Especial reseñas: EPs que se iban a quedar en el tintero (II)

sigrid

Belle & Sebastian – How to Solve Our Human Problems

El primer EP de la trilogía que prepara Stuart Murdoch recupera parte del encanto de los primeros años de la banda y lo rodea de ciertos guiños que han aplicado durante los últimos tiempos y también algunos nuevos. Ahí está el tema de apertura, Sweet Dee Lee, que comienza entre twee y chamber y añade pasajes muy disco, o una We were beautiful que cuenta con una base muy triphopera noventera y que más adelante aporta matices country. También más puramente country se muestran en Flickle season, y The girl doesn’t get it es puro pop burbujeante. Y, como está sucediendo en muchas obras musicales contemporáneas, hay un importante poso político y social en las letras, en ocasiones fusionadas con temas más personales. Pero sigue sonando a ellos, más allá de las novedades, y eso siempre es una buena noticia.

Puntuación: 7,5

Klangstof – Everest

Los holandeses siguen optando por un sonido elegante y arty de su pop de guitarras con arreglos electrónicos que muchos podrán asociar fácilmente a alt-J e incluso a Radiohead. Se presentan con canciones intrincadas a la primera escucha, excepto quizás la fantástica Everest, pero la realidad es que resultan más accesibles que por ejemplo las de alt-J, haciendo gala de maravillosos estímulos como el estribillo synth de Names. O por ejemplo la misteriosa atmósfera de Resume, de lo más magnética (obviando que cante además muy Yorke, lo que también llama poderosamente la atención). Termina el EP con cierto halo de hermetismo que a su vez resulta embaucador en The lows will keep you high enough, que de nuevo pone de manifiesto las influencias de la banda, pero que a su vez reafirma todas sus virtudes, que son muchas.

Puntuación: 7,8

Ariel Pink, Weyes Blood – Myths 002

Pocos pensaban que la folkie y supuestamente serena Blood sería capaz de juntarse con individuos como Kirin J Callinan y Pink. Pero así es, e incluso sorprendió que fuese ella y no él la que más excesiva se mostrase en el enorme single Tears on fire, que pasa de la delicia folk a la parodia operística en un chasquido de dedos. Ella se gana todo el protagonismo en la casi céltica Morning After, que es toda una preciosidad, pero en la que también dudas si realmente todo se trata de una gran broma. Cosa que en Daddy, please give a little time to me, sí que parece más claro, y aun así compramos (o quizás por ello compramos). Pink vuelve a aparecer en On another day, donde se rinden a los ochenta, pero no a los más cliché, en una armoniosa balada que si no te reblandece el corazón, es que estás muerta (especialmente gracias a ese bonito riff de guitarra). Hay cierta locura, pero, como sucede en la obra de él en solitario, hay que tomársela muy en serio.

Puntuación: 7,5

Half Waif – form/a

El nuevo EP de la artista neoyorquina es el paraíso de los amantes del art pop con bien de electrónica y con un cuidado especial en la producción, amén de una interpretación exquisita (un poco como si Kate Bush se volviese más sintética). Hay belleza en todos y cada uno de los seis cortes que lo conforman: el ambient de Magic trick, el dark synth de Night heat o el exotismo artificial de Severed logic. Sin embargo también surgen elementos ligeramente turbadores que añaden muchos más matices a las composiciones. Si Björk se mostrara algo más accesible en los últimos tiempos, quizás sería algo parecido a esto. Sí, hay menciones a posiblemente las dos mayores divas del pop alternativo, pero es que Nandi Rose Plunkett no se queda tan lejos de ellas, y todavía es muy joven.

Puntuación: 8

Yaeji – Yaeji / EP2

Los EPs no suelen contar con la misma repercusión de los álbumes, por desgracia, pero por suerte esto no le ha sucedido a la artista de Nueva York, ya que está siendo reivindicada como una de las artistas nóveles más a tener en cuenta en este 2017 a punto de concluir. Explotando en el primer EP sonidos de raíces noventeras en su vertiente más house, entre el deep y el hip house, que mezcla con una delicada interpretación, la artista renueva la pista de baile desde el minimalismo (excepto en New York 93). En el segundo opta por mezclar más estilos, con el hip hop onírico de Drink I’m sippin on, After that, que parece producido por Nelle Hopper, el bubble gum house de Raingurl o una versión gaseosa de Passion fruit. Ambos gozan de una personalidad muy definida incluso aunque cambie de registro. Para ser una recién llegada, no está nada mal, y no todos los veteranos pueden decir lo mismo.

