entre que sí, y que no, entre el “te odio” y “te quiero”, y quizás este leitmotiv le esté empezando a pasar factura. Y a pesar de todo, y de que sin duda nos encontramos ante su disco más flojo, muchos coetáneos matarían por esa personalidad, presencia y buen hacer.

Puntuación: 7

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