Puntuación: 7,8

Sigrid – Don’t Kill My Vibe

Si Lorde te recomienda algo, hay que hacerle caso. Hace unos meses la noruega se benefició de aquello, pero el mayor mérito recae en unos temas que emplean patrones del pop comercial contemporáneo, pero sin caer en el cliché que convierte a la mayoría de producciones en clones musicales. El tema titular acierta de pleno al jugar entre el intimismo de la estrofa y lo bombástico del estribillo, y se erige posiblemente como la joya de la corona. Sin embargo Plot twist le sigue muy de cerca, una canción tan vivaracha como sorprendente en su estructura. Fake friends es la que más bebe de su herencia nórdica, especialmente en el postestribillo synth, y, siendo el exponente más estándar del conjunto, no deja de maravillar. Hay también ración acústica, aquí en Dynamite, que demuestra que sin producción la chica también vale oro. Total, que esto sí que es pop 2017.

Puntuación: 8

Amber Mark – 3:33am

Pongamos que has vivido en medio mundo porque tu madre era inquieta: NYC, Miami, la India, Berlín… Pongamos también que tu madre, a los 4 años, te coló en un concierto de Michael Jackson en el que lloraste de principio a fin. Pongamos que a los 15 te regaló una guitarra pero no podíais pagar unas clases. Algo muy bueno puede salir de allí. Ese es el caso de Amber Mark y su EP debut: tras la repentina muerte de su madre, la que – como podemos imaginar – fue centro e influencia principal en su vida, puso su sentimiento a servicio de la música, o al revés. En 3:33am viaja por los estadios del duelo a lo largo de sus siete canciones con un R&B que viene, inevitablemente, influenciado por la música de aquellos lugares donde vivió (del goa trance a la cultura del clubbing de Berlín). S P A C E, que el pasado año la colocó en el ojo de mira de la industria, fue solo un avance de su talento: Lose my cool es un perfecto single para venderse como promesa del R&B y el soul, pero sin duda es con la preciosa Monsoon – en la que oímos hablar a su propia madre – donde todas esas influencias convergen y, a la vez, nos abraza con su lado más vulnerable; su alma se nos presenta como un hilo tembloroso, como una rama en medio del monzón devastador, el llanto vuelto tormenta. La emoción hecha símbolo y canción. Tras este EP aún nos llegó una nueva canción, Heatwave, con la que Amber Mark nos está advirtiendo que no fue casualidad: permanezcamos atentos a su nombre.

Puntuación: 8,2

Brendan Maclean – Solo

El australiano consiguió con su vídeo para House of air un éxito peleado y sudado que le llevó a firmar, finalmente, con una discográfica con la que, entendemos, está preparando su álbum debut. Antes, eso sí, ha querido regalarnos el que podría ser su último trabajo auto-editado: cuatro canciones con una notable mayor ambición que a lo que nos tenía acostumbrados. ‘Solo’ son 3 temas de pop eminentemente electrónico que bien podrían sonar de madrugada encerrados en un club – especialmente los 7.59 minutos de la creciente Inside outerspace, obra de un habitual en sus temas, Paul Mac -, y una versión orquestral bien épica de Never enough, corte de su anterior EP que, particularmente, me ha hecho olvidar la versión original. Con Solo, Maclean vuelve a recordar que el pop no tiene porqué ser básico y simple, reafirma su propia marca como compositor y letrista (siempre tratando temas o situaciones que otros evitarían por ser demasiado específicas, crudas incluso, directas) y lleva su voz a distintos terrenos, juegos y tratos, alejándose ya de aquél Rufus Wainwright que quiso perseguir en su día, para acercarse más a la estrella dinámica que espera ser. Una declaración de intenciones o un aviso de lo que pueda venir.

Puntuación: 7,5

Hannah Diamond – Soon I won’t see you at all

Puede que sea la nostalgia que me provoca, por eso de haber crecido cerca del Pont Aeri, una voz pitcheada que asciende a medida que avanza la canción, pero a mí lo que hace Hannah Diamond me aprieta el botón de vibrar. En éste último trabajo, todo te coloca en la escena dramática de una peli de ficción futurista en la que Hannah es la ciborg protagonista que derrama lágrimas de Coca-Cola al final de Never again – tema que abre el EP -, pero que lejos de oxidar la maquinaria, la fortalecen y la llevan a otro estadio con el siguiente tema: se convierte en un ángel robótico capaz de todo que se ensalza en una pelea supersónica (y vence, naturalmente). Redundante final al titular al tema que cierra The ending, agridulce por contenido pero optimista por continente: por más que nuestra ciborg se hunda cuando su amor no está, lo bailable y colorido, casi tropical, de la producción, le quitan hierro al asunto y nos dejan con el mejor sabor de boca. No sabemos si Hannah llegará a publicar jamás un largo, y es cierto que este EP no dista nada, por sonido, de sus trabajos anteriores, no representa un avance, pero suma.

Puntuación: 7

jarto & Alverd Gual-Cibeira

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